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Rodrigo Cedeño Gómez | rodrigo.cedeno@gmail.com |
Médico
Las listas de espera constituyen una de las grietas por donde el Seguro Social ha estado haciendo agua y una de las debilidades del sistema que más resiente a los asegurados. No es para menos: la espera en una lista es interpretada por muchos usuarios como el cajón del olvido y, para quienes brindamos servicios a los pacientes, un factor de aumento del riesgo, de acuerdo con la historia natural de la enfermedad. Esto es particularmente cierto para los padecimientos que requieren solución quirúrgica y especialmente para las enfermedades malignas.
Las listas de espera no son nada nuevo: se han originado hace tiempo y en los últimos años lo que han hecho es aumentar hasta convertirse en muchos miles de casos. También es muy cierto que hasta la fecha no se ha efectuado ninguna intervención eficaz para combatirlas, con lo cual la situación va empeorando día con día y llegará el momento en que se convierta en algo inmanejable, si es que ya no lo es.
Si tuviera que mencionar el principal factor generador de este fenómeno, diría que es la deficiente planificación en la Caja acumulada a lo largo de los años, a lo cual ha venido haciendo presión, por un lado, el aumento desmedido en la demanda de los pacientes y por el otro, una falta de eficiencia en la prestación de los servicios, con un modelo anticuado y obsoleto. Mientras no se le preste la debida atención a este problema, entre otros, en el corto plazo, no tienen ninguna validez los sueños que podamos tener para una Caja en el 2012 o el 2025.
La Sala Constitucional. Valga la ocasión para hacer mención a la participación que ha tenido la Sala Constitucional en este problema. Hasta la fecha, la Sala ha respondido a las demandas individuales de personas que se encuentran en listas de espera, que no necesariamente son los casos más prioritarios desde el punto de vista médico, ni los que tienen más tiempo de estar en la lista. Lo que sí tienen como común denominador es que gozan de la posibilidad de interponer un recurso, toda vez que cuentan con los medios, sobre todo de asesoría y de cercanía a la capital, para lograrlo. Con base en este razonamiento, me parece que la Sala hasta cierto punto, por favorecer el derecho a la salud de una persona, del todo justificada, comete indirectamente y como una consecuencia, una injusticia cada vez que nos impone internar y operar un paciente en estas condiciones, puesto que está tomando el lugar de otro más necesitado.
No es mi intención terminar esta opinión con solo críticas. Hay que partir del principio de que el frío no está en las cobijas: no hay que buscar responsables en el nivel donde se prestan los servicios; el sistema está saturado debido a un importante déficit de camas, de salas de operaciones y de profesionales.
Una solución eficaz, de emergencia, en el corto plazo y con los recursos actuales, sería el poner a trabajar las instalaciones ociosas con que se cuenta, como las salas de operaciones, en un horario no tradicional e idealmente contando con un albergue en el que pudieran recuperarse los pacientes que requieran menores cuidados, que siempre es de un costo mucho más bajo que el de las instalaciones hospitalarias.
Razón de ser de la CCSS. Esto, claro está que cuesta dinero, pero me parece que los asegurados, razón de ser y de existir de la Seguridad Social, lo merecen. Esta propuesta no es antojadiza: ya fue probada durante varios meses con un exitoso programa de cirugía vespertina en tres hospitales de la institución, teniendo como resultado un importante nivel de satisfacción para usuarios y funcionarios y la solución de varios miles de casos. Actualmente se encuentra interrumpido, según se nos ha dicho, porque la Junta Directiva desea tener más elementos de juicio para valorar el costo-beneficio.
En el mediano plazo la Caja debe intensificar la formación del recurso humano, procurando de que al terminar su entrenamiento permanezca en los lugares en que se requiere.
Además, la red de servicios deberá constituirse en un organismo viviente y dinámico que permita la solución de los problemas de acuerdo con su nivel de complejidad, ya que para los hospitales nacionales es muy pesado, como ocurre en la actualidad, poder asumir la solución de gran cantidad de problemas de todo el país.
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