Costa Rica, Domingo 11 de mayo de 2008

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EDITORIAL

Un precedente al revés

 La entrega de dinero a una obra de beneficencia, a modo de sanción, no legitima, y más bien estimula, un acto indebido

 La resolución de la junta directiva de la Liga Deportiva Alajuelense no está a tono con el prestigio y el historial de esta institución

El deporte posee valores éticos intrínsecos, en el orden personal, institucional, empresarial y social, que deben guiar a todos los que participan en cualquiera de sus modalidades, formales o informales. Así lo patentiza la historia multisecular del deporte y su arraigo creciente en todos los países, como actividad propia o en alas de los medios de comunicación social. El futbol es el exponente máximo de este fenómeno mundial.

La trascendencia del deporte y, en particular, del futbol en nuestro medio ha sido objeto, por las razones dichas y por su raigambre, de la mayor atención informativa y editorial. Por ello, no puede ser ajeno a nuestras reflexiones ni a los intereses y valores de esta actividad lo ocurrido en el seno de la Liga Deportiva Alajuelense, tanto en su junta directiva como en la conducta de algunos de sus jugadores. Vulneró la moral deportiva la entrega de ¢5. 000. 000, de parte de un comerciante de Guápiles, a un grupo de futbolistas de la Liga como incentivo para derrotar a su adversario, el C. S. Cartaginés, el domingo anterior, a fin de mantener al equipo Santos en la Primera División.

El caso es grave por sí mismo, por sus consecuencias y por la deplorable reacción de la junta directiva de la Liga. Denota, de parte de los jugadores implicados, cierto decaimiento moral al aceptar con tanta frescura esta dádiva y aducir, además, uno de ellos que no se trata de un acto ilegal o que no han hecho nada malo. Significa, de parte del donante, cualquiera que sea, espontáneo o intermediario, el uso de un medio ilícito –el dinero– para satisfacer un objetivo al margen de las normas deportivas. Estas conductas perjudican a todo el deporte y deben, por lo tanto, arrancarse de raíz. Ya hemos tenido suficiente, en estos años, con los desafueros del presidente del Comité Olímpico Nacional.

Uno de los capítulos más lamentables de esta secuencia de hechos ha sido la resolución de la junta directiva de la Liga Deportiva Alajuelense. El documento distribuido, publicado ayer en este periódico, contiene una serie de conceptos equívocos inaceptables. En el primer párrafo, admiten los hechos y exaltan los valores éticos de la sociedad costarricense y, por consiguiente, de la Liga, una institución preclara, seguida y admirada por gran parte de la población. En el segundo párrafo censuran al empresario donante y, en el tercero, manifiestan que “no existió mala intención en recibir este dinero”, de parte de los jugadores, para “rechazar rotundamente” esta actitud y rematar con la siguiente conclusión: “Queremos sentar un precedente para que esto nunca más se vuelva a repetir y que siempre prevalezca el juego limpio que, por años, ha caracterizado a nuestra querida Liga Deportiva Alajuelense”…”. ¿Cuál precedente? “Ese dinero –sentencian– deben entregarlo a la brevedad posible y ser donado a una organización de beneficencia para corregir esa equivocación”.

Pues bien, precisamente porque estos hechos no se deben repetir, por el juego limpio y por el honor de la Liga, la sanción no debía consistir, en modo alguno, en donarle el dinero a una obra de beneficencia. Así no “se sienta un precedente”. Así no se ejerce la autoridad. Un precedente supone una sanción, como lección moral y como acto de disuasión con miras al futuro, no la entrega del dinero, que deja todo impune. Este precedente es pernicioso: un acto contrario a la moral o al fair play , grave o leve, no se puede legitimar o absolver con una acción caritativa. No corresponde, por lo tanto, al historial y prestigio de la Liga Deportiva Alajuelense, no rima con los valores del deporte en general y no favorece a la junta directiva, cuya decisión es más comprometedora, por ser el superior jerárquico, que la actitud del “donante” o la de los jugadores. Esto no debe quedar así.

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