Costa Rica

 

ANÁLISIS
¿Qué pasará ahora despuÉs de Iron Maiden?

Por Eddy Rojas.

Bueno... me senté a escribir esta nota dos días después haber brincado, cantado y hasta llorado de la emoción frente a uno de los monstruos del rock como lo es Iron Maiden. Casi recuperado en totalidad de mis heridas de guerra –que se componían de un cansancio extremo y  dolor tanto de hombros, como espalda y pies–, y ya con la mente mas fría y analizando lo que significo para todos los que vivimos de cerca la presentación de La Doncella en Costa Rica la pasada noche del martes 26 he de decir, sin temor a equivocarme, que este es uno de esos pocos espectáculos que nos cambia la vida para siempre. Luego de llegar a esa conclusión me asaltó la pregunta: ¿Qué pasará ahora después de Iron Maiden?

Pues la presentación de Maiden, fue mas que un simple concierto. En este país nunca antes se había visto un evento de rock que convocara a tanta gente de diversas generaciones y nacionalidades, era fácil ver padres con sus hijos en las gradas compartiendo su gusto por la música pesada, todos los centroamericanos nos veíamos realmente como hermanos, una relación que la política y futbol se han encargado de deteriorar, pero que el metal ha sabido mantener.
Este además fue un evento que empezó cinco días antes cuando los más fieles seguidores empezaron a hacer fila a las afueras del Ricardo Saprissa, mientras llegaban miles fans de todas partes en buses como en avión, durante el fin de semana. El día lunes con la llegada del Ed Force One se vio otro espectáculo que probablemente pasen muchas décadas antes que volvamos a ver algo similar: el vocalista Dickinson piloteando el avión de la banda, cientos de fans rodeando el aeropuerto y gritando en coro “¡oeoeoeoe Maiden! Maiden!”, y luego en la noche todos unidos en el Bar Metal Sand, único en Centroamérica, tomando sus bebidas espirituosas y cantando cuanta pieza de Maiden ponían. Se vivía una fiesta ¡total!

Del “chivo”
En cuanto al concierto, lo mejor fue ver el estadio completamente lleno y teñido de negro vibrando con una intensidad que iba mas allá a la mostrada en un clásico de futbol o en las eliminatorias al Mundial del 2006, que al empezar las primeras notas de Aces High explotó en una completa algarabía. Un público que se entregaba incondicionalmente a las palabras de Dickinson cantando cada letra en The Trooper y tararareando cada nota en Fear Of The Dark, un publico que siguió, detalladamente, cada solo de Murray y Smith en The Number Of The Beast o en Wasted Years. Un público que mostró su lado amable al cantar el happy birthday al guitarrista Smith, un público que supo ser agradecido ante una banda que se ofreció al máximo en cada nota como en la kilométrica Rime Of The Ancient Mariner y que terminó prometiendo volver a tierras centroamericanas.

Lo peor del evento fue un Dj que aunque le pusieron a mezclar más tiempo de la cuenta, en realidad no tenía nada que hacer ahí. Luego la banda telonera de la hija de “Papi Harris”, que pasó sin pena ni gloria, y el sonido…¡el bendito sonido! que una vez más se quedó corto ante las exigencias de la banda y del público,  pero que ante un espectáculo con buenas luces, mantas que se cambiaban cada dos piezas, una tarima ambientada en el antiguo Egipto, el múltiple vestuario de Dickinson y un robot de aproximadamente  cuatro metros,  nunca antes visto por estos lares, terminó restándole importancia a las deficiencias,  pues al final todos salieron felices y satisfechos.

Para los metaleros de Centroamérica este evento fue como lo dijo un fan en la televisión luego del concierto: "es como conseguir una maestría o un doctorado en Heavy Metal". Para la escena metalera nacional es el fin de una era donde, muchos de los estereotipos que tenia la sociedad en general sobre los camisetas negras, quedaron desmentidos y borrados por completo, y para aquellos que fueron solo por cultura general significó, al menos por dos horas, identificarse y ser parte de una subcultura que cada día crece más. Ahora solo queda volver a la rutina diaria con el recuerdo de haber vivido un espectáculo del cual no se dejará de hablar en mucho tiempo, pero que a la vez nos hace preguntarnos: ¿Qué pasará ahora después de Iron Maiden?

 

 



 
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