![]() |
Página Quince Eduardo Ulibarri |
La nueva incertidumbre
Tras dos años de logros, un horizonte complejo
periodista
Al cumplir el segundo año de su segunda presidencia, Óscar Arias Sánchez y su equipo de gobierno pueden exhibir un sólido conjunto de logros.
Al comenzar el tercero, sin embargo, el tupido engranaje de la vida, la economía y la política se ha movido de tal forma que, casi al unísono, han cuajado nuevas realidades, han aflorado inéditos retos y reflotado otros que estaban sumergidos.
El mensaje de estos movimientos es que el “paso de página” del que tanto se ha hablado en semanas recientes tiene connotaciones múltiples. Muchas de ellas estimulan; otras inquietan.
Por esto, la segunda mitad de Arias II no podrá proyectarse o predecirse como simple continuación de las buenas tendencias en movimiento, sino como un nuevo y difícil acto de esa compleja tarea que es gobernar.
El renacer. En los dos años que se cumplieron el 8 de mayo, renació el liderazgo político, se restituyó el sentido de dirección en los asuntos públicos, recuperamos razonables niveles de confianza, la democracia auténtica se impuso a la callejera y la política exterior retomó legitimidad y brillo.
Gracias al referendo, rompimos el cerco contra el TLC, el progreso y las instituciones. Su agenda de implementación está cerca de completarse, con proyectos tan fundamentales como la ruptura de monopolios en telecomunicaciones y seguros.
Ha sido notorio el avance, aún precario, en índices sociales clave, así como el alto crecimiento económico. Y la actual capacidad para combinar mayor inversión estatal con superávit en las finanzas públicas no se había visto en una generación.
Todo lo anterior se ha traducido en una mejora generalizada, pero todavía modesta y desigual, en las condiciones de vida de la población. Por algo el capital político del Presidente, medido por el apoyo a su gestión, llegó en marzo y abril al punto más alto de su gestión, algo desusado a medio período gubernamental.
Los componentes esenciales de esta “fórmula” son el lúcido y voluntarioso liderazgo de don Óscar; la meticulosa y enérgica gestión política desplegada junto a su hermano Rodrigo; la conformación de un equipo de gobierno mayoritariamente capaz, coherente y leal; la disciplina de la fracción legislativa del PLN, y el uso pleno de las facultades del Poder Ejecutivo, para suplir, con su acción directa y rectoría institucional, las carencias y moras de otras instancias de poder público.
¿Cuál mejor ejemplo que la sintonía estratégica del ICE, el INS y la Caja con el conjunto gubernamental?
Las sombras. Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas. En lo político, se produjo un remezón de gran octanaje: la renuncia del vicepresidente y ministro de Planificación, Kevin Casas, en medio de un escándalo que puso en riesgo la ratificación del TLC. Y ocurrieron dos traspiés sucesivos: el torpe manejo de la necesaria remoción de Fernando Berrocal como ministro de Seguridad, fuente de rumores y suspicacias al por mayor, y el polémico comienzo de su sucesora, Janina del Vecchio.
En lo económico, el gran problema ha sido la testaruda inflación de dos dígitos, nutrida, de una parte, por el exceso de liquidez (dinero) en el sistema; de otra, por una ineludible realidad del mercado mundial: los enloquecidos precios de los granos e hidrocarburos, con un impacto que los trasciende.
Tales son las condiciones en que llegamos a mayo, verdadero momento de “paso” entre etapas, como muestran otras variables:
kHan cambiado las jefaturas de casi todas las fracciones legislativas.
kSe asoma el fin de la “alianza de los 38”, lo cual abrirá un inédito abanico de cercanías y desencuentros en la Asamblea.
kCasi superado el TLC, la agenda legislativa vuelve a ser multiforme, lo cual añade fluidez a las nuevas posibilidades de cercanías y alejamientos.
kY se han comenzado a agitar (prematuramente) los fuegos electorales.
La carrera.- No hay por qué dudar de que el Gobierno podrá desplegar nuevas versiones de eficaz manejo político para aprovechar muchas de estas condiciones o conjurar los principales riesgos. El “nuevo aire” legislativo es aún incierto, pero esperanzador.
Sin embargo, resulta inevitable que la temprana pugna por la presidencia contamine el panorama.
