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Costa Rica, Sábado 7 de febrero de 2009

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Luis Mesalles | lmesalles@academiaca.or.cr

letras de cambio

economista

La semana pasada analizaba el “Plan escudo” del presidente Arias, cuando se me acabó el espacio en la columna. Decía que, en términos generales, el componente del plan que focaliza la ayuda a los más pobres estaba bien dirigido. En primer término, esto implica una defensa a los grupos que serán más golpeados por la crisis, de ahí el nombre ‘escudo’. Pero, además, como los más pobres gastan la totalidad de su ingreso, el dinero adicional que reciban se transformará en una mayor demanda interna, ayudando a reactivar la economía.

En la parte del plan que el Gobierno habla de impulsar la economía mediante su “función empleadora”, es donde no es tan claro que esto funcionará. El pensamiento detrás de esta idea es algo así como esto: “Como el sector privado está despidiendo gente, el Gobierno gasta más, contrata el personal que el sector privado ha despedido, lo cual le da dinero a la gente, que lo gasta, y esto hace que la producción se reactive”. Esto puede funcionar temporalmente, pero no es una solución permanente.

Primero, la inversión en infraestructura, que incluye autopistas, calles rurales, escuelas, EBAIS y CEN-CINAI, es algo que el Gobierno debería haber hecho hace rato. Claro, ahora que estamos con el agua al cuello, entrando en crisis, el Gobierno se acuerda de que hay que apretar el paso. Segundo, tal y como lo admitió ya el Presidente, la capacidad ejecutora del Gobierno no es buena. Todas estas inversiones no se ejecutaran de manera inmediata, por lo que su eventual efecto sobre el empleo sería muy bajo en este año (que es cuando se necesita). Tercero, muchas de las inversiones mencionadas por el Presidente son intensivas en capital, no en empleo. La construcción de la autopista a Caldera o la Costanera Sur requieren, relativamente, d poco personal. Son inversiones muy necesarias para el país, pero no se pueden considerar como generadoras masivas de empleo.

Además de lo anterior, hay que tomar en cuenta que un mayor gasto público implica un aumento del endeudamiento público. Aunque el Gobierno ahora se sienta con una situación de holgura (dos años consecutivos de superávit fiscal), lo cierto es que el 2009 no pinta tan bien. Los ingresos tributarios disminuirán, dada la menor actividad económica. Mayor endeudamiento significa que las generaciones futuras tendrán que pagar las inversiones que se hagan hoy. Si estas inversiones no generan una mayor capacidad de pago en el futuro, mediante aumentos de productividad, lo que hacemos es patear la bola para delante. Gastar por gastar no funciona. Si se trata de que el Gobierno invierta en mejorar la productividad y las condiciones de vida de los costarricenses, adelante. Pero para eso no había que esperar a que estuviéramos en crisis.

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