LN OPINIÓN

Costa Rica, Viernes 12 de septiembre de 2008

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Rodrigo Arias Sánchez

La verdadera mentira

Ministro de la Presidencia

Rodrigo Arias Sánchez

Ministro de la Presidencia

E n su edición del 11 de setiembre, el diario La Nación , en nota más editorial que informativa, suscrita por el redactor Álvaro Murillo, califica al señor presidente de la República y al señor ministro de Hacienda como mentirosos.

Esto, según la nota, por el manejo dado por el Gobierno de la República a algunos detalles de la información sobre la inversión del Estado de la República Popular de China en bonos de la deuda pública costarricense.

Esa calificación no tiene fundamento alguno y más bien expresa la frustración de ese medio por no haber encontrado, en esta transacción, los presuntos grandes intermediarios y las presuntas voluminosas comisiones que supusieron existían y que ellos insinuaron.

Al día de hoy, cada uno de los aspectos vinculados al establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China y, de manera particular, con la inversión del Estado chino en bonos costarricenses ha sido dado a conocer conforme la prudencia, la normativa y la parsimonia que caracterizan este tipo de negociaciones.

En el caso específico de la transacción financiera, tanto el señor Presidente como el ministro de Hacienda reconocieron desde el inicio la existencia de una petición del Estado inversionista en el sentido de guardar confidencialidad sobre los términos de su inversión en el contexto de las prácticas del secreto bursátil.

No obstante, ante las sospechas y sombras de duda que sobre esta transacción lanzaron sistemáticamente algunos políticos y el diario La Nación , las autoridades costarricenses solicitaron y obtuvieron de las autoridades chinas la autorización para divulgar los aspectos centrales de su inversión.

Fue así como, sin necesidad de que la Sala Constitucional lo ordenara, el señor presidente de la República hizo públicos los detalles principales de esta negociación, informando que la tasa se encontraba entre el 0 y 4% de interés.

Días después, sin siquiera haber recibido la notificación de la Sala Constitucional, el señor ministro de Hacienda dio a conocer la totalidad de los detalles de la transacción, reconociendo que la Sala había resuelto que el derecho a la información sobre los actos públicos prevalece sobre el secreto bursátil.

Al día de hoy, aunque ciertamente hubo restricciones en el suministro público de esta información, cuyo origen lo reconoció y lo informó desde el inicio el Gobierno de la República, no ha habido mentira alguna de nuestra parte.

La verdadera mentira la han construido, paso a paso, algunos políticos desde la Asamblea Legislativa –arropados en la inmunidad y la impunidad penal– y su caja de resonancia –el diario La Nación –, tratando de convertir en un pecado y en un acto sospechoso una de las mejores negociaciones de deuda pública que ha logrado Costa Rica durante décadas.

La baja tasa de interés, la inmediatez de la inversión y la in- existencia de intermediarios o de pago de comisiones hacen de esta inversión un éxito de la Hacienda Pública costarricense que permite que, lo que en otras circunstancias se hubiera tenido que pagar en comisiones e intereses, esta vez se pueda destinar a escuelas, salud, vivienda, becas y otras acciones de beneficio social. Pero eso no le interesa a La Nación o a sus aliados legislativos.

Contrastan dramáticamente los calificativos que La Nación le endilga al señor presidente de la República con el trato que ese mismo día –y a lo largo de toda la gira que realiza por varias naciones europeas y organismos de la UE– ha recibido por parte de las más altas autoridades del Estado Español, y el recibido en los días anteriores por algunas de las más distinguidas autoridades de las naciones de este continente.

El trato distinguido que ha recibido el Presidente durante esta gira, no solo se fundamenta en el prestigio internacional que le es reconocido por su liderazgo en pro de la paz, la sostenibilidad del desarrollo y contra el armamentismo, sino por su condición de presidente de un país que es respetado, admirado y tenido como ejemplo por las naciones europeas.

Contrasta igualmente ese trato denigrante y calumnioso por parte de un medio costarricense con los esfuerzos que, en estas mismas fechas, realiza el presidente de Costa Rica para procurar acuerdos que beneficien al país en campos como infraestructura, transporte ferroviario, apertura comercial y programas de lucha contra la drogadicción, así como sus esfuerzos para convencer a empresas europeas de invertir en Costa Rica.

Pero así es la vida: un complejo mosaico de grandeza por parte de algunos y de mezquindad por parte de otros. Cada uno pone, en ese mosaico, lo que tiene, lo que puede y lo que le nace. La grandeza quedará para siempre; de la mezquindad solo quedarán las manchas anónimas en el inmenso mosaico de la historia.

Madrid, España

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