Los últimos gobiernos fracasaron en su intento de reducir en forma significativa el porcentaje de familias de bajos recursos que carecen de vivienda digna.
Tras una inversión de ¢330.000 millones y de 85.000 bonos entregados, el déficit de vivienda se redujo solo en tres puntos porcentuales en los últimos ocho años.
El porcentaje de hogares que carecen de una casa en buenas condiciones bajó de un 21% en el 2000 a un 18% en el 2007.
La última cifra significa que, el año pasado, había 157.000 familias de bajos ingresos viviendo hacinadas o en residencias en mal estado, entre ellas, tugurios.
Dicho déficit fue calculado por La Nación con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi) y del Ministerio de Vivienda.
Para ello, se revisó el faltante de casas en los grupos de hogares que califican para recibir un bono de vivienda.
Por ejemplo, en el 2007 podían optar por una ayuda estatal aquellas familias con ingresos totales de hasta ¢550.000 al mes.
El análisis de datos reveló que en los últimos ocho años el déficit bajó tanto en las familias más pobres como en aquellas con ingresos aproximados al tope para recibir un bono.
Más allá del bono. Tal parece que la baja del déficit de vivienda no es producto exclusivo de los bonos estatales, sino también del crecimiento de la economía.
De hecho, el faltante habitacional comenzó a bajar en el 2003 cuando empezó a subir el producto interno bruto (PIB). Ese año, la tasa del PIB fue de un 2,9 % y pasó a un 8,8 %, en el 2007.
Tal crecimiento permitió a las familias elevar sus ingresos y beneficiarse de préstamos, dijo Franklin Solano, investigador de la Fundación Promotora de Vivienda (Fuprovi).
“Es claro que en el estrato uno (hogares más pobres) se han repartido más bonos y, por eso, hay un impacto más importante del bono (en la baja del déficit de vivienda).
“Sin embargo, para los estratos más altos, que son familias con posibilidades de solicitar un crédito, podemos pensar que hubo condiciones más favorables, como la reducción de las tasas de interés, sobre todo, en el 2006 y 2007”, dijo.
No obstante, Solano criticó el lento avance en esta materia. “Tres puntos cada ocho años no es la velocidad adecuada”, dijo.
Para Ennio Rodríguez, gerente del Banhvi, el resultado es bueno.
“Cada año, hay un gran crecimiento de hogares (...), tener una incidencia en esta realidad demográfica es un éxito e indica que la fórmula del bono de la vivienda está funcionando”, dijo.
Aseguró que sin más recursos no es posible acelerar el ritmo de emisión de bonos.
Indicó que, por ley, el Banhvi debe recibir el 3% de cada presupuesto nacional, así como un porcentaje del impuesto sobre las ventas.
Sin embargo, Rodríguez se quejó de que eso no se cumple.
Baja. En términos generales, en los cuatro grupos de hogares que califican para recibir un bono hubo una baja en el déficit de vivienda.
Los cuatro grupos van desde las familias más pobres (con ingresos de ¢135.000 mensuales en el 2007) a aquellas con ingresos por hasta ¢550.000.
Entre las más pobres, el déficit de vivienda bajó cuatro puntos en los últimos ocho años al pasar de un 30% en el 2000 a un 26% en el 2007.
Lo curioso es que este segmento recibió el 70% de los 85.000 bonos dados en ese período.
Una posible explicación es que la cantidad de soluciones de vivienda asignadas en esos ocho años apenas estuvo por encima del crecimiento de los hogares sin casa digna (17% en todo el período).
Por su parte, entre los hogares con más ingresos, el déficit se redujo de un 12% a un 8%, principalmente por un mayor acceso al crédito porque este grupo apenas recibió un 0,6% de total de bonos dados durante los últimos ocho años.
Aún así, Rodríguez calificó como positiva la baja de tres puntos en el déficit de vivienda entre los hogares meta del bono.
FOTOS

Ben Hur Latino López y su hermana, Elizabeth, reposan en el único sillón de su rancho en Rincón Grande de Pavas. Sus padres construyeron con tablas, zinc y cartones el tugurio a espera de un bono. Priscilla Mora.

Efecto del bono
Objetivo: La Nación buscó determinar si el grupo de hogares al cual va dirigido el bono registra en los últimos años una reducción en el déficit de vivienda, y cuál es su velocidad.
Indicadores: Para conocer la tendencia de déficit con respecto a la entrega de bonos, se revisó cómo se comportó, en términos aproximados, el déficit de vivienda en los cuatro grupos o estratos de familias que son candidatas a recibir un bono, además, se revisó el comportamiento de PIB, en todos los casos, para el período 2000-2007.
Datos: Obtenidos del Ministerio de Vivienda, Instituto Nacional de Estadísticas y Censos y Banco Hipotecario de la Vivienda.
Déficit de vivienda: Es el resultado del número de hogares del país entre el total de casas. Además, se cuenta el número de familias que habitan en hacinamiento y viviendas en mal estado, como tugurios (ranchos).
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