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FECHA DE PUBLICACIÓN: 05 DE MAYO DEL 2004 Expresidente
de la Caja tramitó crédito finlandés
Ernesto
Rivera y Giannina Segnini
En solo tres días, el jefe de fracción del PUSC consiguió que el Congreso aprobara un préstamo por $39,5 millones para financiar la segunda compra más cuantiosa de equipo médico en la historia de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Era diciembre del 2001 y el líder de los socialcristianos, Eliseo Vargas, pronto sería presidente ejecutivo de la institución aseguradora. La ley y el cartel de licitación impusieron requisitos que, en criterio de los demás oferentes, solo podía cumplir un consorcio: Instrumentarium-Medko Medical, cuyos productos son representados por la Corporación Fischel desde hace más de 30 años.
El 10 de diciembre del 2001 el Ejecutivo envió al Congreso el Proyecto Finlandia, destinado a renovar el equipo médico de la CCSS mediante un crédito subvencionado por el Gobierno finlandés. Tres días después, el proyecto ya era ley de la República. En cuanto la iniciativa llegó al Congreso, Eliseo Vargas solicitó a su homólogo liberacionista, Guido Alberto Monge, que presentara con él dos mociones: una dispensó al proyecto de todos los trámites legislativos y la otra lo ubicó en el primer lugar de discusión para la sesión del día siguiente. Vargas, quien renunció hace dos semanas a la presidencia ejecutiva de la CCSS, también se encargó de presentar el proyecto al plenario y, durante el primer debate, lo defendió como “un regalo”. Así, la Caja contrajo una deuda de $32 millones, a diez años plazo y sin intereses, con el banco finlandés Sampo PLC. Los intereses serían subsidiados por Finlandia a cambio de que el 50 por ciento del equipo médico fuera fabricado por empresas de ese país. En enero del 2002, el Estado asumió la deuda como pago parcial de las cuotas obrero patronales que le debe a la Caja. Un año después, la CCSS argumentó que los 2.762 equipos comprados al consorcio Instrumentarium no eran suficientes para satisfacer sus necesidades y entonces amplió el contrato con la firma finlandesa por un monto de $7,5 millones más, con cargo al presupuesto de la institución. Primer contacto La semana pasada, en una entrevista con La Nación, Piza señaló que la iniciativa del crédito “vino de afuera, no lo planteó primero la Caja”, pero no recordó quién la propuso. “Cuando supe, estaba aprobado (el Proyecto Finlandia) nunca tuvo pegas, había buen ambiente en la Asamblea (...) Pensé que iba a durar como un año o año y medio”, afirmó. Consultado sobre las personas que lo visitaron para conversar sobre el Proyecto Finlandia, Piza señaló al entonces diputado Eliseo Vargas. “Para entonces, yo suponía que Eliseo iba a ser mi sucesor –en la presidencia de la Caja– incluso desde meses antes, cuando me iba a ir a la Procuraduría”. Desde el jueves pasado, este diario intentó comunicarse con Eliseo Vargas para conocer su versión, pero no respondió a las llamadas a su celular y a su radiolocalizador, ni a los mensajes dejados con su esposa. Quejas de competidores El cartel de licitación exigía que las firmas participantes ofrecieran al menos un 50 por ciento de equipos fabricados en Finlandia. También exigía que la oferta mínima fuera de $8 millones. Los fabricantes debían estar inscritos en el Registro Nacional de Marcas y Patentes de Finlandia y la determinación final de los oferentes calificados correspondía exclusivamente al Gobierno finlandés. En la licitación participaron tres empresas: Instrumentarium Corporation Medko Medical, Oy Philips (representada en Costa Rica por Makol OCR S. A.) y Siare Hospital Suppliers (representada en Costa Rica por Seprol). La única que pudo reunir los requisitos fue el consorcio Instrumentarium, representado en el país por la Corporación Fischel. El 29 de abril pasado, la junta directiva de la CCSS pidió a la Contraloría General de la República revisar todo lo relacionado con las compras hechas por la institución a la Corporación Fischel. La Asamblea Legislativa emprendió una investigación similar. La Fiscalía también abrió una investigación luego de que una publicación de La Nación reveló, el 21 de abril, que Eliseo Vargas ofreció $700.000 por una casa en Santa Ana y, días después, el gerente financiero de Fischel, Olman Valverde Rojas, compró la vivienda por $735.000 y se la alquiló a Vargas por $2.500 mensuales. Trámites
