Costa Rica

 

RELATO PERSONAL
BitÁcora del concierto  por un no fan

“Esperaba ver aquello lleno de maleantes y chiquillos jugando de malos, porque algunas personas en los medios de comunicación pintaron aquello con el cariz de un festival de satanismo.  Lo más satánico que ví de camino fueron bares llenos y botellas de Imperial en la calle, un estadio rodeado de basura que daba la idea de un satanismo municipal de políticos que parecen considerar sacrilegio la salud pública”.

Por Pablo Luna
El día del concierto, tenía planeado ir a mi casa, pero un amigo extranjero había conseguido dos entradas y por esas cosas de la vida, una de ellas se iba a desperdiciar.  Aunque no me fascinaba esa música, decidí ir.  Este amigo extranjero tuvo en su adolescencia a Iron Maiden, como quien tiene en su adolescencia a Kadeho o Café con Leche, o con el escandaloso y vulgar de Elvis, o con el escandaloso tango (que era música de prostitutas) o el vals (que fue tan vulgar como una especie lambada de la prehistoria cultural).
Esperaba ver aquello lleno de maleantes y chiquillos jugando de malos, porque algunas personas en los medios de comunicación pintaron aquello con el cariz de un festival de satanismo.  Lo más satánico que ví de camino fueron bares llenos y botellas de Imperial en la calle, un estadio rodeado de basura que daba la idea de un satanismo municipal de políticos que parecen considerar sacrilegio la salud pública.  Y había un hedor penetrante a boñiga de los caballos de la policía, y había policías como nunca, y hasta personal de intervención antiterrorista del poder judicial.  Supongo que en la policía pensaron que los fanáticos de Iron Maiden son un Al Qaeda latinoamericano o algo así.  En todo caso, me sentía seguro.
Lo que me encontré fue una mayoría de treintones, o más viejos.  Supongo que los metaleros ya crecieron.  Uno de ellos tenía el pelo largo y su cabello era idéntico al ministro de educación, pero tenía distinto rostro.  ¿Será que tener pelo largo es ser satánico?  A mi me parece que no.

Los miembros del grupo eran "abuelos" melenudos, y el cantante de pelo corto tenía más de 50.  Era tan satánico como ver un concierto en el Blanco Cervantes...
Entre los fanáticos veía mujeres de porte elegante, como para modelo de revista o como para diputada, muchachos bien peinados que parecían la generación de universitarios de antaño que se engordó con la edad o los vaivenes de la vida, y no la figura desgarbada, escuálida y ojerosa de un maleante drogadicto de Los Cuadros.
Pero aún esperaba ver aquel famoso satanismo en alguna forma.
Antes de ir al concierto me puse ropa negra para no desentonar, una camiseta negra con la figura indígena de Ixel, a ver si me decían que era satanismo guatemalteco.


LA ENTRADA
A la entrada no soportaba el hedor, que no era hedor de maldad, sino hedor nauseabundo de la ausencia municipal.  Al entrar lo revisaban a uno como si uno fuera un criminal, y hasta había unos feroces perros de la policía, pastores alemanes que ladraban y su sonido resonaba en aquellos muros. Yo me preguntaba si aquello iba a ser como los estadios en tiempos de las desapariciones en Suramérica...  Pero no, al menos sabría que nadie iba a llevar armas de fuego o punzocortantes.
Al llegar a la zona VIP observé al montón de camisetas negras, pero todos se veían mayores de 30 años, y había gente que parecía de 50 o hasta 60 años.
Pude tomar un puesto con buena visibilidad en el lado izquierdo, y empezó el espectáculo, pero no era Iron Maiden, sino una cantante británica con su banda, que tocaba un pop rock ochentero.  Desafortunadamente los metaleros no gustan de ese estilo, y la cantante desafinaba a ratos.  Fue un espectáculo  triste, con calidad de aficionado.

Terminó ella y empezó el grito futbolero "¡Oeeoeoeoeee, Maiden, Maiden!" y parecía que estaba en un estadio, con un partido de futbol.  ¿Era ese el satanismo futbolero?  Pues no los ví violentos como las barras futboleras.  ¿Serán las barras futboleras más satánicas que los fans de Iron Maiden?
Fue una larga espera, la gente se preguntaba qué ocurría, hasta que finalmente apareció Iron maiden.  Yo me preguntaba si el resto del espectáculo iba a ser igual de mediocre que las canciones de pop rock genérico desafinado y amateur que había escuchado al inicio.  Pero no fue así...


