Viernes 27 de agosto de 1999
Fascículo 1

Mente activa

Pídale la máxima capacidad

Jenny Mora *

BUENA MEMORIA.
Optimice la atención, la concentración, la imaginación y la capacidad de fijación.Modelo: Luis Zeledón, 69 años.
Conforme se va envejeciendo, todas las personas empiezan a sufrir una serie de cambios de la misma forma que el resto del cuerpo; la velocidad de respuesta se lentifica, pero a su vez la capacidad de razonamiento se intensifica o tiende a ser la misma en personas mayores sanas.

No es ninguna sorpresa el hecho de que se recuerdan con facilidad las cosas que ocurrieron en épocas remotas; sin embargo, se tiene trabajo para recordar lo que ocurrió recientemente; esto se debe a que la capacidad de grabar en nuestra memoria decrece con el pasar de los años; también es importante darse cuenta de que lo que recordamos de épocas pasadas es únicamente aquello que fue muy importante, que nos impactó tanto como para que la huella fuera tan profunda que no se olvidara a través de los años.

Lo mismo ocurre con los eventos importantes que impactan hoy en día; la diferencia es que la vida se hace más sedentaria y ocurren cada vez menos cosas trascendentales; también esa capacidad de fijar en la huella memorística decrece con los años. Así como pasa con los músculos del cuerpo, sucede en la mente; la facilidad de movimiento de las células cerebrales se hace más difícil.

Es necesario mejorar nuestra condición mental, de la misma manera que se debe luchar para mantener la autonomía física.

Indispensable

Para empezar cualquier acondicionamiento mental, es importante el estado de ánimo: si hay depresión o no. Una persona deprimida baja considerablemente su atención, la concentración y la capacidad de retención ya que se encuentra en un estado de confusión mental.

Otro factor clave es la autoestima. Si el concepto que se tiene de sí mismo es bajo o es una persona muy autocrítica, el adulto mayor tendrá mucho más dificultad para poner en forma su capacidad intelectual que otro con una autoestima adecuada.

Sea soñador; pídale a su mente la máxima capacidad y no se deprima cuando logra menos de lo que esperaba. Para poder mejorar la memoria, es necesario optimizar la atención, la concentración, la imaginación y la capacidad de fijación.

* Psicogerontóloga de La Casa Sol.


¡Ejercítela!

Mejore la atención

Trate de recordar cómo andaba vestida una persona con la que usted estuvo durante el día, cómo era el lugar donde la vio, cómo estaban ordenados los objetos, si había más de una persona, etc. Esto es ideal hacerlo con el televisor, cambiar el canal constantemente y tratar de poner atención a los lugares y las personas, los colores de las paredes; en fin, todo lo que usted pueda atender. Trate de hacerlo en compañía; de esta manera, será un juego agradable; compárase únicamente con usted mismo y analice cómo va mejorando conforme aumenta la práctica.

Busque ejercicios de libros en donde la tarea consiste en encontrar las diferencias o hacer sopas de letras, etc.

Mejore la concentración

Preste más atención a lo que escucha, entre más literal sea la repetición, mejor es su capacidad de concentración; otra forma de hacerlo puede ser a través de la lectura, la diferencia en este caso es que debe tratar de repetir lo que leyó y de concentrarse en el tema.

Haga que alguien le lea una noticia y usted trate de repetir el tema principal de la noticia; si este ejercicio lo encuentra muy fácil, amplíe la información, de tal modo que contenga más de una idea principal.

Mejore la capacidad de fijación

Cuando usted va de compras y hace una lista de los objetos que tiene que comprar, léalos antes de salir de su casa y trate de recordarlos sin necesidad de leer la lista.

Lea en la mañana el número de teléfono de dos personas y el nombre de ellas y repítalo cuantas veces sea necesario durante el día para tratar de fijar estos números y nombres; por la noche, verifique si se acuerda. Trate de ir aumentando cada día esta lista.

Para facilitar la fijación de la información en la memoria, utilice la asociación; esta consiste en relacionar los diferentes factores que se tratan de aprender. Por ejemplo, al ir al supermercado, asocio todo lo que tengo que comprar en un mismo plato (arroz y frijoles con plátano maduro, pollo con hongos y para beber, fresco de mora); así me acuerdo de que tengo que llevar todas las cosas mencionadas.

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