Potencial puro.Lo dijo Winston Churchill, brillante estadista y artífice de la victoria de los países aliados en la II Guerra Mundial: "No hay mejor inversión para cualquier comunidad que dar leche a los bebés". Y tenía razón. Pese al tiempo que ha transcurrido desde que el primer ministro británico pronunció esas palabras, allá por 1950, nadie discute la veracidad de su afirmación. Bebés bien alimentados serán niños más activos, adolescentes más sanos y adultos más productivos en la sociedad. Pero el tiempo también ha demostrado que una buena nutrición no basta. La receta para formar hijos felices y talentosos incluye, además, otros ingredientes. La lista no se escribió de la noche a la mañana: a lo largo de décadas de estudio y observación, muchos médicos, psicólogos, maestros y padres de familia han aliñado el debate con sus aportes. Hoy se sabe que la estimulación hace la gran diferencia. Incluso antes de nacer, los niños necesitan del amor y la comunicación de sus padres. Y tras su nacimiento, a esa demanda se suman muchas otras. Su sed de aprender se desata desde el día mismo en que llegan al mundo. Durante la primera infancia (de cero a cinco años), los niños son potencial puro, diamantes en bruto, arcilla fresca en manos del escultor. Sobre esas páginas en blanco escriben papá y mamá día tras día, y cada letra se graba para siempre. Son años valiosos e irrepetibles que muchos adultos desaprovechan por falta de conocimiento, y esa es la razón por la cual la Revista Dominical de La Nación incursiona por primera vez con un producto adicional a su habitual publicación de los domingos: una serie de seis fascículos sobre estimulación temprana que circularán los martes, desde hoy hasta el 5 de marzo. A cargo de su producción y redacción estuvo la periodista y madre Ivannia Varela, quien vierte sobre estas páginas el resultado de muchas semanas de lectura, investigación y entrevistas. "Un niño se alimenta con leche y con elogios", había dicho la escritora británica Mary Lamb un siglo antes de que naciera Churchill. Ya desde entonces sabía que no era suficiente con nutrir su cuerpo.
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