Notarios le dieron dinero por matrimonios con extranjeros
Mujer se casó tres veces y nunca conoció a sus esposos
Último cónyuge se ‘casó’ aquí, aunque ese día estabaen Colombia
Redes casan a reos, perturbados mentales, peones e indigentes
“Luz” tiene ya en su haber tres matrimonios, pero nunca disfrutó de cortejo, ceremonia o flores... de hecho, ni siquiera de una luna de miel.
Tres notarios certificaron esos casamientos en 1997, 2003 y 2007, pero a sus maridos nunca los conoció. En todos los casos, “Luz”, de 29 años y madre de dos hijos, se casó con extranjeros por dinero, según reconoció durante una entrevista concedida a La Nación en un populoso barrio marginal, al sur de San José.
Estuvo “unida” durante casi cuatro años a un cubano de apellido Rubio; un año y nueve meses, a un ciudadano chino –apellidado Wu–, y desde el 4 de julio del 2007 es la esposa de un colombiano de apellido García.
Las redes que se dedican a esa actividad no solo reclutan ahora a adictos y a personas de escasos recursos, sino también a presidiarios, peones agrícolas y personas con afecciones mentales leves.
“Es un problema suficiente para abarcar de frontera a frontera, de costa a costa, con un ingrediente: los ticos asociados a esta práctica son personas esencialmente vulnerables”, advirtió el director de Migración, Mario Zamora.
Bodas. El segundo hijo de “Luz” lleva el apellido del cubano. La casó un abogado –amigo de la familia– el 3 de diciembre de 1997.
“Me ofreció ¢250.000 a pagos de polaco y el divorcio a los dos años. Me adelantó ¢100.000 y por eso acepté. Esa plata era para los estrenos (de Navidad) del chiquito.
“Como a los cinco meses quedé embarazada (de un conocido). Le pedí ayuda al abogado y me entregó unos papeles en los que el cubano renunciaba a la chiquita”.
De eso han pasado diez años, pero la niña aún lleva el apellido Rubio. La madre poco o nada puede hacer para remediar esta situación, pues su primer esposo se mudó a La Florida, Estados Unidos.
“Luz” se divorció de él el 15 de noviembre del 2001. Dos años más tarde, un grupo de personas llegó a su barrio “en carros lujosos” con una nueva propuesta.
Apremiada por dificultades económicas, “Luz” aceptó un nuevo ofrecimiento. “Estaba como atacada. Yo decía: ‘Si la primera vez me dieron ¢250.000, ahora por lo menos me dan ¢1.000.000’. Al final, solo me entregaron ¢40.000.
“Además, el abogado me ofreció ¢5.000 por cada persona que le llevara, pero me pareció poco y por eso no acepté”, relató.
El acta de matrimonio se constituyó el 7 de agosto del 2003. De su segundo marido “Luz” solo sabe que nació en China.
“Un día en el banco me pidieron el nombre de mi cónyuge. Les dije que era soltera, pero en sus registros aparecí casada.
“¡Qué iba a saber el nombre! Lo único que se vino a la mente fue decir que estábamos separados”, agregó. El divorcio se firmó en agosto del 2006.
En un búnker. El tercer matrimonio quedó registrado en la certificación #0310662 del Registro Civil.
En ella un notario de apellido Ledezma firmó el documento que unió a “Luz” –el 4 de julio del 2007– con un colombiano de apellido García, nacido en Armenia.
Según el acta, la pareja se casó ese día en la oficina del abogado, en Desamparados. Lo curioso es que para el 4 de julio García estaba en Colombia.
En esa fecha se presentó a una oficina migratoria en Bogotá para retirar el pasaporte, con el que viajó (el 6 de julio) a Panamá.
La Policía Migratoria costarricense lo aprehendió el 7 de julio, cuando intentaba ingresar a Costa Rica –por Sixaola– sin tener visa.
Mientras permanecía en el albergue para extranjeros indocumentados, en Hatillo, San José, un abogado se presentó con una copia del certificado matrimonial.
En esos días, “Luz” –la esposa– vivía una severa crisis por su adicción a las drogas.
“Viví dos años en la calle; hace dos meses me salí de todo. La tercera vez me llegaron a buscar a un búnker (en la ciudadela 15 de Setiembre, a la entrada de Alajuelita). Un adicto trajo a una gente extraña. A todo el mundo lo bañaban y lo llevaban a casar.
“Los adictos volvían al búnker con dinero y se pegaban un fiestón... A mí me dieron $150.
“Yo firmé una hoja en blanco. Luego me decía a mí misma: ‘Dios mío, ¿qué hice? En las otras ocasiones al menos conocía a los abogados; ahora no tengo ni idea de quienes son. ¿Qué va a pasar ahora si quedo casada de por vida?’”.
“Luz” ni siquiera conoce la nacionalidad de su esposo y mucho menos que las autoridades migratorias lo deportaron en el 2007.
“En ese búnker casaron a muchas personas. Llegaban en un carro a sacarlas”, añadió.
VIDEOS
Vídeo policial con víctimas de matrimonios por convenicencia. Vídeo: Guillermo Solano, MSP. Edición: Juan Pablo Carranza
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