LN OPINIÓN

Costa Rica, Jueves 22 de enero de 2009

/OPINIÓN

Iván Molina

Equivocaciones sobre Calufa

 Para que Fallas ocupara el lugar que tiene en la cultura costarricense fue necesario luchar

Historiador

El Partido Comunista de Costa Rica (PCCR), fundado en 1931, fue mucho más que una organización política. Gracias a su carácter permanente, a su dimensión sindical, a sus diversas actividades y a sus publicaciones (en particular, el semanario Trabajo ), logró una inserción estratégica en la sociedad y en la esfera pública de esa época. De esta forma, dicho partido se convirtió en el eje de una nueva cultura: la cultura comunista.

Comunismo y arte. Si bien esa cultura tenía por base la experiencia histórica costarricense y, en particular, las políticas sociales y los procesos de democratización impulsados por los liberales desde finales del siglo XIX, también se caracterizaba por especificidades importantes. Una de ellas consistía en promover la organización sistemática de obreros, campesinos y otros trabajadores, de manera que pudieran convertirse en activos agentes en la mejora de sus condiciones laborales y de vida. Este proyecto político fue acompañado, a su vez, por una promoción sistemática de aquellas expresiones literarias y artísticas que mostraban la explotación y la lucha de los sectores populares.

En la década de 1930, el proyecto comunista y la cultura que le era inherente fueron combatidos tenazmente por diversos sectores empresariales, agrupaciones políticas y la Iglesia Católica. De hecho, a lo largo de todo ese decenio se mantuvo la presión para ilegalizar al partido y reprimir, por distintos medios, a sus militantes y dirigentes. Dice mucho de los fundamentos democráticos de la Costa Rica de entonces que esa ilegalización no prosperara.

Fue en este contexto que el PCCR emprendió la tarea de promover y legitimar a sus intelectuales y las obras artísticas y literarias que ellos producían. Tal fue el caso de Carlos Luis Fallas, un obrero que se intelectualizó con base en su experiencia comunista.

Contrasentidos. Don Gerardo Trejos, en el comentario que hace (Foro, 20/01/09) del artículo que publiqué en Áncora (18/01/09), se equivoca en varios sentidos. Primero, en vez de descalificar a Fallas, ese artículo muestra los prejuicios contra los que Fallas y su literatura tuvieron que abrirse paso en la década de 1940.

Segundo, la decepción de los comunistas por la descalificación de que fueron objeto Mamita Yunai y Gentes y gentecillas por los jurados de los concursos respectivos a que esas obras fueron presentadas, no se basa en citas de diplomáticos estadounidenses, sino en testimonios de los propios comunistas.

Tercero, las referencias aducidas por don Gerardo para demostrar que la literatura de Fallas fue valorada fuera del círculo comunista, parecen proceder de fuentes de la década de 1950, no del decenio de 1940. Esta diferencia es fundamental, dado que la publicación de las dos primeras novelas de Fallas tuvo por marco una creciente polarización de la política costarricense que culminó en la guerra civil de 1948. Fallas, como es sabido, no permaneció al margen de esos procesos.

Para que Fallas ocupara el lugar que tiene en la actual cultura costarricense fue necesario luchar. Esa lucha fue necesaria no en razón de la calidad literaria de sus obras (en mi opinión, extraordinaria y, hasta ahora, muy por encima de toda la literatura que se ha producido en el país), sino por una dimensión de Fallas que don Gerardo, curiosamente, no menciona.

Persecuciones. Fallas no solo escribía literatura socialmente comprometida, sino que quería, ante todo, cambiar el mundo, y a eso dedicó la mayor parte de su vida. Muchos le cobraron eso persiguiéndolo, encarcelándolo, desterrándolo o menospreciando su obra literaria.

En 1934, un diplomático estadounidense equiparó a Fallas con un guerrillero dispuesto a aterrorizar a las gentes; en 1969, un empresario alajuelense decía de Fallas que “no era más que un borracho que escribió unas cuantas novelas cochinas”.

Proponer que a Fallas se le levante un panteón de lujo es no conocerlo. Calufa , como Marcos Ramírez , siempre fue y será una amenaza para el orden existente, y eso no hay que olvidarlo.

FOTOS

  • Nacion.com

ADEMÁS EN OPINIÓN
ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA   EN GUARDIA
JULIO RODRÍGUEZ JORGE GUARDIA
LETRAS DE CAMBIO    OJO CRÍTICO
LUIS MESALLES RODOLFO CERDAS
ENFOQUE    POLÍGONO
JORGE
VARGAS
FERNANDO DURÁN
TAL CUAL
ALEJANDRO URBINA
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Noticias por email RSS Fax Horóscopo Cartelera de cine
QUIENES SOMOS | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS | ANÚNCIESE | TARIFARIO | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2009. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS