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Sismos: sus orígenes
Esta es una manifestación superficial de la liberación de energía interna del planeta, la cual se manifiesta en forma de ondas sísmicas. Se caracteriza por la forma repentina y la rapidez con que ocurre, el ruido que generalmente lo acompaña y los efectos sobre el terreno.
¿Cómo se producen?
La corteza de nuestro planeta (que corresponde a los primeros 100 km de profundidad) mantiene una gran actividad y una estructura de muchos bloques, al estilo de un gran rompecabezas o un mosaico. Esos bloques, llamados placas tectónicas, son inquietos, siempre están en movimiento, se separan, se alejan o se rozan entre ellos y producen los temblores de interplaca. Estos se caracterizan por tener una alta magnitud, un foco profundo, gran liberación de energía y, por lo general, estar alejados de los centros de población.
Ejemplo de ellos son el sismo de Orotina en 1925, el de Guanacaste en 1950 y el de Cóbano en 1990. Los sismos de interplaca se producen dentro de las placas, en las denominadas fallas locales. Tienen magnitudes pequeñas o moderadas, como por ejemplo el terremoto de Cartago de 1910, el de Tilarán en 1973, el de Pérez Zeledón en 1983 y el de Limón en 1991. Los volcanes también generan sismos producto de su actividad; por lo general son de pequeña o baja magnitud y se limitan al aparato volcánico.
¿Cuáles son sus efectos?
Además de la violencia de la sacudida, provocan la destrucción de viviendas, infraestructura y vías de comunicación.
También se pueden presentar deslizamientos o derrumbes, tsunamis o maremotos y daños diversos al suelo.
En nuestro país el origen de la actividad sísmica obedece principalmente a la interacción de las placas Coco y Caribe por subducción. También son comunes las fallas locales dentro de la placa Caribe.
¿Qué se puede hacer?
Antes
Evaluar la calidad de las edificaciones, para reforzar lo que sea necesario.
Determinar los lugares más seguros de la casa o el edificio para utilizarlos como sitios de protección.
Reubicar objetos pesados que se encuentran en partes altas para evitar que caigan durante un temblor. Se recomienda asegurar las estanterías.
Desarrollar planes de contingencia que indiquen cómo actuar durante un sismo, los cuales deben incluir salidas de emergencia y procedimientos para evacuaciones. Divulgarlos entre las personas que habitan la vivienda o que permanecen en el edificio. También se recomienda efectuar simulacros.
Establecer comités de emergencia en las comunidades o empresas.
Durante
Poner en práctica el plan de acción elaborado.
Mantener la calma para actuar en forma segura, ordenada y rápida.
Alejarse de los sitios y objetos peligrosos.
Buscar las salidas de emergencia.
Si se está bajo techo, ubicarse debajo del marco de una puerta, una mesa o un escritorio. Alejarse de las ventanas y puertas de vidrio.
Guardar distancia respecto de edificios, árboles y cableado eléctrico o telefónico.
Si se viaja en vehículo, dirigirse a sitios alejados de puentes o vías elevadas y estacionarse en un área fuera de peligro.
Después
Brindar ayuda a otras personas. Buscar heridos y administrarles primeros auxilios.
Evaluar los daños que pudieran presentarse en la construcción. Localizar fugas de gas, agua y rupturas, así como si se produjeron cortocircuitos, pero sin tocar los cables caídos.
Desconectar las líneas de entrada de los servicios mencionados. Ubicar daños estructurales que puedan empeorar con movimientos sísmicos secundarios.
Limpiar los derrames de sustancias dañinas.
Utilizar el teléfono o el vehículo solamente en caso de extrema necesidad.
Estar al tanto de las indicaciones de los organismos competentes.
Radio portátil y linterna con baterías, artículos de primeros auxilios -incluyendo los medicamentos necesarios para los miembros de la familia-, libro o folletos de primeros auxilios, extintor, herramientas para desconectar el agua y el gas, escalera, agua embotellada, comida enlatada que pueda abastacer a la familia durante una semana, un abridor de latas que no sea eléctrico, hornos portátiles de carbón o gas butano (se usan al aire libre), fósforos y los números telefónicos de la policía, bomberos, médicos y Cruz Roja locales, y si se puede, llamar al 9-1-1.
Si está de visita en un volcán...
1.Respete las normas de prohibición de acceso a los sectores declarados peligrosos. No trate de ver lo que está pasando en el volcán, para no exponerse a un riesgo innecesario.
2. Si tiene que evacuar lleve lo indispensable para facilitarse los movimientos.
3. Utilice las vías de comunicación recomendadas por las autoridades.
4. No camine por hondonadas o muy cerca del volcán, ya que se pueden acumular gases, lodo e incluso ceniza y rocas incandescentes.
5. Ante una notoria presencia de ceniza o gas, humedezca un pañuelo, colóquelo en la nariz y salga cuanto antes del lugar.
6. Tenga a mano su identificación personal, una linterna con batería, radio, fósforos, candelas y agua.
7. Mantenga la calma.
Fuente: Dr. Eduardo Malavassi R., Instituto de Investigaciones. Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), Universidad Nacional (UNA).