EL CONCIERTO
Yo nunca fui metalero, sino amante de la música orquestal y electrónica, pero si respeto mucho a los roqueros, porque he tenido una guitarra eléctrica en mis manos y sé que cuesta más tocar la guitarra eléctrica que la acústica.  Conozco la obra del famoso prodigio nórdico de la guitarra eléctrica, Ingwie Malmsteem.  Una persona drogada no podría coordinar lo suficiente para tocar bien la guitarra eléctrica.  Y si teníamos abuelos roqueros, eso es síntoma de que no se arruinaron con las drogas como Britney Spears.  Así que tanta charlatanería mediática me comenzaba a resultar molesta.
Como nunca fui metalero, tuve una visión que considero objetiva y evalué el espectáculo como un evento cultural, perteneciente a una cultura europea.  El ciudadano promedio en la cultura latina sataniza tanto el rock europeo, como la cultura europea desprecia un poco la música étnica de Latinoamérica.  Es un divorcio cultural que es aprovechado por las sectas para ganar adeptos a base del miedo al diablo.  Entendí que el miedo al diablo es la herramienta de las sectas para ganar dinero.  Y el concierto era la ocasión perfecta para el oportunismo religioso.  Había gente afuera, antes del concierto repartiendo panfletos.
El cantante tenía carisma, era todo un actor, usaba mucho el lenguaje corporal, y tanto el vestuario como el set parecían sacados de una fiesta de Halloween.  Se movía y hablaba como si fuese un actor en el teatro, y esencialmente el espectáculo tuvo mucho de teatral.  Y eso me gustó.
Por supuesto, la mascota Eddie, que es una criatura esquelética, parecida a Terminator, resulta chocante para la vista conservadora el tico.  Pero es que en tiempos en que surgía el heavy metal, también surgía la corriente gráfica del feísmo, que dio origen a los comics de zombies, criaturas al estilo Frankenstein, Aliens o Terminator.
Eddie por lo tanto fue un símbolo feísta de una época.  Pero las pinturas que retratan a Eddie tienen una gran técnica, aunque por supuesto, no me gustaría que me encargaran a mi para tener las artes finales.  Eddie no es mi idea de lo que yo crearía en una obra gráfica, pero ese es mi gusto personal, que no demerita el valor artístico de los símbolos gráficos feístas.
Algunas melodías fueron armoniosas, en otras usaron la disonancia para crear un ambiente de misterio.  No era música genérica, no era palomitas de maíz para consumo de las masas, sino que había composición, había destreza musical.  Hubo un solo de guitarra que me dejó perplejo.


SATANISMO ECOLÓGICO
Pasaron las canciones y seguía esperando el satanismo.  Alrededor mío la gente veía ordenadamente el espectáculo, aunque a ratos saltaban emocionados cuando saludaban a la gente de Costa Rica.  Pero lo hacían verticalmente, con gran entusiasmo, y no al estilo "mosh" de patadas y trompadas.
El cantante sólo habló en inglés y dijo cosas que inspiraron al público, y la gente reaccionaba al instante, señal de que entendían inglés.  ¿Acaso aprendieron inglés al tratar de comprender las letras de Iron Maiden?  Si era así, se trataba de un satanismo muy educativo.
Pero si de satanismo hablamos, el cantante hablaba de lo bonita que era Costa Rica, de sus bellezas naturales que deseaba conocer, y de cómo la siguiente canción era escrita por un personaje que sólo había conocido la deforestación y la destrucción ambiental.  El cantante instó a los presentes a proteger el ambiente y a apreciarlo, antes de cantar aquella canción.  ¿Será eso satanismo ecológico?


"ESTE RELAJO"
Terminó el concierto y volvió el grito colectivo de "¡oeeoeoeoeee, Maiden, Maiden!" al estilo futbolero, y el cantante señalaba que iban a filmar a la gente, porque el entusiasmo le pareció magnífico.  Y tocó algunas melodías de más porque el público no paraba su grito colectivo futbolero.
No hubo disturbios en lo que estuve allí.
Y recordé a aquel diputado que gastaba su tiempo hablando del "relajo" satánico, en lugar de pensar en cosas importantes como el TLC.  Y recordé a la gente conocida de un cierto programa humorístico en la radio, hablando de la "barbaridad" de que el concierto tuviera lugar.  Se nota que no conocen la cultura británica, y se nota que nunca tuvieron una guitarra eléctrica, y sobre todo se nota un prejuicio.
Y recordé mis años de adolescencia cuando al mostrarle a la gente la música electrónica de Vangelis (el soundtrack de la serie Cosmos de Carl Sagan) y Jean Michel Jarre (hijo del reconocido compositor Maurice Jarré que compuso el tema de Lawrence de Arabia), me decían que esa música electrónica sonaba satánica porque tenía ruidos raros.  Resulta que en los años 1980 mostrar música electrónica o industrial era algo satánico.

