LN OPINIÓN

Costa Rica, Miércoles 4 de febrero de 2009

/OPINIÓN

Nacion.com

Julio Rodríguez | envela@nacion.com

En Vela

La expresión “los ticos somos diferentes” nunca me ha sentado bien. Tiene un saborcillo maligno de pedantería y desdén. Podríamos saborear algunos de nuestros justos logros con otro giro idiomático inofensivo, a sabiendas de que exhibimos, como humanos, pecados, defectos y carencias que no son, por cierto, timbre de orgullo. La humildad es el camino de la verdad.

Pero ¿no será verdad que, ante ciertos hechos singulares, pareciera que los ticos somos realmente diferentes? Uno fue el robo de una vaca, digno de Guinness , allá por las tierras de San Carlos, hace unos años, que los ladrones alojaron, con todos los honores, en un taxi, con “maría” y todo. Allá iba la digna antecesora del Cow Parade josefino bien apoltronada, observando el paisaje, con su mirada mansa y pacífica, apasionada de los toros y burlona de los bueyes, sin advertir el seguimiento desorbitado de unos guardias civiles.

El resto es de sobra conocido en los anales ticos. La majestad de la visitante le impedía al chofer manejar velozmente y tuvo que rendirse ante la ley. La noticia con su respectiva foto recorrió el mundo. A una pareja del “jet tico”, de compras en Londres, le preguntó un flemático vendedor: “¡Ah! ¿Son ustedes del país donde se roban las vacas en taxis?”. El tico, carente de humor, como cierto político, tiró las mercancías y se marchó.

La historia se ha repetido en versión trágica. William Leroy, porteador, conducía su taxi por los alrededores de la plaza González Víquez, en San José, el domingo pasado, en la madrugada, cuando un caballo blanco desbocado, enceguecido por las luces del vehículo, se abalanzó sobre este, destrozó el parabrisas y quedó incrustado, patas afuera, sobre el motor.

El caballo, rejoneador de taxis, quedó “totalmente muerto”, como dijo alguien, sin premuras de alcoholemia, y William, milagrosamente vivo, pero sin taxi. La Policía busca ahora al dueño del caballo blanco que, carente de placa, quedará en la impunidad por desconocido y porque el artículo penal aplicable, en caso de abandono de animales, fue precisamente derogado el 28 de febrero del 2008.

¿Somos en realidad diferentes? Al menos, las vacas y los caballos lo proclaman a coro. Alguien ha dicho, en todo caso, que en Costa Rica el corcho se hunde y que lo inimaginable es posible, como cuando se cerraron los puertos de Limón y Moín, un día entero, en enero pasado, para que 1.000 sindicalistas eligieran a su junta directiva, o cuando una ministra dijo que la inseguridad ciudadana era pura percepción…

ADEMÁS EN OPINIÓN
ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA   EN GUARDIA
JULIO RODRÍGUEZ JORGE GUARDIA
LETRAS DE CAMBIO    OJO CRÍTICO
LUIS MESALLES RODOLFO CERDAS
ENFOQUE    POLÍGONO
JORGE
VARGAS
FERNANDO DURÁN
TAL CUAL
ALEJANDRO URBINA
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Noticias por email RSS Fax Horóscopo Cartelera de cine
QUIENES SOMOS | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS | ANÚNCIESE | TARIFARIO | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2009. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS