RELATO PERSONAL
El dÍa que se logrÓ el sueÑo
Un fan logró estar con Iron Maiden ¡dos veces! en el hotel Real Intercontinental. No solo obtuvo autógrafos y fotografías sino que pudo conversar, una que otra cosita, con los caballeros de Hierro.
Por Daniel Rojas Pochet
Sin lugar a dudas en el momento que recibí la llamada de una amiga muy especial para comentarme que Iron Maiden iba incluir a Costa Rica en su tour a nivel mundial Somewhere Back In Time creo que fue lo más cercano que he estado de un colapso de nervios. En mi mente no lo podía creer y mi cuerpo no sabía qué hacer… ganas de llorar, palpitaciones abrumadoras… todo producto del simple hecho de saber que Iron Maiden, una de mis bandas favoritas, iba a estar en este pequeño país. Bueno no está de más expresar lo afortunado de ser tico, y ampliando a ser centroamericano, porque el poder de convocatoria de la Doncella de Acero, hace que no existan fronteras el istmo.
Desde ese día que recibí esa llamada supe que el 26 de febrero del 2008 se convertiría en unos de los días más importantes y memorables de mi vida, porque sabía que después de esa fecha iba a tener una serie de recuerdos que me acompañaría por el resto de mi vida. Lo irónico es que no sabía lo importante que llegaría hacer.
Mi historia empieza el lunes 25 de febrero, al salir de un examen que tuve ese día en la universidad y para el cual era difícil concentrarse sabiendo que en menos de 24 horas estaría ante el concierto más añorado en mi vida.
Al salir de la universidad mi cuerpo me pedía a gritos “¡Maiden!”, por lo que decidí irme al hotel donde se hospedaba la banda. Iba con la fiel idea de ir a tomar alguna bebida con algún grado de contenido etílico y, efectivamente, tenía el deseo, sueño, añoranza y oportunidad de que apareciera algún miembro del banda, pensamiento que se mantuvo presente alrededor de dos horas después del mi ingreso a dicho bar. En mi desesperación me topé a un grupo de motociclistas, compañero de Hobbie, e igualmente venían con el mismo objetivo. Cuando mi paciencia y el cansancio estaban a punto de hacerme doblegar, y decidí levantarme de mi aposento, observé a Nicko McBrain, el baterista, entrando a lobby del hotel.
En ese instante supuse que mis más profundos deseos se podrían concretar. Pero como apareció igualmente desapareció con rumbo a su habitación.
Aproveché para hablar con uno de los miembros de seguridad que se ubicaba en la entrada del hotel y me comentó “ya vienen para acá”. En ese instante se me pusieron las emociones a flor de piel, por mi mente corría el recuerdo de cuando me compraba los discos de la agrupación inglesa y alucinaba con conocerlos, y ¡estaba a minutos de hacerlo realidad!
Después de casi 20 minutos de espera llegaron los Maiden al hotel. El primero en bajar fue el líder Steve Harris acompañado de su hija, sin palabras ni voz le pedí que firmará el pergamino que tenía de la banda un artículo de lujo del grupo. Con toda la humildad accedió a firmarlo, seguidamente Janick Gears también lo hizo.
De repente me percaté que mientras obtenía esa par de autógrafos habían pasado por mi lado Bruce Dickinson, Adrian Smith y Dave Murray; los dos últimos se fueron directo a sus respectivas habitaciones, pero por el contrario los restantes miembros se fueron a posesionar del bar. Ahí me aproveché y nos aprovechamos porque la alegría de ver a la mítica banda de hard rock provocó que hasta los empleados se sumaran a la euforia externada por los pocos fanáticos que estábamos dentro del hotel.
En el bar, y con una gran humildad, todos los miembros accedieron a tomarse fotos y firmar autógrafos. Era sorprendente como aparecían los discos de Maiden, e incluso un casco de motociclista que tenía pintado la imagen del afamado single The Trooper se prestó para dejar impreso un autógrafo de la banda.
Los minutos volaron y aprovechando las conversaciones que salieron entre los Irons y los presentes pude apreciar las expectativas que tenía sobre este pequeña porción de tierra que es Costa Rica.
Steve Harris comento que dependiendo del comportamiento del público en el show podríamos ser considerados para próximas giras. Efectivamente el concierto del 26 de febrero era para Costa Rica, para la escena metalera nacional, una tarea para entrar en un selecto grupo.