En las épocas en que escuchaba a Kraftwerk y Vangelis, yo consideraba la música de bailongo como "música de cantina", porque siempre que había de esa música, había personas en condición etílica, pero luego aprendí a apreciar el género un poco más, musicalmente hablando.  Y eso que no soy un abuelo.  Y por eso me extraña el prejuicio de determinadas personas en los medios.
Desde mi perspectiva, como un amante de la cultura y las artes, el espectáculo era muy británico, muy escénico, con refinamiento musical en un estilo de disonancia particular dentro del género correspondiente.  Pero si analizamos la música, entendemos que la disonancia es lo natural, pues la música hindú es disonante. la china también, la música árabe también, la naturaleza misma es disonante porque un río y un elefante que grita no afinan entre sí. La disonancia es un concepto occidental que tiene menos de 500 años. 

Apegarse a la no-disonancia como muestra de no-satanismo es mostrar ignorancia musical.   Y el mensaje más directo que dejó el cantante fue a favor del ambiente.  ¿Qué mensaje nos dejan determinadas personas en los medios?  A veces el chiste liviano, a veces la pachucada, a veces el prejuicio contra otras culturas.  ¿Qué mensaje nos deja el diputado?  Que es más importante un concierto que la pobreza, que el empleo, que el desarrollo.
¿Acaso Iron Maiden alabó las drogas?  No, no lo hicieron.  Eran actores, con vestuario y set al estilo Halloween.  Entonces para mi el relajo es escandalizarse con el concierto, porque eso es signo de ignorancia.  La ignorancia de los ticos acerca de otras culturas, y los prejuicios y criterios a priori, sí que me parece a mi "un relajo".
SATANISMO, FOLCLORE Y CULTURA
Y entonces imaginé si el grupo Kadeho fuera a otro país con gente ignorante.  Sabemos que el Cadejos es una figura siniestra que inspiraba horror a los abuelos, y bajo esa premisa podrían decir que "Kadeho es satánico", como decían que los pitufos era algo satánico, siendo que Peyo el inventor de los Pitufos es francés, y en Francia los duendes son folclore.
Para los británicos, Iron Maiden o The Beattles o Pink Floyd, son cultura popular, igual que Café con Leche es cultura popular aquí.  ¿Será café con Leche satánico por tener pollitos que hablan y dicen "Gloria"?


CULTURA
Tras ir como escéptico, con el gusto exigente del crítico, salí satisfecho del espectáculo, a pesar de que la música heavy no me hace desmayar.
Si hicieran en Costa Rica un concierto al aire libre con Jean Michel Jarre, como el que hizo en Houston donde proyectó imágenes láser en los edificios, y causó unas presas horribles, sí me verían de primero en la fila.  Pero no con Iron Maiden.  El heavy no me fascina demasiado, pero puedo apreciar un buen espectáculo cuando lo veo.
Y aún así veo el profesionalismo artístico de los integrantes del grupo, su deseo de dar un buen mensaje, y el hecho de que la mascota Eddie, su estilo musical, y sus movimientos en el escenario, son una cosa actuada, teatral.
Por eso señalo a la gente que insiste en hablar de satanismo del grupo, que dejen de ser ridículos, y evalúen el arte como arte, la cultura como cultura, y que estudien un poquito acerca de la cultura en otros países, porque eso ayuda a entender el arte y la cultura de forma más universal, más allá de las birras, el futbol, la incultura promedio, y el subdesarrollo.  En otras palabras, la cultura ayuda a entender otras culturas, la ignorancia conduce a la intolerancia y los prejuicios.
Como compositor, uno sabe que a la gente le desagrada el heavy metal, no porque la música sea "difícil de escuchar", sino porque en Costa Rica la gente lo asocia con drogas, violencia, y sin embargo es más común ver violencia en el futbol y drogas en los barrios.
Entiendo que la gente se hace la idea de que el rock es satánico porque ven a algunos pachucos haciendo feo y jugando de locos.  Pero los pachucos son latinoamericanos.  Entonces podría pensarse que el satanismo es más latinoamericano que británico.

