EDITORIAL |
En medio de una crisis financiera de mayores proporciones, tras la peor semana en las bolsas de valores alrededor del mundo –el Dow Jones en Estados Unidos cayó un 18% y en Europa y Japón, un 20%–, resulta interesante escuchar la voz autorizada del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la economía mundial. En su informe “Proyecciones económicas mundiales” ( World Economic Outlook ), publicado la semana pasada, hace un riguroso análisis de los alcances de la crisis, el impacto en el crecimiento e inflación, las soluciones propuestas y sus proyecciones económicas para el próximo año. Según su visión, habrá estancamiento en los países desarrollados, y el crecimiento de la producción mundial será mucho más modesto el próximo año. Pero el panorama inflacionario es más alentador. Vislumbra, además, una tenue recuperación al final del 2009.
Según el FMI, la economía mundial está entrando en una fase de bajo crecimiento global debido a la recesión prevista en los países desarrollados y la ralentización en las naciones emergentes y en desarrollo. El comportamiento de estos últimos es, precisamente, lo que lanza el crecimiento promedio hacia arriba (3%) y evita que la producción global se muestre deprimida. Sin embargo, la expansión de los países en desarrollo en el 2009 estará muy por debajo del crecimiento histórico y los niveles de producción potencial. En cifras, las naciones industrializadas no experimentarán ninguna expansión en el último trimestre de este año (cero crecimiento) ni en los dos primeros del 2009, y solo comenzarán a recuperarse levemente en la segunda parte del año.
Los países en desarrollo, en especial los de Asia, mantendrán un buen desempeño (6,1 %) y las naciones latinoamericanas crecerán a una tasa del 3,2%, también por debajo del promedio histórico. Costa Rica está dentro de esa categoría. En cuanto a la inflación, el panorama es más alentador. El índice de precios (IPC) en Estados Unidos caerá del 5% este año a un 1% en el 2009, y el promedio de los países industrializados descenderá al 2%. El IPC en los países en desarrollo permanecerá más elevado, alrededor de un 7,9 %. Este año se disparó a casi un 10%.
¿Cuáles son los factores que explican esa dicotomía entre precios y producción? La respuesta, según el FMI, está en la convergencia de factores con signos muy distintos. La caída en la producción responde a los efectos del incremento en el petróleo y materias primas observados en la primera parte del año, la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera de reciente explosión, cuyos efectos se han extendido con mayor virulencia.
Los tres factores están encadenados. El sector inmobiliario y de construcción es generador de ingreso y empleo. Al caer, disminuye el crecimiento del PIB. Y la crisis financiera derivada del problema inmobiliario contrae abruptamente las fuentes de financiamiento de bancos y entidades financieras cuyos capitales han mermado al ceder los valores de activos hipotecarios. Con menor financiamiento disponible, se desploma la demanda agregada y baja también la producción.
Desafortunadamente, el problema no ha concluido. Los precios inmobiliarios han continuado su vertiginosa caída, con lo cual han presionado la liquidez y solvencia de las entidades financieras, en un círculo vicioso que aún no llega a su fin.
Por eso, según el FMI, la recuperación solo podrá iniciarse hasta que el mercado inmobiliario toque fondo, se depuren los balances de las entidades financieras y se restablezcan la confianza y estabilidad en el mercado financiero.
Agrega el Fondo que los planes de rescate del Gobierno de los Estados Unidos y los principales países desarrollados (G7) acordados el fin de semana en Washington van en la dirección correcta: inyección de liquidez, compra de activos malos y capitalización de bancos y entidades financieras, acompañados de bajas en las tasas de interés. Pero advierte que no serán suficientes para evitar la fuerte caída en la producción mundial. De ahí se derivan sus recomendaciones a los países en desarrollo, en particular a aquellos con déficit de balanza de pagos y políticas cambiarias rígidas. La crisis financiera y la recesión los golpeará desde varios ángulos: menores exportaciones, limitada expansión del turismo, caída en remesas del exterior y una merma en las entradas de capital.
Esos factores juntos, a pesar de la mitigación proveniente del menor valor del petróleo y materias primas, podrían estresar las balanzas de pagos y obligarlos a endurecer sus políticas monetaria y fiscal. Para evitar que las tasas de interés adquieran niveles reales elevados, recomienda mantener políticas cambiarias flexibles. La experiencia acumulada en el Fondo demuestra que países con políticas cambiarias flexibles pueden realizar ajustes macroeconómicos mayores sin afectar la producción real. Como nota importante debe agregarse que al Fondo le autorizaron un fondo adicional de $250.000 para ayudar a sus países miembros a sortear problemas de balanza de pagos motivados por la crisis.
Aparte de lo anterior, las perspectivas inflacionarias para el 2009 son mejores. A principios de este año el fuerte incremento del petróleo y materias primas, incluyendo alimentos, golpeó los índices de precios en todo el mundo. El IPC de los países desarrollados alcanzó un 3,6% y en los países en desarrollo, un 9,4%.
A ello contribuyeron las políticas monetarias expansivas, el incremento de la liquidez y, en algunos países, los crecientes déficits fiscales. Sin embargo, esos factores han dejado de pesar adversamente en las economías, lo que ha provocado una reducción significativa en la inflación. Los precios del petróleo han bajado a niveles inferiores a los $90 por barril, cuando apenas en junio habían alcanzado $147 por barril. Esa rebaja se reflejará pronto en los índices de precios de todo el mundo.
Pero, además, la misma reducción en la producción y recesión en los países desarrollados presionarán los precios a la baja por afectar el nivel de ingreso y gasto de los consumidores. Y esos son, precisamente, los factores que permitirán el leve repunte de la producción el año entrante. Al caer los precios del petróleo y materias primas, el ingreso disponible de los consumidores experimentará un alivio y permitirá incrementar la demanda en otros bienes y servicios, y estimular la producción. A ello se unirán, según el Fondo, los subsidios tributarios dados por el Gobierno de Estados Unidos, la política monetaria laxa que mantendrán los principales países desarrollados, la reducción concertada en las tasas de interés y los planes de salvataje.
Esos factores juntos estimularán la demanda y harán repuntar la producción, sin presionar indebidamente la inflación. Y se iniciará (lentamente) la etapa de recuperación. Ojalá tengan razón.
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