El milagro de Moscú

El calendario marca la fecha histórica: 24 de julio de 1980, y al día siguiente el diario La Nación publica una magnífica noticia de las agencias EFE y France Press, que conmueve al país y al mundo, procedente de Moscú, la capital del deporte, durante aquellos inolvidables Juegos Olímpicos del osito Misha.


El sétimo lugar de María del Milagro París, en los 100 metros mariposa de la Olimpiada de Moscú, la consagró como la mejor en Latinoamérica.

"La costarricense María del Milagro París pasó a ser la sétima mejor nadadora del mundo, estilo mariposa, al clasificar en el puesto número siete, durante la competencia final de los 100 metros de esa especialidad, en los Juegos Olímpicos...".

Y el despacho revela inmediatamente su extraordinario tiempo oficial, una nueva marca para el continente que la consagraba como la número uno en Latinoamérica: "La centroamericana cronometró un minuto, dos segundos y 89 centésimas".

Era la primera vez en el deporte local que un atleta clasificaba a la final olímpica y realizaba tan memorable proeza, que puso tan alto los colores patrios. Parecía algo imposible, pero era una hermosa realidad, tras diez meses de intenso entrenamiento a las órdenes de su maestro Francisco Rivas.

La milagrosa María comenzó en el deporte húmedo en 1969, en el colegio La Salle, y luego pasó al Club Cariari, en noviembre de 1972. A partir de esa fecha, iniciaron sus interminables triunfos dentro y fuera del país, gracias a sus deseos de crecer con trabajo constante y disciplinado.

En otras palabras, la hoy doctora París supo desde ese momento cómo sacarle partido a su innata capacidad, talento y arrojo ganador, con una adicional sensibilidad --como si fuese un cronómetro-- para administrar sus energías en las pruebas.

En 1973, siendo una jovencita de 12 años, de cuerpo menudito y personalidad carismática, fue la figura central de los I Juegos Centroamericanos, realizados en Guatemala. La superdotada sirena ganó esa vez 14 medallas: 13 de oro y una de plata, al nadar en todos los estilos, durante cinco jornadas.

Fue su primera gran hazaña internacional, porque además de declarársele la mejor atleta de la naciente competencia, para entrar en la inmortalidad, la prensa chapina tituló: "María del Milagro, la niña maravilla"..."la Mark Spitz de Centroamérica".


2 de diciembre de 1973. El entonces presidente José Figueres Ferrer brinda un sentido homenaje a la reina de los Juegos Centroamericanos de Guatemala.

Enormes actuaciones suyas en Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales --quinto lugar en Cali, Colombia, otro gran logro de su carrera, en 1975-- y torneos panamericanos, centroamericanos y caribeños, dieron gloria y prestigio al país. Era, pues, la mariposista invencible de América Latina.

En una ocasión confesó a la prensa un mensaje que resumió su profesionalismo: "Cuando me lanzo al agua, lo hago con la certeza de que estoy bien preparada, de que puedo ganar. Si no estoy segura, mejor me quedo al borde de la pila".

Luego de 15 años de "vivir" en el agua, María del Milagro París dijo adiós a la piscina, en 1983. Tristeza en todos, pero su repertorio de oro no quedó en vano. Ella, soportando miles de obstáculos y sacrificios, bajo el "milagro" de las medallas, allanó el camino para que otros atletas de alto nivel retomaran su ejemplo.

¡Gracias, gloriosa campeona!



Trayectoria


María del Milagro, la mejor deportista costarricense en la década de los años 70.