LN OPINIÓN

Costa Rica, Viernes 21 de noviembre de 2008

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Página Quince

Enrique Obregón | enriqueobregon@yahoo.com

Todo es infinito

 Para el tiempo y la eternidad, ayer, hoy y mañana no existen

Abogado

En la tertulia entre los discípulos y el profesor, un joven manifiesta que no sabe de dónde procede ni si tiene un destino espiritual fijo a donde marchar, que duda de la vida después de la muerte y que piensa, cada vez con mayor intensidad, que la muerte es el punto final.

El profesor, entonces, reflexiona y le contesta:

El tiempo no se puede medir con relación a la eternidad. Si tal cosa pudiera ser posible, el tiempo no existiría ni sería eterna la eternidad. ¿Cuánto vale una fracción de tiempo, una pequeña oscilación? Lo mismo que toda la eternidad.

En la dimensión cósmica, tanto vale la milésima parte de un segundo como un millón de años. Para el tiempo y la eternidad no hay división posible. El Todo es la evolución permanente y normal que cambia y se transforma, pero no se puede partir.

El tiempo de ayer es el tiempo de hoy, y la eternidad de hoy será la eternidad de mañana. Para el tiempo y la eternidad ayer, hoy y mañana no existen.

Los hombres pudieron nacer como consecuencia de haber muerto en el más allá y, por haber nacido, morirán también. Es la evolución permanente de la que somos una pequeña vibración.

En el sorprendente equilibrio del tiempo y la eternidad, principio y fin son conceptos equivalentes.

Solo sé que evolucionamos hacia el bien, la perfección y la bondad y que una pequeña gota de rocío es igual, en la proporción que le corresponde, a los mares de todo el universo.

En la época de la Tebas esplendente, los egipcios creían que el hombre no era uno sino dos: la parte visible y la invisible, siendo esta la que tenía luz de eternidad, pero con capacidad, después, para recoger sus restos visibles y transformarlos en un nuevo ser. Algo así como lo expresa la doctrina cristiana con el alma, el cuerpo y la resurrección. “Y cada muerto resucitará –decían los tebanos– como el sol resucita cada mañana, portador y distribuidor de una infinita vitalidad”.

Tal vez tú representas, en tu pequeñez, al Todo y aún no te has dado cuenta.

La parte de la eternidad, eternidad es. Fuiste, eres y serás porque tú no eres tú sino el que continúa siendo.

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