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| Viernes 20 de agosto de 1999 |
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Sea felizCon el sufrimiento no podemos solucionar nada Jenny Mora*
Nadie está vacunado contra los problemas de la vida. Todos tenemos innumerables retos y dificultades y enfrentamos un sinnúmero de pérdidas a través del tiempo. Al afrontar las diferentes crisis vivenciales, nos convertimos en expertos en el arte de sobreponerse a las dificultades. La primera etapa que debemos pasar es la de aprender a ver los recursos que poseemos ante una situación de adversidad. Podemos aprender a afrontar los retos de la vida; la pérdida de un ser querido, la carencia de salud, el desgaste de la apariencia física, la pérdida de un status socioeconómico, el despido de un trabajo al cual nos acostumbramos a través de la vida y de repente nos vemos obligados a retirarnos, un fracaso, etc. También tenemos, al mismo tiempo, la presión de vivir la vida con entereza porque las personas que nos rodean nos fuerzan a sobreponernos de las pérdidas sin saber en realidad lo que estamos pasando. Tome las riendasEs hora de tomar las riendas del asunto y que tengamos claro que vida solo hay una, que no podemos cambiar nuestras circunstancias y que lo único que nos queda es sobreponernos ante la pérdida. Aceptemos que con el sufrimiento no podemos solucionar nada, que lo único que empeoramos es nuestra vida actual, que nadie va a ayudarnos a salir de ese hueco si nosotros no sacamos la mano primero. Recordemos siempre el viejo refrán: Ríe y reirás acompañado; llora y llorarás solo. Esto no significa que nos sintamos impotentes y cuando no logramos algo por más que lo intentamos, al final vayamos a renunciar para evitar la frustración. Eso es lo que pasa cuando vemos que la familia no nos visita o que cada vez estas visitas son más cortas. Es necesario entender que cuando nos encontramos en estas circunstancias hay algo que urge cambiar. Ese algo que debemos cambiar somos nosotros mismos porque raro es que todo mundo se aleje de nosotros. Abra los ojos y vea que a la gente no le gusta estar donde únicamente hay dolor. ¡Es hora de superar su pérdida! Si se arrugó; todos nos arrugamos. Si está solo, hay otras personas alrededor; tómelas en cuenta. Usted tal vez por su dolor no se ha percatado de todo el amor que le profesan otras personas. Si se siente inútil, hay cosas que usted puede emprender; lo único que tiene que hacer es cambiar de patrón de pensamiento. Cualquier cosa que hagamos es importante si le damos importancia. A veces la vida nos obliga a renunciar a un papel con el que nos sentíamos respetados, queridos, admirados, amados, etc. Renunciar no significa dejar de tener dignidad, felicidad o estabilidad. Al fin y al cabo la edad solo tiene importancia si usted lo quiere. Hay personas que están acabadas a los 30, también hay personas que comienzan a vivir a los 60. *Psicogerontóloga de La Casa Sol.
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Sea feliz