Lo cierto es que en ese espectáculo, lo que ví fue un concierto muy bien montado, con un estilo de música que puede ser difícil de escuchar para quienes no están acostumbrados.  Pero así como a mi me costaba escuchar de joven la "música de cantina" pero luego aprendí a incorporarla como cultura, así las personas pueden aprender a ver el heavy en su verdadera dimensión, una forma de arte distinta para un a subcultura específica de gente que se va haciendo vieja, pues ya supera los 30 años.

 

Postdata: Tras analizar un poco el asunto del mensaje ecológico del cantante, y recordar el asqueroso paisaje de basura amontonada en el estadio por el "satanismo municipal", y el olor nauseabundo de un segundo botadero de Río Azul a cielo abierto, que le hace la señal satánica a la limpieza (que "dice mi mamá que es una belleza y salud nos da"), llego a comprender por qué Iron Maiden pide que conservemos el ambiente.

No debe haber sido grato llegar a un estadio lleno de basura y pensar que darás tu concierto allí.  Da la idea de que los ticos (como cultura, y no a nivel político) somos unos cochinos.  Yo nada más me quisiera imaginar a alguno de los miembros hablando ante medios de otro país acerca de lo que vieron, o mostrando los exóticos videos de la basura de Tibás en Europa...  Eso sí que sería promoción turística...  Y luego vendría el ICT y los hoteleros a rasgarse las vestiduras porque baja la cantidad de turistas.

Si yo hubiera tenido una cámara, y yo perteneciera al grupo, consideraría una falta de respeto que me pongan a dar un concierto dentro de semejante ambiente insalubre.

En Inglaterra, país de procedencia de Iron Maiden, hace más de un siglo tuvieron un problema de salud pública con el río Támesis, que no es como el Virilla, sino que mucho más grande y largo.  Y lo limpiaron.  Tomaron acciones contundentes.  Aquí no limpian ni el María Aguilar.  No recogen ni la basura, a pesar de que ha saludo muchas veces en la prensa.  Y algunos políticos señalan esta denuncia como "un ataque a la institucionalidad y el estado social".  ¿Será que en estados socialistas como Suecia, Rusia o Cuba hay basureros en las calles como aquí?

En Costa Rica pareciera que no hay municipalidad.  Una cosa tan simple como recoger la basura no se hace.  ¿Cómo puede Costa Rica alardear de protección al ambiente si tiene las calles llenas de basura que no tiene uno o dos días de estar allí al descubierto, putrefacta? 

Después de estar en un estadio limpio, salí del estadio, y me encontré con el verdadero satanismo político, los que le hacen la cruz invertida a la salud del ciudadano.  Quise hacerle el exorcismo a mi nariz, conteniendo la respiración, pero aún así se filtraron las malas vibras de un paisaje tétrico, de olor penetrante y desagradable, al estilo del mundo post apocalíptico de Terminator.

Y recordé mi trabajo, donde hay alguien (todavía no sabemos quién es) que deja tiradas las bolsitas de azúcar y crema para café a dos metros del basurero.  Le pusimos de apodo "el alcalde tico".  Hice los cálculos para estimar cuánta energía se ocupaba para trasladar esas bolsitas hasta el basurero.  Resulta que un bombillo de 75 watts en un segundo produce cerca de 1300 veces la cantidad de energía necesaria para poner esa basura en el basurero.

Eso se llama "evitar la fatiga" de una manera muy "eficiente".  Así que la próxima vez que los políticos hablen de resultados y de "eficiencia", podremos recordar cómo "el alcalde tico" se mueve por un cargo público, pero una vez en la silla descansa por 4 años. 

Recordaremos el concierto inmortal de Iron Maiden, donde el basurero post-apocalíptico de la municipalidad aterrorizaba más con su satanismo municipal antihigiénico (porque las bacterias son reales) en las afueras, que los decorados teatrales y pinturas feístas en el interior del estadio.

Solución: Cuando vote para munícipe, piense bien a quién le da su voto.  Si vota por un candidato o partido feísta, usted podría estar haciendo que su país se vea más desagradable que Eddie, la mascota feísta de Iron Maiden.

 

 



 
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