y reuniones “Yo no conocía del préstamo y no tenía ninguna conexión con él. Eliseo me pide la firma para que pueda contar con los votos de los diputados. Era el procedimiento corriente para cualquier dispensa de trámites (y) que pase directo al plenario”, recordó Monge. “La razón fundamental que me dieron para la dispensa era el vencimiento, que estaba próximo. Había preocupación de que el préstamo no se aprobara y no se pudiera contar con sus beneficios”, añadió. La encargada de negocios de la embajada de Finlandia en Nicaragua, Sirpa Mäenpää, también confirmó su reunión con Vargas en una entrevista telefónica concedida a este diario. La diplomática no pudo precisar si fue un almuerzo o una cena. “Él fue diputado y apoyó el proyecto en la Asamblea, por eso necesitaba conocer qué tipo de crédito era, para valorarlo”, afirmó. Mäenpää insistió en que su Gobierno no gestionó el encuentro: “Nosotros no estábamos activos, sino disponibles. Yo no sé si fue la gente de Instrumentarium o de la Caja quien arregló el encuentro, pero nosotros no lo buscamos”. Consultado sobre la reunión, Rodolfo Piza negó haber servido de contacto entre Vargas y la embajada finlandesa. Comisión
o contrato Los funcionarios afirmaron que la Corporación Fischel es representante de al menos tres líneas de productos de la Corporación Instrumentarium (Datex Ohmeda, Instrumentarium Imaging y Ohmeda Medical). A Gustavo Barrantes, gerente de ventas de O. Fischel R., y a Sergio Carmona, gerente de proyectos de esa subsidiaria de la Corporación Fischel, se les consultó si la empresa recibió comisión del consorcio Instrumentarium por la venta de equipos a la CCSS, pero ninguno supo responder la pregunta. Carmona se desempeñó como gerente de operaciones de la CCSS durante la época en que se gestionaba el Proyecto Finlandia. Este diario tampoco recibió respuesta a un cuestionario enviado el jueves a la directora de asuntos corporativos de Fischel, Lauren Carvajal Ávila. Emilio Bruce Jiménez y Walter Reiche Fischel, presidente y vicepresidente de la Corporación, tampoco respondieron a los mensajes que se dejaron en sus oficinas la semana pasada. La Nación también intentó entrevistar, vía telefónica, a Kari Visti, apoderado generalísimo del Consorcio Instrumentarium, para consultarle sobre la relación de la compañía con Fischel y otros aspectos de la licitación. Visti atendió la llamada, pero cuando se le indicó el tema dijo que se encontraba en una reunión y colgó. Tampoco respondió un cuestionario que se le envió por correo electrónico y dos mensajes que se dejaron en el contestador de su celular. Sirpa Mäenpää, de la embajada de Finlandia, indicó que durante el proceso de gestión del crédito los representantes de la Corporación Instrumentarium le mencionaron que la Corporación Fischel representaba en Costa Rica sus ventas normales. “Ellos son una gran empresa finlandesa que vende sus productos a nivel mundial. Si le hubieran pagado una comisión a Fischel por esta venta no hubiera sido incorrecto, porque ellos fueron sus representantes comerciales. Lo incorrecto hubiera sido que se pagara una comisión a algún funcionario público”, dijo la diplomática. El Proyecto Finlandia, por $39,5 millones (unos ¢17.000l millones), permitió una compra para renovar el equipo médico de la CCSS. Después del Proyecto España ($60 millones) esta compra fue la más costosa en toda la historia de la Caja. La CCSS adquirió 3.037 equipos, que incluyen máquinas de anestesia de alta tecnología, incubadoras, centrales para monitoreo de camas, equipos de rayos X, camas para cuidado intensivo y monitores. La compra se hizo mediante la licitación pública LP-GDM-001-2002, adjudicada a Instrumentarium Medko Medical, un consorcio finlandés integrado por empresas fabricantes de equipo médico que Corporación Fichel representa desde hace más de 30 años. Inicialmente, el proyecto contemplaba que Costa Rica tomase un crédito de $32 millones (unos ¢13.800 millones) subsidiado por el Gobierno de Finlandia, pero la compra se amplió en $7,5 millones (unos ¢3.200 millones) que fueron adjudicados al mismo consorcio y pagados directamente con fondos del presupuesto ordinario de la Caja. El crédito se formalizó mediante un convenio suscrito entre la Caja y el Sampo Bank de Finlandia. Se utilizó una línea de crédito, sin interés, que el gobierno finlandés subvenciona para promover la venta de equipos fabricados en su país y para solventar las necesidades de equipamiento de los naciones en vías de desarrollo. Con esta compra, la Caja asumió una deuda de $32 millones que luego canjeó al Estado, en enero del 2002, por una porción de