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| Viernes 20 de agosto de 1999 |
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Un proceso naturalLas personas envejecen a diferente ritmo Juan Jaramillo*
Participamos todos de él e inexorablemente se nos presenta, querámoslo o no, y la única manera de escapar a este envejecimiento sería con una muerte prematura. La ciencia en la época actual nos está mostrando que existen genes (de enzimas) y componentes de los cromosomas (los o las telómeras) que se deterioran con el tiempo y dejan de funcionar adecuadamente, lo que desemboca en el envejecimiento. Existen factores internos de nuestro organismo (biológicos o genéticos) que nos imponen envejecer y que son diferentes en cada persona, (por eso hay familias muy longevas y otras en las que sus miembros fallecen relativamente jóvenes), pero, por supuesto, estos están influenciados también por el ambiente en que se vive o factores externos (de riesgo o de protección) y las costumbres que se tengan y que condicionan, que se conserve la salud y se vivan muchos años o, de lo contrario, se adquieran enfermedades y se fallezca como consecuencia de ellas. Una persona joven deprimida y sin espíritu de lucha puede vivir aislada y envejecer mentalmente. Científicamente se ha comprobado que, a partir de los 65 años, la masa cerebral disminuye aceleradamente de tamaño y que el cerebro de la mujer lo hace más lentamente. Debido al aumento de la esperanza de vida y a las grandes mejoras sanitarias, la población costarricense y de todos los países desarrollados se está avejentando en una proporción inusitada. Este aumento acelerado de la expectativa de vida condiciona en la población de ancianos la aparición de una serie de enfermedades de difícil diagnóstico y costoso tratamiento, en especial para los seguros sociales de los países. Después del año 2000 y ante las medidas de control de la natalidad en el mundo desarrollado, la población de viejos tiende a crecer en número y edad más aceleradamente que los jóvenes y adultos. De hecho actualmente la población mayor de 60 años en Japón y Francia ronda el 14 por ciento. Eso está ya condicionando enormes presiones y cargas sobre los sistemas de pensiones,a tal punto que amenaza con quebrar incluso el de los Estados Unidos. No hay cura contra la vejez, pero sí hay medidas para retardarla o para llegar a ella y mantenerse ahí lo más sano posible. Pero esas medidas son educativas y preventivas y deben iniciarse desde la juventud. Posiblemente, el principal problema de la vejez es la soledad. Cada etapa de la vida tiene características propias, pero cuando se es un niño y un viejo, se necesita de mucho apoyo y cariño de parte de la familia. Es entonces ahora cuando el hombre o la mujer (esposo o esposa) aprecian haber tenido una relación matrimonial y con los hijos estable y adecuada ya que estos son el soporte natural del viejo; si no existe eso, el anciano pierde la esperanza de una buena salud hogareña, se deja vencer por el pesimismo de no ser útil ni querido y comienza a morir en vida. La diferencia entre el joven y el viejo reside en que cuando se es joven algunas veces la gente se pregunta cuál es el sentido de la existencia. Para el viejo, usualmente el mero hecho de vivir es tan mágico y avasallador que la pregunta no tiene cabida en su mente. *Especialista en aparato digestivo.
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