|
EDITORIAL |
Alentadora tendencia fiscal
Ojo: los gastos presupuestarios han venido creciendo recientemente a una tasa superior a la de los ingresos.
El Banco Central debe retomar una política más activa para controlar la inflación.
Las cifras de ingresos y egresos del Gobierno Central, publicadas en nuestra edición del viernes pasado, marcan una tendencia positiva bastante bien definida: el balance fiscal ha pasado del tradicional déficit financiero a un superávit financiero y primario (excluyendo el pago de intereses). ¿Cuáles son los factores que han incidido en tan aceptables resultados? ¿Podrá mantenerse esa tendencia en el futuro inmediato y consolidarse a mediano plazo?
Según pudimos observar en la gráfica publicada el mencionado viernes, a partir de setiembre del 2006 el déficit financiero comienza a reducirse continuamente hasta llegar a cero en julio del 2007, y posteriormente arroja un excedente financiero.
Al mes de febrero del 2008, las cifras arrojan un superávit financiero de ¢12.014 millones. Si se excluye el pago de intereses, el superávit primario alcanza la impresionante suma de ¢63.847 millones. Aunque el estado de resultados correspondiente al acumulado para los primeros dos meses del año señalan un pequeño faltante financiero, es clara la tendencia que se ha venido observando: el Gobierno logra mantener una excelente situación fiscal.
Los resultados se deben a una doble combinación de factores: mejor recaudación de los impuestos vigentes y una política de gastos prudente. La recaudación tributaria total correspondiente a los primeros dos meses de este año aumentó un 23%, comparado con el mismo período del año pasado (¢360.438 millones en 2008 frente a ¢293.448 millones en 2007). Del total de impuestos, los derechos de aduana fueron los que más contribuyeron a la recaudación, con un incremento del 32% (¢144.300 millones). El impuesto sobre la renta produjo un aumento del 15% (¢59.440 millones); los gravámenes sobre las ventas generaron un 18% (¢79.243 millones); y el rubro denominado “otros tributos” también ascendió un 19% (¢73.196 millones). Todas esas cifras revelan tasas de crecimiento superiores a la inflación.
Sin embargo, como lo hemos hecho en otras oportunidades, es importante recalcar que los mayores ingresos obedecen a los esfuerzos de fiscalización por parte de las autoridades, pero también a la fuerte expansión de la economía observada en todos estos meses. Hay una correlación positiva bien definida entre la expansión del PIB y la recaudación. Históricamente, se ha notado que el crecimiento incide positivamente en la generación de ingresos y en el correspondiente pago de impuestos, particularmente de derechos de aduana, debido al incremento en las importaciones.
No obstante, las expectativas de crecimiento de la producción no son tan halagüeñas para los próximos dos años, y es muy posible que el gasto y las importaciones deban reducirse en el futuro para evitar un recalentamiento de la economía. Por esto, es indispensable poner mucha atención a los gastos presupuestarios, que han venido creciendo recientemente a una tasa superior a la registrada por los ingresos.
En efecto, los gastos totales acumulados a febrero crecieron un 26%, ligeramente por encima de la tasa de ingresos totales (23%). Las remuneraciones en general crecieron un 14% y, entre ellas, la planilla ascendió un 19%. Las pensiones subieron un 16%, pero los denominados “otros gastos” (donde se ubican la inversión y las erogaciones para programas sociales) se dispararon a una tasa del 90%.
Aunque el ajuste de las pensiones y la mayoría de los gastos sociales y de inversión están bien justificados, es indispensable imponer aquí una nota de cautela. El pago de intereses, rubro que en el pasado disparaba el gasto total, se redujo en un 15% en este período debido a la tendencia descendente de las tasas pasivas en el mercado.
Sin embargo, esa tendencia podría revertirse cuando el Banco Central retome una política monetaria más activa para controlar la inflación. Además, no se incluye en el presupuesto de este año ninguna partida para trasladar las pérdidas del Banco Central al Estado, aspecto indispensable para poder bajar la inflación y reducir el índice de pobreza. Preservar la estabilidad sin sacrificar la inversión ni el crecimiento, como en el pasado, son, sin duda, los grandes retos de la futura política fiscal.
![]() |
EN VELA | ![]() |
EN GUARDIA | |
| JULIO RODRÍGUEZ | JORGE GUARDIA | |||
![]() |
LETRAS DE CAMBIO | ![]() |
OJO CRÍTICO | |
| LUIS MESALLES | RODOLFO CERDAS | |||
![]() |
ENFOQUE | ![]() |
POLÍGONO | |
| JORGEVARGAS | FERNANDO DURÁN | |||
![]() |
TAL CUAL | |||
| ALEJANDRO URBINA | ||||
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | | TARIFARIO DE LA NACIÓN | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |
||||