la deuda por cuotas obrero patronales que el Gobierno Central tenía con la institución. Fischel: “Solo somos subcontratistas” En una entrevista con La Nación, la semana anterior, Sergio Carmona y Gustavo Barrantes, gerentes de la Corporación Fischel respondieron algunas de las preguntas sobre el Proyecto Finlandia. La mayor parte de las preguntas quedaron de responderlas por escrito. Este diario envió un cuestionario el jueves, pero no se recibió respuesta. Este es un extracto de la conversación. –¿Representan ustedes casas extranjeras? Esas ventas. ¿Están registradas en el consolidado de ventas de Fischel? –Los datos de Fischel incluyen la facturación a la Caja en donde alguna empresa del grupo fue oferente, no incluye la facturación de las empresas que representamos. Esa facturación no es nuestra. –¿Se le paga una comisión al representante? –Sí. –¿Qué porcentaje? –No se puede revelar, pero puede ser entre un 5% y 8% depende del negocio. –GB: Depende de qué equipo sea puede ser hasta un 1% depende del valor. –En el 2002 la Caja adjudicó una licitación al consorcio Intrumentarium Medko Medical, ¿Qué relación tiene ese consorcio con Fischel? –La relación de la corporación Fischel con el Consorcio Instrumentarium Medko y con la licitación del Proyecto Finlandia es la de subcontratista para instalación y mantenimiento de los equipos. –¿Pagó Instrumentarium comisión a Fischel por la venta? –Lógicamente, Fischel instaló los equipos y tiene que haber un pago por esos servicios. –Pero, ¿Hubo algún pago por la venta? –Desconozco y es una de las buenas preguntas que nos pueden plantear y la consultaremos. –¿En qué fecha se establece la relación con Instrumentarium? –Hemos vendido equipo de Instrumentarium por más de 30 años, ellos tienen sus subsidiarias como Datex Omedha que fabrica equipos de anestesia y de monitoreo. –Justamente, esos equipos fueron parte de la licitación y estas empresas eran representadas por ustedes, deberían haberles pagado una comisión… –Saliéndose de Finlandia esa es la función del representante. –Si Datex Omedha o Intrumentarium llegan a vender a cualquier clínica ¿Es posible que esa transacción se haga al margen de ustedes? –No. Datex Omheda no puede venir de su fábrica a traer ese equipo, no es usual. –¿Por qué si Fischel es representante de Instrumentarium, no participó como oferente en la licitación? –Porque no teníamos la totalidad de los equipos requeridos. –Pero su representada sí... –Vea, yo no conozco este tema le tomo su inquietud. –¿Porqué no invitamos a la persona de Fischel que se encarga de instrumentarium? –Es Marvin Barrantes y no está, está fuera del país, tomamos nota de la pregunta. –Pero ustedes lo pueden localizar… –Sí, envíennos las preguntas y se las responderemos. Durante el proceso de licitación para adjudicar el Proyecto Finlandia, varias empresas proveedoras de equipo médico se quejaron de que la ley y el cartel imponían requisitos que solo podían ser cumplidos por el consorcio Instrumentarium. El 7 de mayo del 2002, Traugott Hipp, director regional de la firma Dräger Medical, presentó un recurso de amparo contra el cartel. Según su alegato, la condición de que al menos un 50 por ciento del equipo fuera fabricado en Finlandia y que las ofertas fueran por $8 millones o más, lesionaba los derechos de otras empresas. El recurso fue declarado sin lugar por la Sala. Los magistrados consideraron que el banco prestamista (Sampo) tenía derecho a imponer requisitos a cambio del financiamiento ofrecido. Hipp aseguró en su escrito que “los enormes esfuerzos comerciales del mercado finlandés que hemos realizado nos permiten afirmar que existe solo un grupo empresarial que está en posibilidad de suministrar los bienes que se han licitado (el grupo Instrumentarium) y éste se ha negado en forma reiterada a otorgar cotizaciones a otros interesados y agrupadores con interés en licitar”. El empresario también aseguró que “todos los productos licitados por la CCSS en esta licitación son fabricados por empresas del grupo Instrumentarium, por lo que no existen otros fabricantes en Finlandia de estos bienes que cumplan con las especificaciones solicitadas”. Roberto Molina, gerente de Tecnología Hospitalaria, y Carlos Jiménez, gerente de Representaciones GMG, presentaron las mismas quejas. “Solo existe en Finlandia un fabricante de equipo médico con capacidad instalada suficiente para esta licitación”, dijo Molina en una carta dirigida a la CCSS el 4 de abril del 2002. |
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