
Su grito guerrero no quedó en el vacío. Su labor en la edición número 14 de la famosa media maratón de San Blas de Illescas, en Coamo (Puerto Rico), el 8 de febrero de 1976, fue gigante por el devastador coraje que le imprimió a la carrera y que le deparó el triunfo.
El afamado fondista costarricense Rafael Angel Pérez cumplió su promesa de ganar la prueba internacional de 21,6 kilómetros y de implantar una nueva marca (1:03:46), en clara demostración de superioridad ante los mejores maratonistas del planeta.
Entre 394 corredores, figuraban los colombianos Víctor Mora, Luis Pinzón y Domingo Tibaduiza; los finlandeses Lasse Viren y Seppo Touminenn; los etíopes Mirus Yifter y Gabre Gurmu; el inglés Ron Hill, el belga Gaston Roelants, el estadounidense Tom Fleming, el mexicano Rafael Palomares y neocelandés Jack Foster.
Al llegar a la meta, el centroamericano fue aclamado en forma frenética por una multitud de 10.000 personas. Le ganó a Mora por unos 200 metros y terminó con el mito colombiano, que había dominado la prueba en tres ocasiones consecutivas.
Allí en Coamo, bajo fuerte sol tropical y un trayecto con pequeñas elevaciones, Pérez ya había sido grande a los ojos de la historia, cuando obtuvo el primer puesto cinco años antes, en la versión de febrero de 1971.
Un poco atrás en el calendario, el atleta de Ciudad Colón se impuso increíblemente en las bodas de oro de la famosa clásica San Silvestre, en una distancia de 8,4 kilómetros por las calles de Sao Paulo (Brasil), la noche del 31 de diciembre de 1974.
La prueba brasileña, cerca del año 1975, reunió a 300 atletas, entre los que destacaban Roelants, Palomares, el alemán Detlef Uhlemann, el colombiano Jairo Correa, el belga León Schots, el finlandés Kantanen y el rumano Elie Floriu.
Pérez los derrotó con tiempo de 23:58, imponiendo un ritmo violento. En lo alto del podio, escuchó el himno de Costa Rica, pero no pudo cantarlo: estaba llorando; ¿el motivo? Lógico; se acordó de su país, de la familia, de los amigos...
Esta fue su cuarta participación en la San Silvestre; en 1964, con 16 años, ocupó el puesto 113; en 1971 llegó de octavo, y en 1973 fue cuarto. Ocho días después, ganó otra importante carrera, la de San Fernando, en Punta del Este (Uruguay).
En breve, Coamo y San Silvestre fueron dos momentos supremos en la historia deportiva de Costa Rica, proezas que consagraron al valioso protagonista y lo convirtieron en esa ocasión en el mejor corredor del mundo.
"El triunfo en Coamo fue, para mí, el más brillante de toda mi carrera, superior a cuando gané en la San Silvestre, porque en Puerto Rico estuvieron los grandes del atletismo mundial", declaró a La Nación, después de concluir la difícil prueba en territorio puertorriqueño.
Este atleta, nacido en una familia de agricultores, defendió contra viento y marea una filosofía de excelencia, que fue pocas veces comprendida por los dirigentes de la época. Con una disciplina que le inculcó el entrenador cubano Augusto Pila, Pérez respondió en la carretera, donde fue amo y señor.
Max Tott, San Fernando, Coamo, Táchira, Nueva York, San Silvestre... Alternó por mucho tiempo el oro y plata en decenas de pruebas, fundamentalmente en 1.500, 5.000 y 10.000 metros, media maratón y maratón.
Pero a pesar de recorrer miles de kilómetros y haberse ganado muchos trofeos, preseas y placas, el mejor fondista de todos los tiempos se retiró en 1994 y concluyó con sapiencia: "El deporte es un buen comienzo para emplear el tiempo libre de una manera productiva".
"Se puede ascender mucho en el plano físico, intelectual y social, pero, sobre todo, hay que ser lo suficientemente maduro, para no dejarse llevar por las falsas ilusiones que dan las victorias".
Rafael Angel Pérez Córdoba, gigante del asfalto por más de dos décadas, nació hace 48 años (3 de julio de 1948), en Ciudad Colón.
Primer triunfo en atletismo: 1964; carrera entre Santa Ana y Ciudad Colón, en los festejos patronales de su ciudad natal.
Historial: Participó más de 400 carreras nacionales y 220 internacionales. Entre estas figuran los triunfos en Max Tott, Guatemala (1969 y 1976); Hispanoamericano y Central Park, Nueva York, EE.UU. (1969 y 1971); Táchira, Venezuela (1970); San Blas Illescas, Coamo, Puerto Rico (1971 y 1976); Juegos Centroamericanos (1973 y 1977); "Pierre de Coubertin", en Argentina (1974); San Silvestre, Sao Paulo, Brasil (1974); San Fernando, Uruguay (1975); Cross Country en Zaragoza y Lérida, España (1975); Knoxville, Tennessee, EE.UU. (1976); Ovaregnon, Bélgica (1980); Cross-René Lamiche, Francia (1983), y Long Island, EE.UU.; que marca su retiro en 1984.
Olimpiadas: Posición 27 en 10.000 metros (31:42), en México 1968. Lugar 13 en 10.000 m (29:36), en Munich 1972.
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