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Costa Rica, Viernes 10 de julio de 2009

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    Miedos y grandes comitivas llegaron con mandatarios

    Irene Vizcaíno | ivizcaino@nacion.com
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    Desde antes del mediodía los presidentes hondureños, uno depuesto y otro de facto, comenzaron a lanzar señales que poco a poco debilitaron la posibilidad de una reunión cara a cara.

    José Manuel Zelaya llegó a la casa del presidente Óscar Arias, sede del encuentro, acompañado no solo de su delegación de cuatro personas, como se convino inicialmente, sino también con un grupo de intercesores.

    “Hemos avanzado en esta primera etapa. Don Óscar Arias, como mediador, le reconozco que ha tenido la inmensa tolerancia y ha escuchado diferentes sectores gremiales, los sectores empresariales, obreros, campesinos, indígenas y políticos”, manifestó Zelaya tras la reunión que tuvo con Arias antes del mediodía.

    A pesar del agradecimiento y aparente complacencia por la voluntad de escuchar de Arias, cuando se le preguntó si concretaría la reunión con Micheletti, Zelaya respondió con un disimulado movimiento del dedo en señal negativa.

    Mientras eso ocurría en Rohrmoser, oeste de San José, la Base Dos del Aeropuerto Juan Santamaría, en Alajuela, servía de refugio para el otro presidente hondureño, Roberto Micheletti.

    A su llegada, junto con 22 personas, dijo que esperaba volver a Costa Rica como presidente constitucional de Honduras.

    Pasados varios minutos, se negó a abandonar la terminal aérea a menos que se le ofrecieran “garantías de seguridad”, según palabras de la ministra de Comunicación, Mayi Antillón.

    Desde la noche anterior se difundieron rumores en Tegucigalpa sobre el peligro de que Micheletti fuera detenido e incluso atentaran contra su vida si abandonaba el país y viajaba a Costa Rica.

    “Todos sabemos que en ambas posiciones hay temores del resultado. El presidente está solicitando garantías”, explicó la Ministra.

    Fue esta situación la que obligó al ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, a movilizarse a toda velocidad rumbo a Base Dos para “atender” a Micheletti.

    Lo que se produjo ahí fue un proceso de convencimiento del ministro Arias al presidente hondureño de facto de que no había amenazas en su contra ni correría ningún peligro.

    Arias, incluso, le insistió en que viajaría con él, en el mismo carro, para transmitirle confianza.

    De esta conversación se pasó a otra más amena y menos oficial sobre razas de caballos, la cual terminó de distenderlo.

    Roberto Micheletti llegó finalmente a Pavas a la 1 p. m. y se reunió con el presidente Arias por tres horas en la misma oficina donde antes estuvo Zelaya y sus intercesores.

    Así, las gestiones del mandatario costarricense lograron finalmente hacerlos coincidir en el país y que llegaran a su casa, pero nunca los dos en el mismo momento.

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      El mandatario de facto de Honduras, Roberto Micheletti, llegó a la casa del presidente Óscar Arias, en Rohrmoser, Pavas, a la 1 p. m. En el recorrido desde Base 2, en Alajuela, lo acompañó Rodrigo Arias (detrás). Carlos León

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