LN OPINIÓN

Costa Rica, Miércoles 7 de enero de 2009

/OPINIÓN

Rodrigo Arias

Optimismo ante el desafío

 El Gobierno tiene clara la magnitud del reto que enfrentaremos

Ministro de la Presidencia

Cada año que se inicia abre una página en la historia. No es, sin embargo, una página en blanco. Sus primeros renglones están ya escritos por los hechos de los años que lo han precedido.

En este sentido el 2009 se anticipa como un período difícil: la crisis financiera mundial ya se deja sentir, hay economías desarrolladas en recesión y en nuestro país los efectos previsibles tienen que ver con una probable reducción en el volumen de nuestras exportaciones, así como una disminución en el ritmo de crecimiento del ingreso de turistas y del flujo de la inversión extranjera directa. En estas líneas ya queda clara la naturaleza y magnitud del desafío que tenemos por delante.

Sin embargo, lo positivo aquí es que el resto de los renglones del nuevo año están en blanco, a la espera de que los costarricenses escribamos nuestra propia historia. Dependerá de la determinación y del optimismo con que afrontemos el reto que nos imponen las actuales circunstancias que podremos dibujar un presente y un futuro mejor para el país, marcados por un liderazgo constructivo, el esfuerzo común y la solidaridad. Dichosamente, estamos bien preparados para afrontar este momento complejo poniendo como prioridad la preservación del empleo de los trabajadores.

Finanzas públicas sanas. Somos un buen sujeto de crédito. Esto nos da capacidad para asumir obligaciones crediticias con entes externos que nos permitirán, cuanto más pronto mejor, financiar inversión pública en importantes proyectos de infraestructura, tanto desde el Gobierno Central como por parte del ICE.

Por su parte, los gobiernos locales tienen voluminosos recursos –transferidos desde el Poder Ejecutivo– para realizar obras públicas en todos los cantones. Esta capacidad de inversión, además de atender diversas necesidades de infraestructura pública, posibilita la creación de nuevos puestos de trabajo para cientos de obreros, técnicos y profesionales. Además, la continuación o el inicio de diversas obras públicas a cargo de concesionarios privados hacen posible una contribución adicional a la preservación o creación de empleos durante este año.

Banca estatal sólida. Gracias a la iniciativa del Poder Ejecutivo, aprobada en corto tiempo por la Asamblea Legislativa, para capitalizar los bancos del Estado, podemos asegurar la disponibilidad inmediata de crédito suficiente para financiar, con prudencia y diligencia, los proyectos productivos del sector privado. Ciertamente, el crédito no crecerá como en los años precedentes, pero, sin duda, la capitalización asegura su disponibilidad.

Sumado a ello, para asegurar la liquidez de todo el sistema financiero, el Banco Central ha negociado y tiene a disposición líneas de crédito por montos suficientes para permitir la liquidez necesaria y así mantener constante el flujo de crédito productivo. Esta disponibilidad de recursos hace posible pensar en que el sector privado podrá mantener su actividad productiva en marcha y, con ello, preservar los empleos ya existentes e incluso crear nuevos puestos de trabajo.

Economía diversificada. Como pocos países en el mundo, Costa Rica ha logrado insertarse en los principales mercados con una amplia oferta de bienes y servicios y un elevado número de destinos para nuestros productos. Tenemos tratados de libre comercio ya vigentes con Estados Unidos, Canadá, México, Chile, Panamá, República Dominicana, las demás naciones de Centroamérica y los quince Estados que conforman el CARICOM.

Este año también estamos iniciando la fase final de las negociaciones de un acuerdo de asociación con los 27 países miembros de la Unión Europea. Además, somos el único país de la región que tiene relaciones diplomáticas con China, lo que nos da una ventaja comparativa para intensificar nuestros intercambios comerciales con ese inmenso mercado asiático.

Ante la esperable reducción en la demanda de los mercados internacionales, nosotros estamos en capacidad de procurar un equilibrio, aprovechando de mejor manera las ventajas que ya tenemos aseguradas en los países con los que tenemos comerciales.

