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La obra de Amighetti se ha expuesto en Europa, Asia y América. Estas son algunas de sus huellas:
1937 Primer Premio en la IX Exposición Centroamericana de Artes Plásticas, C.R.
1969: Primer Premio en Grabado, Juegos Florales Abelardo Bonilla, C.R.
1969: Académico de número Academia Nacional de Bellas Artes de Argentina.
1970: Premio Magón, Costa Rica
1973: Primer Premio de Grabado, Segundo Salón Anual de Artes Plásticas, Costa Rica.
1974: Commandateur de L´Ordre Des Arts et des Lettres, Gobierno de Francia.
1993: Doctor Honoris Causa, Universidad de Costa Rica.
OBRAS EN COLECCIONES PUBLICAS
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Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Museo de Grabado, Buenos Aires, Argentina.
Museo del Grabado Latinoamericano, San Juan, Puerto Rico.
Ibero Club, Bonn, Alemania Occidental.
Colección Ludwig Roselius, Bremen, Alemania.
Museo de Arte Latinoamericano, La Habana.
Museo de Arte Costarricense.
Museo de Arte Moderno, Río de Janeiro, Brasil.
Museo de Arte Moderno, Osaka, Japón.
MURALES
1948 Casa Presidencial (traslado al Museo de Arte Costarricense en 1980)
1952 Banco Nacional de Alajuela.
1952 Hospital Calderón Guardia.
1954 Colegio Lincoln.
1957 Clínica Clorito Picado, Cinco Esquinas de Tibás.
Francisco Amighetti no hizo concesiones al poder, al dinero ni a la fama. En eso coinciden quienes conocieron su obra y su trayectoria.
"No era solamente un artista, sino un ser humano ejemplar, un inspirador, un maestro en el arte de la vida. Con la capacidad, que tienen tan pocos, de transmitir ese amor por medio del grabado, la pintura, la poesía y la misma conversación. Ahora que él ya no está a mano, accesible, creo que renacerá el interés por su obra."
"Don Paco nos deja un enorme vacío. Supo sacar a flote la identidad del costarricense, sus temores, su violencia. Con él se cierra un capítulo de grandes artistas nacionales."
"Era de los pocos que tienen una generosidad enorme. Nunca estaba en promoción, no buscó nunca escalones de ninguna especie; no creía en jerarquías. Creo que las mujeres lo alentaron para seguir viviendo: cuando ya se iba, aparecía el amor y seguía."
"Paco deja una obra monumental, cuantiosa y de enorme calidad. Deja un semillero enorme en la gente de todas las generaciones. Fue un hombre que vivió para servir y eso no lo tienen todos los artistas. Su obra traduce un sentimiento doloroso, desgarrado de la vida, pero nunca amargo."
"Es uno de los pilares del arte moderno en Costa Rica. Los grabadores le debemos a él su persistencia, en un medio donde no había ningún estímulo para poder desarrollar su disciplina. Ahora, gracias a él, el grabado costarricense tiene un sello distintivo en el mundo."
"Además de ser un sabio, humanamente era el ser que más sabía de la vida. Siempre con un sentido del humor tan fino: se podía reír de sí mismo y en una forma tan dulce."
"Nació, vivió y murió como existen los artistas: creando profundamente, expresando sus sentimientos y sobre todo proyectando siempre su imagen de bien, de sabio y de artesano."
Colaboró en esta información Milena Fernández, redactora de La Nación.