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Gerardo E. Martínez-S. |
Economista y politólogo
El dinero fácil obtenido por créditos descontrolados y de alto riesgo, así como la especulación basada en expectativas artificiales más que en fundamentos económicos sólidos estimularon el fraude de la pirámide. Quienes invierten en esta solo sirven de anzuelo por las grandes utilidades iniciales provenientes de los aportes de nuevos inversionistas atraídos por la ganancia fácil. Mas pronto la pirámide estrecha su fuente de ingresos hasta agotarse.
Que esto suceda en la economía de cualquier país es responsabilidad de la administración que lo gobierna. El presidente George W. Bush no solamente fue negligente en ponerle cortapisas a esa embaucadora espiral provocada por especuladores, banqueros y aseguradores, sino que también traicionó los principios normativos e ideológicos del Partido Republicano con una política de alto derroche presupuestario y endeudamiento sin precedentes en la historia del país, contraria a los principios conservadores de descentralización y subsidiariedad.
Por demasiado tiempo se soltaron las riendas regulatorias de Fannie Mae, Freddie Mac, AIG, Lehman Brothers, Merrill Lynch, entre otras. Sus ejecutivos tejieron inmensos fraudes contables sostenidos por el crédito fácil que impulsó el señor Greenspan desde la Reserva Federal.
Sin embargo este problema trasciende las torpezas y deficiencias de la administración Bush. Se remonta al gobierno de Bill Clinton, que nombró director de la Oficina de Administración y Presupuesto a Franklin Raines y entre sus asesores de confianza contó a James Johnson, presidente y director ejecutivo, respectivamente, de Fannie Mae. El gobierno de Clinton presionó a ambas instituciones hipotecarias hasta conseguir normas que les permitieran otorgar créditos de alto riesgo a muchos que de otra forma nunca calificarían. El pretexto populista fue impulsar la propiedad de bienes raíces a favor de las minorías.
Responsabilidad de los demócratas. El candidato republicano a la presidencia, John McCain, trató de frenar desde el Senado los manejos de estas gigantescas entidades financieras, pero su gestión fue infructuosa durante los últimos años de Clinton. La elección de Bush le dio nuevas esperanzas y logró que el Presidente propusiera en el 2003 una reestructuración regulatoria de la industria de financiamiento de viviendas. Aún se estaba a tiempo de evitar el desastre.
No fue así. El representante demócrata Barnie Frank bloqueó la acción legislativa desde la presidencia del Comité de Banca de la Cámara, alegando que Fannie Mae y Freddie Mac “no enfrentan una crisis financiera”, y que “mientras más se exagere estos problemas al público y más presión se ponga sobre estas compañías, menos viviendas veremos a precios asequibles”. Tales precios “asequibles” se duplicaron o triplicaron en los tres años siguientes.
El senador McCain insistió en 2005 y, otra vez en 2007, cuando el nuevo Congreso dominado por los demócratas insistía en facilitar aún más los préstamos sin tener en consideración la salud financiera del comprador ni su capacidad de pago. Para impulsar este esquema más allá de todo límite razonable instigaron a Fannie Mae y Freddie Mac –empresas cuasigubernamentales– a dar mayor respaldo a bancos que especulaban con hipotecas de alto riesgo. De hecho, Christopher Dodd lleva dos años al frente del Comité Bancario del Senado. ¿Por qué no aprovechó la mayoría demócrata para frenar esto? Quizás influyera en sus decisiones que el Senador Dodd fue el más favorecido por ambas empresas en sus contribuciones de campaña (US$133.900). Barack Obama lo sigue en tercer lugar con US$105.849.
Actitud de McCain. Es notable que, además, los dos personajes que destacaron como asesores de Clinton mientras se mantenían al timón de estas empresas fueran también asesores recientes de la campaña presidencial demócrata. Barak Obama se deshizo rápidamente de ese lastre cuando salieron a relucir algunas interioridades del actual desastre. Sobre todo porque también se descubrió que Johnson había defraudado a sus accionistas ocultándoles 21 millones de dólares en salarios y bonificaciones, y Raines debió pagar una multa de 25 millones de dólares por falsificar informes de contabilidad. El candidato Obama suele rodearse de asesores y/o amigos de dudosa notoriedad, tales como el reverendo Wright, el señor Farrakhan y Rashid Khalidi, Bill Ayers y Bernardine Dohrn, entre otros.
La responsabilidad de esta crisis afecta a ambos partidos y recae sobre las espaldas de Bush, Paulson, Greenspan y Bernanke. No obstante, el candidato John McCain ha demostrado independencia y honestidad en su largo historial legislativo. Vio venir esta crisis y trató de sanear los procedimientos y las normas que la provocarían. Quizás si llega a la Casa Blanca logre tener más éxito.[©FIRMAS PRESS]
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