![]() |
PolígonoFernando Durán Ayanegui | ferduraya@racsa.co.cr |
químico
Vuelvo a un viejo tema. Cuando entré a quinto grado en la Escuela República de Guatemala de Alajuela, ya llevaba cuatro años aguantando los sopapos de los más grandotes que yo y buscaba desesperadamente la manera de escapar de sus pescoceadas. Creí ver mi salvación en el ingreso a sexto grado, procedente de otro centro de enseñanza, de un fortachón pariente mío apodado Chito, quien, enterado de mi problema, se ofreció “a defenderme”, lo que en el lenguaje de la época significaba convertirse en algo así como mi guardaespaldas. Aprovechando tal privilegio, hice de aquel curso lectivo el más glorioso de mi vida: me di el lujo de provocar a todo el que se me ponía por delante, cada vez que estaba cerca de recibir una paliza aparecía mi defensor de oficio y bastaron cuatro o cinco ojos negros para que nadie osara meterse conmigo. “Si me jodés mucho te echo a Chito”, era mi expresión favorita y, sin importar lo que hiciera, mi pellejo andaba siempre sano. Sin embargo, hacia mediados de octubre me fui dando cuenta de que me estaba comprando un infierno, ya que para el año siguiente Chito habría terminado la primaria y yo me hallaría indefenso frente a los más que predecibles intentos de venganza.
Fue entonces cuando urdí una engañifa que me dio inmerecida fama de inteligente: les dije a mis padres que estaba aburrido de ir a la escuela y quería presentar el sexto grado por suficiencia. Ellos confundieron mi miedo con el deseo de alcanzar un singular logro académico y al llegar las vacaciones me pusieron a cargo de una magnífica maestra pensionada. Previas las autorizaciones del caso, en febrero presenté los exámenes, pasé directamente a primer año en el Instituto de Alajuela y pocos meses después tuve la oportunidad de irme estudiar en la enseñanza técnica de Cuba. Puesta esa prudente distancia entre ellos y yo, ninguno de los potenciales vengadores tuvo la posibilidad de cobrármelas.
Esto prueba que yo habría sido un buen asesor (ad honórem, claro) del gobernante georgiano que, al desatar por mal consejo una guerra de antemano perdida, privó a su estado, para siempre y para suerte de sudosetas y abjazios, de una parte de su territorio. Aunque algunos analistas insisten todavía en que la Federación Rusa comenzó la guerra, lo cierto es que esta fue iniciada, con o sin razón, por un débil ejército georgiano al que el Presidente Sajasvili confundió con un juego de soldaditos de plomo traído por los Reyes Magos. Siendo que, con base en mi experiencia escolar, podría haberle advertido que un guardaespaldas no dura ni sirve para todo aunque lo apoden UE, OTAN o EEUU.
![]() |
EN VELA | ![]() |
EN GUARDIA | |
| JULIO RODRÍGUEZ | JORGE GUARDIA | |||
![]() |
LETRAS DE CAMBIO | ![]() |
OJO CRÍTICO | |
| LUIS MESALLES | RODOLFO CERDAS | |||
![]() |
ENFOQUE | ![]() |
POLÍGONO | |
| JORGEVARGAS | FERNANDO DURÁN | |||
![]() |
TAL CUAL | |||
| ALEJANDRO URBINA | ||||
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
Weekly review |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| QUIENES SOMOS | | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS | | ANÚNCIESE | | TARIFARIO | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS |
|||||