Costa Rica, Lunes 5 de mayo de 2008

/OPINIÓN

Estadísticas Resultados Posiciones Calendario Jugadores

EDITORIAL

Alza en comestibles: causas y soluciones

 Se debe incrementar la producción, sin subsidios ni distorsiones ni una banca de desarrollo politizada

 Muchos consumidores de bajos recursos deberán recibir ayuda directa estatal

El valor de los comestibles básicos en el mercado internacional ha subido desproporcionadamente en los últimos 18 meses, alrededor de un 80%. En Costa Rica, el componente agropecuario de los precios al consumidor aumentó un 41,8% el año pasado, y ha continuado subiendo en el transcurso del 2008. Todos esos productos forman parte de la canasta básica y afectan el bienestar de los consumidores, sobre todo los de menores recursos. De ahí surgen tres preguntas fundamentales: ¿Cuáles son las causas del incremento? ¿Cómo proteger a los más afectados? ¿Qué políticas productivas se deberían poner en ejecución para enfrentar el problema?

Según reportes de la FAO y otras fuentes informativas dadas a conocer por La Nación , el maíz subió un 40% durante los últimos meses; el trigo lo hizo a una tasa del 100%, y el arroz subió un 141%. Otros productos básicos como el maíz de soya y los frijoles también han subido, y, junto con el maíz, han afectando indirectamente los precios de otros productos alimenticios como el pollo, cerdo, leche y carne de res. En general, el mundo ha experimentado una escalada en el precio de los alimentos. Costa Rica no es la excepción. Y, como bien dijo el presidente Arias en su último discurso ante el Congreso, eso impone retos y oportunidades.

Causas.Las razones del incremento de los precios son variadas y complejas. En primer término, está el aumento de la demanda de granos básicos como el maíz, sorgo, soya y otros similares utilizados para producir biocombustibles, que ha afectado las cotizaciones de los comestibles significativamente (entre un 20% y un 30%, según estudios del Fondo Monetario Internacional). En EE. UU., por ejemplo, se subsidia la producción de etanol con $0,55 por cada galón, desde el 2005. Sin embargo, el etanol producido de maíz no ha demostrado ser un buen sustituto del petróleo, pues la liberación de CO2 es casi igual a la que se origina con la utilización de combustibles fósiles. Y, aunque las mezclas de alcohol de caña y otros tubérculos para producir azúcar parecieran ser menos cuestionables que las de maíz desde el punto de vista ambiental, siempre presentan el problema potencial de utilizar extensivamente el área de siembra disponible, que es limitada, para incrementar la producción de biocombustibles, afectando indirectamente el valor de otros comestibles.

La segunda razón de la presión sobre los precios de los alimentos subyace en el incremento de la demanda por parte de países con nuevos ingresos, como China e India. Eso ejerce un efecto más permanente sobre los precios. Sin embargo, no se ha podido convertir en una oportunidad plena para los productores por las distorsiones en torno a la producción, distribución y comercialización de alimentos que han prevalecido en el mercado mundial durante años. La mayoría de los países, incluyendo los más desarrollados, como EE. UU., Japón y la Unión Europea, imponen cuotas y aranceles proteccionistas a la importación de granos básicos y otros productos alimenticios, o subsidian directamente a sus productores, distorsionando los verdaderos precios relativos en los mercados local e internacional. Otros imponen limitaciones y cuotas a la exportación de alimentos, junto con controles de precios, para garantizar una enfermiza soberanía alimentaria. Según estudios del Banco Mundial elaborados para facilitar las negociaciones de la Ronda de Doha, si esas distorsiones y restricción al comercio internacional se eliminaran, la producción y consumo mundiales aumentarían y los ingresos de los países en desarrollo se verían muy mejorados.