Un destino confiable. Numerosas publicaciones internacionales nos califican como el mejor o uno de los mejores destinos para el turismo internacional. Más de 2 millones de turistas nos visitaron durante el 2008. Esta positiva condición tenemos que explotarla de manera más eficiente para paliar la contracción internacional que la crisis traerá en este sector.

De igual forma somos un destino confiable y seguro para la inversión extranjera directa. Al iniciar el 2009, contamos en Costa Rica con inversiones ya establecidas de algunas de las más prestigiosas empresas globales. Tenemos un recurso humano cada vez mejor preparado. Somos reconocidos como un país pacífico, con seguridad jurídica y favorables condiciones competitivas.

Cabe destacar que el hecho de que seamos uno de los pocos países en el mundo que tiene acuerdos comerciales con las tres naciones (Canadá, EE. UU. y México) que forman el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), nos da una sólida ventaja comparativa para todos aquellos inversionistas que quieran ingresar sus productos a esos mercados en condiciones privilegiadas bajo el amparo de dichos convenios.

Estado solidario. En la comprensión de que, a pesar de todos los esfuerzos, habrá costarricenses que resulten dolorosamente afectados por la crisis global, el Gobierno ha dispuesto para el año 2009 la ampliación del programa de becas ‘Avancemos’ y la mejora en el monto de la pensión del régimen no contributivo, a fin de evitar, por una parte, la deserción escolar por razones económicas y, por otra, la pérdida del valor real de las pensiones de los adultos mayores menos favorecidos.

Sumado a ello, tenemos en ejecución un plan de reactivación de cultivos de granos básicos con el objetivo de que cientos de pequeños y medianos productores agrícolas puedan financiar sus cosechas y satisfacer, de manera suficiente, la demanda nacional de alimentos tales como arroz, frijoles y maíz.

Ya se otorgaron también los primeros créditos del Sistema de Banca para el Desarrollo, que asegura el acceso al financiamiento bancario a micro, pequeños y medianos empresarios agrícolas, industriales y comerciantes, para atender la demanda local y para la exportación. Dichosamente, hemos logrado crear y mantener un estado solidario que, en tiempos de crisis, pone de manifiesto su importancia.

Un liderazgo constructivo. El Gobierno tiene clara la magnitud del reto que enfrentaremos. Tenemos plena conciencia de las fortalezas a las que debemos apelar y las debilidades y amenazas –sobre todo en el ámbito de la eficiencia y la gobernabilidad– que tenemos que superar o combatir.

Sin embargo, el verdadero desafío tiene que ver con la voluntad, la acción y el sentido de urgencia con que los líderes políticos y las bancadas legislativas asuman su rol y responsabilidad en esta hora. Los empréstitos externos que se encuentran en trámite legislativo son impostergables, ya no solo por la importancia de las obras que financian, sino por los empleos que se generarán con su construcción. No creo que haya una sola fuerza política, al menos de las representadas en la Asamblea Legislativa, dispuesta a retrasar o negar la aprobación de estos empréstitos a sabiendas de que de su ejecución depende el trabajo y el ingreso de cientos de familias costarricenses.

Urge, igualmente, la autorización a los bancos estatales para que puedan asumir deuda subordinada.

De ello dependerá fortalecer la sostenibilidad patrimonial de la función crediticia de la banca estatal.

Compromiso. En los años precedentes hemos hecho una buena labor: finanzas públicas sanas, positivo posicionamiento como destino del turismo e inversión externa, bancos estatales sólidos y exitosa inserción global. Pero pese a todo ello, el 2009 es como nunca un año para arrimar el hombro y ayudar en la tarea común.

Por más año preelectoral que sea, no debemos caer en las tentaciones oportunistas del divisionismo y el individualismo. Segmentar al país en tiempos de crisis es secundar los factores que la produjeron, cuando lo que exige nuestro deber cívico es enfrentarla juntos, sin esconder ni minimizar su magnitud ni obstaculizar la toma de decisiones necesarias. Si cada uno asume su cuota de compromiso y aporta lo que le corresponde, este año puede ser ejemplar en nuestra historia.

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