Por el contrario, Bruce Dickinson estaba un poco molesto con el administrador del aeropuerto, por los atrasos innecesarios. Es que venía en un vuelo privado y lo lógico era que fuera un poco más acelerado que los vuelos comerciales, pero eso es parte del ornato de nuestro país.
Janick Gears estuvo muy cómodamente sentado en la barra bebiendo un Bavaria Dark en total anuencia a firmar autógrafos y posar para las cámaras. Fue uno de los más reservados porque prácticamente pasó conversando con un miembro de staff.
Detalle curioso fue que Steve Harris accediera a salir del bar para ir a ver las motos pandilleras que se encontraba ahí, un gran gesto de humildad con los fanáticos que lo admiran. También en el bar estaba los ojos del líder de la banda, Lauren Harris, con la cual aproveché para conversar y hacerle algunas preguntas sobre las expectativas del concierto que se venía.
Ella me comentó que la emoción era grande y que habían emociones encontradas, ya que era un bonita experiencia cantar ante un público que le era desconocido, pero también estaban presente los nervios y la preocupación porque tenía claro que al ser la primera vez que la grandiosa banda Iron Maiden estaba en suelo tico el público podría estar ansioso y desesperado por el Main Event. Y no dejaba de tener algo de razón para preocuparse. Alrededor de tres horas después del ingreso al bar y después de varias bebidas, los Maiden estaban incólumes en bar y yo estaba satisfecho por el sueño y decidí irme a mi casa a recuperar fuerzas por el día que me esperaba.
El día de días, el 26 de febrero, fui y disfruté del movimiento a los alrededores del estadio tibaseño, y en la gramilla pude apreciar como se cumplía uno de los sueños más profundos de un admirador, fanático o si se quiere adepto a la banda.
El día después, el 27
El día siguiente del concierto, el miércoles 27, aplicando la fórmula del lunes me fui al hotel acompañado de una amiga, Marisol Zamora. Ella valerosa se arriesgó a llegar tarde al trabajo con tal de ver a los miembros de la Doncella de Acero, todo fundamentado en ver el grupo de su sueños, que escucha desde los cinco años, por culpa o gracias a sus hermanos.
A los pocos minutos de ingresar apareció en el panorama Nicko, venía acompañado por el mánager del grupo. Con cierto recelo Marisol se le acercó para felicitarlo por el concierto y para pedirle un autógrafo y una foto. ¡Gran experiencia para ella! que aprovechó el espacio para comentarle que el día anterior los padres de la joven tica, de edades que oscilan los 60 y 70 años, había ido a disfrutar del concierto. Curiosa fue la reacción del baterista que le comentó que jamás en su carrera con la agrupación británica había oído algo por el estilo, y se mostró agradecido por tal gesto.
La espera fue larga para volver a ver otro Iron. Preguntando nos comentaron que Bruce-Bruce había salido del hotel alrededor de las 8 a. m. rumbo al Aeropuerto Internacional Juan Santamaría e iba con su respectivo uniforme.
Vino entonces el momento esperado por Marisol y este servidor: salieron los Maiden.
Al primero que abordamos fue a Dave Murray, quien se vio extrañado pero agradecido y accedió a retratarse con nosotros y firmar los artículos.
Seguidamente cayó el cumpleañero feliz, Adrian Smith. Con total anuencia posó para la única cámara que había en el lobby del hotel; por supuesto, que aprovechamos para darles las felicitaciones por el día tan especial que había tenido. Se mostró agradecido no sólo con nosotros, sino con todo el pueblo de Costa Rica que se había hecho presente el día anterior en el estadio Saprissa y que, muy cariñosamente, le cantó el cumpleaños feliz.
El cerebro de la banda, Steve Harris, apareció para hacer el check out, y lo abordamos, para lograr la foto que es el emblema de un sentimiento, sentimiento Iron Maiden, que algunos tenemos el gusto de apreciar. Teníamos miedo de que la foto saliera borrosa, porque en esas instancias los nervios y las emociones se apoderan del cuerpo. Logramos la foto y la culminación de una sueño que me lleva acompañando desde hace más de una década de admiración.
En conclusión: es indescriptible expresar los pensamientos y emociones de haber conseguido ese sueño, por lo que se podría decir que todo el inicio de semana se puede definir como un mundo de quimeras donde todo se puede conseguir.
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| Fotos cortesía de Daniel Rojas Pochet |
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