Buenos Aires
Todo comentario, en esencia, es una explicación. Y resulta cada vez más complejo explicar a Brasil, sus triunfos, sobre todo sus goleadas. Si fue difícil ilustrar cómo un equipo que recibió ocho situaciones netas de gol goleó 5 a 0 a Venezuela... Si fue problemático evaluar cómo Uruguay virtualmente lo pasó por encima y lo bailó en San Pablo y luego perdió 2-1... Si casi no se hallaban palabras para graficar la superioridad arrasadora que ejerció Ecuador sobre los muchachos de Dunga para apenas igualar 1-1 en el último instante...
Si todo aquello fue tortuoso, ¿cómo explicar que otra vez Uruguay dominó con autoridad durante 85 minutos, creó una docena de jugadas con olor a gol y Brasil lo venció 4 a 0... ?
Hace ya muchos años Brasil practica este extraño juego en que los demás merecen pero pierden a favor de la ya legendaria pegada de los brasileños, que con dos miguitas de pan hacen un festín. El gol es en sí mismo un mérito. Y Brasil los hace siempre. De tiro libre, de un bombazo de lejos, en una escapada. Su letal capacidad para definir y aprovechar la más mínima aproximación ofensiva le da un plus sobre todas las selecciones del mundo.
Todo técnico de futbol alaba la capacidad de remate del futbolista brasileño. Entonces, ¿por qué no la ensayan los demás? El disparo es uno de las poquísimos aspectos corregibles del futbol. Con ejercitación se mejora notablemente. El Indio Solari dice a menudo: “Yo le empecé a pegar bien a la pelota a los 40 años, cuando era técnico. De tanto entrenar a los arqueros fui perfeccionado el disparo. Si lo hubiese sabido antes... ”
Aquella propensión a cuidar el arco propio (nacida con los técnicos devenidos desde la preparación física, era que comienza con Claudio Coutinho a mediados de los ’70 y sigue con Parreira y Lazaroni), se acentuó con Dunga. Brasil aparece muchas veces refugiado en torno a su área, como aconteció ayer. Luego pega los zarpazos tan aislados como mortales.
Esta vez lo ayudó mucho Sebastián Viera, arquero uruguayo de grave participación en los dos primeros goles. No obstante cabe destacar el aplomo con que jugó Brasil todo el encuentro. Esto se sintetiza con una palabra: clase. Uruguay homenajeó con una plaqueta antes del juego a Alcides Gigghia y a Juan Carlos González, dos sobrevivientes del Maracanazo. El fin era claro: impregnar la atmósfera con el recuerdo de aquella hazaña, algo que siempre perturba a Brasil. No funcionó.
Nunca había ganado Brasil en partidos oficiales a Uruguay como visitante, además llevaba 33 años sin vencerlo en amistosos en el Centenario. El gran mérito de Kaká y compañía ha sido la serenidad con que afrontaron un clásico que siempre les resulta espinoso porque, en este caso específico, la historia juega. Y está siempre en contra de Brasil.
“Vamos a romper el maleficio”, se atrevió a anticipar el fenomenal Dani Alves. Y se hizo cargo. A los 21 minutos ya había anotado el primer gol y salvado dos casi en la raya de su arco. El lateral del Barcelona, que deslumbró allí mismo en Uruguay en el Sudamericano Sub-20 del 2003, es una extraordinaria realidad. Maicon perdió el puesto.
Quedan, como sedimento, dos reflexiones. Una, la queja reiterada por el juego mezquino de Brasil, teniendo tan poderosa dotación. La segunda, el asombro que supone ver en acción en cada partido a Julio César, actualmente el mejor arquero del mundo. Tuvo tapadas antológicas, increíbles.
La esperanza ecuatoriana se redobla, porque la tricolor se medirá el miércoles al que posiblemente sea el equipo de peor juego de la eliminatoria: Argentina. Eso sí: tendrá que ganar hoy en Lima.
El once de Maradona celebró la mínima (e inmerecida) victoria sobre Colombia como si fuera la final del mundo. Síntoma evidente de lo que le cuesta cada punto, cada gol. Del sufrimiento que rodea cada una de sus presentaciones. Colombia jugó acaso su mejor partido del torneo. Y no es de extrañar: todos tienen su mejor tarde frente a Argentina.
Bolivia puede dar fe: de golear 6-1 a la albiceleste pasó a perder, en su propio bastión de La Paz), frente a la “B” de Venezuela. Y a propósito de la Vinotinto : si vence a Uruguay el miércoles, lo saca del quinto lugar. ¿Hará historia el país del beisbol y del petróleo... ?
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