LN OPINIÓN

Costa Rica, Domingo 5 de julio de 2009

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Nacion.com

Columnista

Rodolfo Cerdas

Ojo Crítico

Politólogo

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TAMAÑO

El golpe en Honduras permitió mostrar “la insoportable levedad” de las convicciones democráticas de muchos ticos (y de ciertos analistas internacionales en inconfundible olor a sarcófago egipcio). Bastó rascar tantito su piel, para que saltaran su intolerancia y los terrores antidemocráticos. Aduciendo, con disimulo o desparpajo, los viejos pretextos golpistas –salvar la Patria, combatir el comunismo, defender la Constitución, etc.–, si no aplauden el golpe, sí lo han visto con tal lenidad, que recuerdan a quienes culpabilizan a la víctima de una violación por ser mujer, vestir minifalta y “andar en malas compañías”.

Ahora la mala compañía es Chávez. Aquí alguien temió que Óscar Arias se volviera de izquierda por coincidir con el ogro Hugo en su opinión contra el golpe. La tropelía se justifica con el absurdo de que el comunismo de Chávez se contagia por amistad y simple contacto. No extrañaría que en Texas algún troglodita de estos esté preparando al nuevo Oswald para salvar a EE. UU. de Chávez (como ayer de Jruschov), pues Obama hasta un libro le aceptó. Es que muchos siguen viendo rojo y viven obnubilados por sus terrores y prejuicios. Desearían que la brutalidad militar no hubiera sido tan bruta –un imposible entre brutos–, y creen que basta cambiar un poco las cosas para que sigan como están.

Pero ¿por qué en Honduras sus líderes se vuelven “locos y filocomunistas”? Porque, guste o no, Mel fue el mejor de los candidatos a la Presidencia; es liberal, no comunista; y, de pronto, le dio por enfrentar la pobreza y el hambre. Loco el tipo, porque ni a liberales ni a nacionales les preocupa que su país sea de los más pobres de América, ni que el 64% de su pueblo esté bajo la línea de pobreza. Mientras vote, calle y los negocios sigan.

Y ¿el cardenal Rodríguez, tan alabado (al principio), tan sabio, músico, políglota, teólogo y cuasi Papa, cómo se volvió loco también? Porque, sin ningún Hugo Chávez de por medio, le dio por las pastorales sociales, la lucha contra la pobreza, la democracia participativa, el rechazo a la corrupción, el combate a la delincuencia, los derechos humanos, etc. Como en su hora lo habían hecho Reyna y Villeda Morales. ¿Locos ellos, o ciegos y sordos los cuerdos y tecnócratas?

“Democracia cuando conviene” es un virus que deja la voz fuerte, pero solo un tenue barniz democrático presto a desaparecer. Para sus portadores, “principios” es sinónimo de “intereses”. A ellos se les aplica lo que dijo Marx: “Estos son mis principios. Si no les gustan, aquí tengo otros”. Pero no se preocupen. Nadie se contagiará con esa cita. No es del viejo Karl, sino de Groucho.

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