Desafortunadamente, una gran cantidad de países en el mundo ha caído de nuevo en la tentación de controlar precios y prohibir la exportación como respuesta a la crisis actual, desestimulando la producción. Mientras existan limitaciones semejantes, la oferta global no podrá responder ágilmente a los incrementos de la demanda, por lo que los productores verán limitados sus ingresos mientras que los consumidores tendrán que sufrir no solo aumentos de precios, sino también escasez. La otra causa del aumento en los precios se relaciona con la especulación provocada por los inversionistas ante las bajas tasas de interés, desestímulo al ahorro y caída del dólar en el mercado internacional. Para protegerse de la inflación y la baja rentabilidad de los títulos convencionales con tasas reales negativas, compran bienes como petróleo, oro y comestibles, presionando también sus precios hacia el alza. Aquí la responsabilidad recae directamente en los países desarrollados, principalmente los EE. UU., que deberían observar políticas macroeconómicas más prudentes y balanceadas.

Efectos.El impacto del aumento de los granos básicos es devastador para los consumidores de todo el mundo, sobre todo los de menores recursos. Como la mayoría de estos productos se encuentra en las canastas básicas de comestibles y mantiene un peso relativamente elevado a la hora de medir los niveles de pobreza, es posible identificar al menos tres efectos perniciosos: disminución del salario real de los trabajadores, incremento en los niveles de pobreza y una baja en la satisfacción de necesidades básicas de subsistencia. Y ahí, de nuevo, surge una pregunta esencial: ¿Qué pueden hacer los gobiernos nacionales y municipales para disminuir los efectos económicos y sociales por esta crisis alimentaria que apenas se inicia?

Soluciones.Lo primero es aceptar que los efectos de los altos precios de los comestibles prevalecerán en el mundo por un período de tiempo indefinido, largo quizás. No se trata únicamente de una burbuja especulativa, como se ha pretendido ver. Luego, hay que reconocer que muchos consumidores de bajos recursos son –y serán– incapaces de hacerles frente a las necesidades actuales y por venir, y deberán recibir ayuda directa estatal. Lo tercero es evitar a toda costa incrementar las restricciones y subsidios a los productores, sino, más bien, disminuirlos y eliminar los controles de precios y prohibiciones a la exportación para restituir no solo la eficiencia en la asignación de recursos, sino los incentivos para producir y exportar. En el tanto se incremente la oferta, en ese tanto mejorarán los precios al consumidor. También se deberán revisar cuidadosamente los subsidios e incentivos a la producción de biocombustibles para evitar demandas extraordinarias para la producción de sustitutos de combustibles fósiles por otros productos cuestionados por sus efectos en la ecología y el impacto que producen en los precios de los alimentos.

En Costa Rica se debe aprovechar la coyuntura de los nuevos precios internacionales para incrementar la producción, pero sin subsidios ni distorsiones. El mejor incentivo lo da el libre mercado. Para incrementar la oferta es indispensable brindar apoyo estatal al productor, pero no mediante una banca de desarrollo politizada y mal concebida, como pretende el diputado Jorge Eduardo Sánchez. Para ayudar verdaderamente al productor, se debe reforzar la inversión pública en caminos, puentes, carreteras y electricidad, brindar apoyo experimental y técnico para el mejoramiento de semillas, fertilizantes y demás insumos productivos, y retomar prácticas de irrigación que han sido parcialmente abandonadas o desorientadas, como los canales de riego en Guanacaste, cuyo caudal depende, en parte, de las necesidades coyunturales de agua por parte del ICE en Arenal. Si se cobrara a los agricultores cánones razonables por el agua, bien podría incrementarse la producción, aumentar los ingresos de los productores agrícolas y aliviar los precios a los consumidores. Pero la única forma de saber si en la nueva coyuntura somos verdaderamente eficientes en el plano internacional, y en cuáles productos, es liberalizando todo el mercado. Ahí tienen las autoridades un gran reto nacional.

ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA   EN GUARDIA
JULIO RODRÍGUEZ JORGE GUARDIA
LETRAS DE CAMBIO    OJO CRÍTICO
LUIS MESALLES RODOLFO CERDAS
ENFOQUE    POLÍGONO
JORGE
VARGAS
FERNANDO DURÁN
TAL CUAL
ALEJANDRO URBINA
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Fax Horóscopo Cartelera de cine
| GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | TARIFARIO DE LA NACIÓN | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS