EDITORIAL |
Empujada por el presidente Manuel Zelaya, Honduras se ha precipitado en las últimas semanas por un peligroso camino. Mientras, frente a la crisis económica internacional, una mayoría de gobernantes han tratado de diseñar e impulsar medidas razonables (aunque siempre difíciles) para paliar sus efectos, el hondureño ha tomado el camino inverso. Por esto, las perspectivas son muy serias.
Como si en la política se pudiera jugar irresponsablemente sin generar efectos destructivos y como si las realidades económicas se pudieran manipular a gusto de la demagogia, Zelaya se ha dedicado a potenciar problemas, en lugar de resolverlos, y a crear confrontaciones innecesarias.
Políticamente, la maniobra más aventurada (y aventurera) fue tratar de retrasar o bloquear la renovación de la Corte Suprema de Justicia, que corresponde al Poder Legislativo, para imponer magistrados totalmente afines a él y a sus designios.
En Honduras, por desgracia, esos nombramientos siempre han estado firmemente sujetos a consideraciones políticas, al punto de que los dos grandes partidos –el Liberal, ahora en el Gobierno, y el Nacional, en la oposición– se reparten abiertamente sus cargos. En este caso, sin embargo, el problema fue más allá. Zelaya pretendió bloquear el procedimiento legislativo para imponer su criterio personal y colocar a los suyos. Se habló, incluso, de una eventual ruptura constitucional. Pero, al fin, ambas fuerzas políticas lograron frenar al Presidente y optar por el procedimiento menos negativo y que garantizaba la continuidad.
Por su parte, en el frente económico, la decisión de incrementar, por decreto, los salarios mínimos en un 67% en las zonas urbanas y en un 18% en las rurales, ha conducido a una enorme tensión nacional, tanto entre sectores sindicales y patronos, como entre estos y el Gobierno.
Cierto que los ingresos de los trabajadores hondureños son sumamente bajos. Cierto que, en parte, esto se debe a falta de sensibilidad hacia las urgentes necesidades de los que menos tienen. Sin embargo, existen realidades económicas y sociales que no se pueden soslayar o modificar por decreto: el bajo nivel de formación del recurso humano, la poca productividad de las empresas, el escaso valor agregado en muchos sectores y, ahora, la reducción en la demanda externa. En estas condiciones, aumentar de manera abrupta y desproporcionada el costo del empleo tendrá dos efectos sumamente negativos. Por una parte, elevará los costos de producción, lo cual, a su vez, reducirá la competitividad de los productos hondureños y la viabilidad de muchas empresas. Por otra, estimulará los despidos y, por ende, el desempleo y la informalidad, que ya son enormes. En resumen: más un mal que un bien para los trabajadores.
La medida, además, ha producido una fuerte reacción del sector empresarial, que convocó a un paro de labores para el 12 de este mes, como protesta por la medida. La respuesta oficial, hasta ahora, ha sido amenazar, no buscar un arreglo sobre bases más racionales.
Qué se propondrá el presidente Zelaya con este tipo de medidas es algo poco claro. Tras su maniobra política, evidentemente había un empeño de acrecentar el control; la pregunta es hasta dónde y con qué riesgos para la estabilidad institucional. Tras la económica, hay mucho de ignorancia y demagogia; aquí la duda es si habrá medido las consecuencias. A todo esto se añade, como dato relevante, su creciente alineamiento con las posiciones del presidente venezolano, Hugo Chávez, y su relación privilegiada con Daniel Ortega.
No sabemos cuáles otras sorpresas u ocurrencias tendrá en la manga para empeorar aún más la de por sí delicada situación de su país. Las únicas ventajas son que, en sus medidas más discutidas, no cuenta siquiera con el apoyo de su propio partido; además, en noviembre habrá elecciones y, cualquiera sea el candidato que gane, modificará el curso de Honduras. Pero ya para entonces el recuento de daños será alto.
![]() |
EN VELA | ![]() |
EN GUARDIA | |
| JULIO RODRÍGUEZ | JORGE GUARDIA | |||
![]() |
LETRAS DE CAMBIO | ![]() |
OJO CRÍTICO | |
| LUIS MESALLES | RODOLFO CERDAS | |||
![]() |
ENFOQUE | ![]() |
POLÍGONO | |
| JORGEVARGAS | FERNANDO DURÁN | |||
![]() |
TAL CUAL | |||
| ALEJANDRO URBINA | ||||
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Noticias por email |
|
RSS |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| QUIENES SOMOS | | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS | | ANÚNCIESE | | TARIFARIO | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2009. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS |
|||||