Durante los años 70, Costa Rica tuvo tres ídolos que lucharon por el título mundial de boxeo; pero, tras dejar la sangre en el ring, la gloria se les negó. La Nación, esa vez, dio una amplia cobertura a estos acontecimientos...
Ante una Piedra.
Guiado por Luis Portela, promotor y gloria de antaño, Alvaro Rojas tuvo otra gran opción de buscar el cetro del peso ligero. El 15 de octubre de 1976, en Miami (EE.UU.), le disputó la supremacía al eterno Roberto Mano de Piedra Durán, quien lo liquidó en el primer asalto. "Me cortó en la barbilla y no pude reaccionar. Pegaba durísimo", dijo Rojas a La Nación.
Un pestañeo.
Alvaro Rojas --sexto del CMB-- buscó el título el 4 de diciembre de 1975, en Tokio, Japón. Pero fracasó ante el local Guts Ishimatsu, amo entonces del peso ligero, quien en un descuido suyo lo noqueó en el asalto 14. Esta fue la mejor pelea de su vida; Rojas puso en aprietos al asiático en el sétimo episodio y hasta llevaba una leve ventaja en la tarjeta de los jueces.
Doloroso reves
. El primer intento fue valiente, pero no feliz. José Isaac Marín, sexto lugar del mundo, fue el primer retador del mexicano Ricardo Arredondo, monarca del peso ligero junior. La pelea, que favoreció al azteca por decisión unánime en 15 asaltos, tuvo de sede el estadio Eladio Rosabal (Heredia), el 29 de enero de 1972, organizada por el promotor Leví Kanes. Arredondo (en el suelo) sufrió un resbalón en el octavo asalto.
En el umbral.
Orlando Hernández sucumbió en su intento por ganar la corona universal del peso minimosca, contra el venezolano Luis Lumumba Estaba, pelea celebrada el 18 de setiembre de 1977, en Caracas, Venezuela. El suramericano impuso su mayor alcance y noqueó a Orlando en el epílogo. Era el segundo combate entre ambos; en la primera también fue noqueado por Estaba, en el asalto 11 (1975).