Arnoldo Rivera
J.
arivera@nacion.com
Thiemo de
Bakker no escatimó tiempo ni firmas tras su triunfo,
luego de ganar la Copa del Café.
Foto: Eddy Rojas / La Nación.
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El
festejo le salió de la entrañas..., y tenía
razón: por hora y media, el holandés Thiemo de Bakker
batalló contra el rumano Alex Petre Luncanu, por el título
masculino de la edición 42 de la Copa del Café, obtenido
en una helada noche.
Con el triunfo (parciales de 6-3, 2-6 y 6-2),
vino el aplauso generoso de un público que no estuvo del todo a su favor, pero que
supo reconocer al nuevo campeón del certamen tenístico.
Luego de la premiación, el holandés, de 17 años
de edad (nació el 14 de setiembre de 1988) brindó declaraciones
a los medios de prensa.
¿Qué representa
para usted esta victoria en su carrera?
Es algo muy bueno. Yo quiero ser el número uno del mundo;
todo lo demás vendrá por añadidura.
¿Cuál torneo es más difícil: la Copa
del Café o Casablanca (en México, que también
ganó)?
Este fue más fácil al principio, luego se complicó conforme
el torneo fue avanzando.
¿Cuál fue el partido más
complicado de la Copa?
Este (ante Luncanu) fue muy duro, el más
duro fue este sin duda.
¿En algún momento del partido sintió temor
de perder?
Si uno pierde, pierde, es parte del juego y eso puede pasar; pero
uno no se puede a poner a pensar en eso en medio del partido.
¿Es este su título más
importante hasta el momento?
Creo que el cetro de campeón de Europa es el más importante
que he obtenido, pero esta Copa da muchos puntos para el ránking,
como unos 150, por eso este es muy importante.
¿Cómo se define
usted como tenista?
Me gusta llevar el control del partido, no me gusta depender de
lo que haga el rival.
¿Cuáles son sus
planes inmediatos?
Me voy para Australia, para hacer un 'calentamiento'
antes del Open. Este año pienso jugar todos los torneos
del Grand Slam.
¿Qué le pareció la
Copa?
Jugar de noche fue una experiencia muy buena, que no siempre se
vive.
¿Conoció algo
de Costa Rica?
No se pudo, no pasé del mall.