¿Por qué ocurren?

  • Los desastres no son un fenómeno natural, sino un problema social. Son la conducta humana y la relación y el uso del medio ambiente los que determinan que estos ocurran.

    Desastre es toda aquella situación de crisis que altera súbita o lentamente las condiciones de vida, ya que provoca sufrimiento, daño o pérdida a las personas, así como en los bienes y el espacio en que convivimos. Es una condición en la que los seres humanos nos vemos envueltos, cuando todo aquello a lo que le damos un valor material o afectivo, nos brinda seguridad o cubre nuestras necesidades, se pierde.

    Los desastres pueden tener una dimensión colectiva, cuando su magnitud es tal que afecta a una familia, a un barrio o a toda la sociedad. En el plano personal, la muerte de un ser querido o el incendio de la vivienda pueden tener tanta importancia como la que un gobierno da a su economía.

    Ahora bien, si el desastre es un estado de crisis, ¿por qué ocurre? En el pasado la palabra era sinónimo de cualquier evento físico, casi siempre natural, que por su magnitud pudiera provocar grandes destrozos. El sismo, el huracán, la erupción volcánica, eran en sí mismos el desastre. Posteriormente, cierto tipo de eventos de origen humano, que ocurren como resultado del uso de herramientas y técnicas para explotar el medio ambiente, también pasaron a considerarse desastres o emergencias tecnológicas.

    De este modo, parecían ser la naturaleza y los elementos tecnológicamente no controlados los que determinaban la ocurrencia de los desastres, lo que suprimía toda responsabilidad humana en su gestación, un fenómeno casual, impuesto desde fuera de nosotros. Como el enemigo que nos agrede, los eventos parecen actuar por voluntad propia y con maldad contra el ser humano, por lo que es posible decir que sólo la bondad de Dios o de la naturaleza evita más daños.

    Para ciertos científicos, el trabajo más importante que debe hacerse es realizar investigaciones que permitan conocer y explicar los fenómenos, determinar cuándo ocurrirán y proponer las obras de protección que eviten o disminuyan su impacto.

    Más recientemente, otros especialistas empezaron a observar que los desastres no sólo son producto de las condiciones físicas, pues hay una serie de condiciones de carácter social que permiten su ocurrencia, por lo que habría que conocerlos y trabajar sobre ellos. Así por ejemplo, un sismo en un lugar despoblado no tiene ninguna relevancia, pero si un sismo de igual intensidad se produce donde se asienta una gran ciudad, el desastre puede ser gravísimo, y no fue la naturaleza la que decidió su ubicación.

    Dicho en forma precisa, los desastres no son un fenómeno natural, sino un problema social. Son la conducta humana y la relación y el uso del medio ambiente los que determinan que estos ocurran. Los elementos físicos constituyen la parte que convertimos en amenazante, pero nuestras condiciones de vida, ubicación espacial, conocimiento, creencias, incluso religiosas y todo el sentido de dominación y de explotación que asumimos en relación con el medio, son las que nos hacen vulnerables a los desastres. Amenaza y vulnerabilidad son dos términos que utilizan los especialistas para referirse a los aspectos físicos y sociales que causan los desastres.

    Debemos recordar que las acciones humanas han gestado las condiciones para que los desastres ocurran; de igual forma, si creemos en la voluntad de cambio de los seres humanos, mediante la adopción de nuevos valores y acciones reduciremos y evitaremos las condiciones de desastre por un futuro mejor.


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