Lo paradójico es que el Poder Ejecutivo, principal perjudicado de esta premura electoral, es el que ha dado el banderazo de salida. Porque la única manera de que la vicepresidenta Laura Chinchilla, como virtual representante del arismo, pueda competir con sus sólidos bríos por la candidatura liberacionista, será renunciando mucho antes del plazo constitucional (febrero del 2009); es decir, abriendo el juego. Solo así tendrá posibilidades de desarrollar la acción política que actualmente le está vedada frente al alcalde de San José, Johnny Araya, quien no tiene impedimento.
Los retos. Pero los mayores desafíos a los que deberá prestar atención el Gobierno en su segunda etapa están en otra parte, con un serio agravante: son muy difíciles de manejar desde el poder democrático, pero muy fáciles de manipular desde la adversidad irresponsable o el populismo visceral.
Un probable eje de inquietud será la eterna dialéctica entre crecimiento económico y ambiente, estimulada por tres nuevos focos de tensión: la minería a cielo abierto, la exploración petrolera y las grandes represas hidroeléctricas del ICE.
Los tres podrían –y deberían– manejarse con sereno apego a los hechos y con una clara búsqueda del mejor equilibrio posible entre las necesidades productivas y la protección de hábitats naturales o humanos. Es decir, como temas de política pública sujetos a la discusión seria en aras de las mejores soluciones.
Pero también los tres se prestan para la retórica inflamada y la mitología ideológica, a imagen y semejanza de las peores pugnas sobre el TLC. De aquí su potencial para generar nuevas crispaciones.
Más serio aún es el desbordado incremento mundial en los precios de los hidrocarburos y granos básicos, junto a las dificultades para el suministro de estos últimos.
Sus efectos tocan los bolsillos de todos, pero especialmente de los pobres, que deben dedicar una desproporcionada parte de sus ingresos a alimentos y transporte. Y por ser la mayoría insumos importados, el nuevo e inevitable proceso de devaluación del colón elevará aún más los precios en el mercado local.
Frente a las alzas y posibles escaseces, el Gobierno no solo debe actuar con responsabilidad; es decir, apegado al rigor económico y a certeros enfoques sociales, que canalicen ayuda a quienes más la necesitan. También deberá cuidar el flanco político y simbólico del problema, porque las tentaciones –y oportunidades– de manipulación por políticos irresponsables hoy ayunos de seguidores, pueden ser múltiples.
Las medidas anunciadas hasta ahora para abordar el problema están bien encaminadas, con claras ventajas colaterales: la buena situación fiscal permite el acceso a razonables recursos, hay sólidos niveles de empleo y la gestión social ha ampliado la red protectora de los menos favorecidos.
Sin embargo, estos avances podrían verse afectados por la desaceleración económica global.
A lo anterior se suma otro tema que combina su cruda realidad con una virtual psicosis colectiva: la inseguridad ciudadana, terreno propicio para que el simplismo represivo y la truculencia penal desborden las opciones civilistas y fomenten peligrosas opciones autoritarias.
La acción. Que estamos en mucha mejor condición que hace dos, seis u ocho años para afrontar estos y otros desafíos, es evidente. Mucho tiene que ver con el país y su gente; quizá más con el desempeño del Gobierno y con su capacidad para fijar e impulsar mejores rumbos.
No olvidemos que la confrontación en torno al TLC implicó un riesgo real para nuestra estabilidad, y que pudimos superarlo con un excelente balance político y económico. Es decir, la incertidumbre no conduce, necesariamente, a malos desenlaces.
Pero no descuidemos los nubarrones en el horizonte, los retos de un período preelectoral adelantado, los discursos populistas que proclamarán algunas almas en pena de la política nacional y la necesidad de seguir trabajando por mantener la buena ruta.
La principal guía puede –y debe– venir del liderazgo gubernamental. Pero la acción es responsabilidad de todos.
FOTOS

![]() |
EN VELA | ![]() |
EN GUARDIA | |
| JULIO RODRÍGUEZ | JORGE GUARDIA | |||
![]() |
LETRAS DE CAMBIO | ![]() |
OJO CRÍTICO | |
| LUIS MESALLES | RODOLFO CERDAS | |||
![]() |
ENFOQUE | ![]() |
POLÍGONO | |
| JORGEVARGAS | FERNANDO DURÁN | |||
![]() |
TAL CUAL | |||
| ALEJANDRO URBINA | ||||
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | | TARIFARIO DE LA NACIÓN | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS |
||||