Arnoldo Rivera
J.
arivera@nacion.com
Para
Mihaela Buzarnescu la tarea estaba más que cumplida: campeona
sin discusión de la rama femenina de la Copa del Café.
Ayer al mediodía se impuso a la estadonidense Andrea Remysen,
6-2 y 6-2, y así confirmó por qué fue la sembrada
número 1.
Buena deportista, está acostumbrada a dar más. Por
eso entrenó al final de la tarde media hora, dando una mano
a su compatriota Petre Luncanu, quien debía jugar la final
masculina.
Y mientras hacía la diligencia de cambiar su tiquete de avión,
concedió una entrevista.
¿Qué significa
este triunfo?
Muy feliz porque no me sentía bien, estoy muy cansada. ¡Pero
jugué muy bien! Ahora en el ranking mundial soy siete, voy
a tener buenos patrocinadores y torneos. Talvez no me vea muy feliz,
pero por dentro sí lo estoy. Y mi papá (Mihai) también
lo está.
¿En este partido estuvo su victoria más
importante?
No, fue contra esa chica holandesa (Marrit) Boonstra, en cuartos
de final, fue un juego muy duro.
¿Qué sigue para
usted ahora?
En dos semanas voy a la República Checa y tendré torneos
profesionales en el año, además participaré en
junior en el Roland Garros. Este año voy a ser profesional.
¿Qué ambiciona
en el tenis?
Lo más que se pueda. Si puedo estar entre las 20 será muy
bueno.
¿Cómo es usted
en la cancha?
(Sonríe) Nerviosa. No me gusta perder,
cuando pierdo un punto o un juego me pongo nerviosa, pero al mismo
tiempo ambiciono ganar.
¿Qué le falta
a usted?
Mejorar la parte mental.
¿Por qué perdió en
dobles?
Jugué mal, mi compañera (Valeria Pulido, de México)
se enfermó y no pude competir en la semifinal.
Usted dijo el viernes que ansiaba regresar a su casa.
(Abre lo ojos y con un gesto que denota ansiedad) ¡Si!, ya
no puedo soportar más, he estado dos meses afuera y es muy
duro.
¿Qué es lo que más extraña?
Mi mamá (Marcela). Quiero estar con ella
una semana.