Costa Rica, Domingo 29 de junio de 2008

/OPINIÓN

Estadísticas Resultados Posiciones Calendario Jugadores

Megan Rivers-Moore

Trata y comercio sexual

 Hay que ver también las violaciones masivas de los derechos laborales y humanos

Megan Rivers-Moore es candidata de doctorado en Sociología, Universidad de Cambridge. Investigadora afiliada al Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad de Costa Rica.

He leído con mucho interés en La Nación los recientes artículos sobre la trata de mujeres . Conozco muy bien el excelente trabajo de la Fundación Rahab, una de las muy pocas organizaciones que prestan servicios a mujeres en comercio sexual. Sus esfuerzos son realmente impresionantes y Rahab merece ser reconocida por su gran contribución a esta tarea tan difícil. Sin embargo, creo que hay algunos aspectos del tema de la trata en Costa Rica que no han sido tocados adecuadamente todavía y que valdría la pena destacarlos aquí.

Es importante ser muy claro sobre lo que estamos hablando. Por ejemplo, es común que la explotación sexual comercial de menores se iguala erróneamente con el turismo sexual. Hay turistas que llegan a Costa Rica para abusar sexualmente de los menores de edad, pero hay muchísimos más turistas sexuales que llegan a Costa Rica a pagar por sexo con mujeres mayores de edad. Es un fenómeno distinto y no es delito en Costa Rica (a pesar de la confusión que existe hasta dentro de las instituciones públicas sobre eso). Similarmente, muchas veces la trata se encuentra unida con el comercio sexual como si fueran la misma cosa.

Definición precisa. La trata en sí no significa la esclavitud sexual, sino cualquier tipo de trabajo ejercido bajo condiciones de coerción y fuerza. Hombres, mujeres, niños y niñas son víctimas de trata, frecuentemente para trabajo doméstico y agrícola, no solo para el comercio sexual. Sin duda, hay muchas víctimas de trata para diferentes fines en Costa Rica. Es imposible cuantificar un problema que ocurre fuera del alcance de los poderes estatales, pero las estimaciones son realmente alarmantes. Es un problema enorme que Costa Rica, y el resto del mundo, está enfrentando. Si hay mujeres esclavas sexuales en el país, debemos hacer todo lo posible para terminar con las redes que las mantienen en estas condiciones deplorables.

Pero también tenemos que recordar que el comercio sexual es algo altamente complejo. Hay muchas trabajadoras sexuales migrantes en Costa Rica, algo muy distinto a la trata. Actualmente, no hay manera de migrar legalmente a Costa Rica para trabajar en el comercio sexual. Muchas mujeres llegan con visas de turistas y empiezan a trabajar; otras pagan a alguien que les ayuda a cruzar la frontera sin ser detectadas; otras se casan con costarricenses para poder quedarse en el país. Estas no son víctimas de trata.

En los últimos años, el comercio sexual en San José ha sido asociado más que nada con mujeres extranjeras, particularmente de la República Dominicana y Colombia, gracias en gran parte a las redadas regulares que hace la Policía de Migración y la cobertura sensacional que esas reciben. Da la impresión de que las mujeres que ofrecen servicios sexuales a los turistas, en el barrio conocido por ellos como Gringo Gulch, son más que nada extranjeras. Pasé un año en San José investigando ese turismo sexual en Gringo Gulch, y muchos costarricenses me aseguraron: ‘Nuestras mujeres no hacen eso’.

Eso es, por supuesto, totalmente erróneo: la mayoría de las mujeres que trabajan en el comercio sexual en Costa Rica siempre han sido y siguen siendo costarricenses. Pero imaginarlas a todas como extranjeras facilita dos cosas. Primero, podemos seguir pensando que ‘nuestras mujeres no hacen eso’ y así no tener que preguntar por qué tantas jóvenes costarricenses consideran que el trabajo sexual es su mejor opción laboral. Así podemos seguir ignorando la grave falta de derechos humanos y laborales de las trabajadoras sexuales.

Realidad compleja. Segundo, si suponemos que todas son extranjeras, entonces las redadas migratorias para deportarlas resolverá el problema. Viéndolas a todas como víctimas de trata tiene el mismo fin: si son esclavas sexuales, debemos rescatarlas, lo cual significa también deportarlas. Muchas veces hablar de trata esconde una intención más problemática que combina el control migratorio, la xenofobia virulenta, y el desprecio por las trabajadoras sexuales.

Definir a todas las trabajadoras sexuales como víctimas de esclavitud sexual que necesitan ser salvadas implícitamente implica que las mujeres que migran para trabajar en el comercio sexual, y las mismas costarricenses, no merecen nuestra atención o empatía. Si enfocamos solamente en las víctimas de trata, no vemos las violaciones masivas de los derechos laborales y humanos de las trabajadoras sexuales, sean víctimas de trata, migrantes, o nacionales.

Mi propia investigación sobre el turismo sexual de adultos en San José revela una realidad profundamente compleja. Debemos pensar en las circunstancias en las que la trata ocurre; las limitaciones económicas que empujan hacia ciertas elecciones para la sobrevivencia; y la contradicción entre un control migratorio cada vez más estricto y una evidente demanda en crecimiento por mano de obra barata y femenina. Deportarlas, sea como migrantes ilegales o víctimas de trata, definitivamente no es la solución.

ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA   EN GUARDIA
JULIO RODRÍGUEZ JORGE GUARDIA
LETRAS DE CAMBIO    OJO CRÍTICO
LUIS MESALLES RODOLFO CERDAS
ENFOQUE    POLÍGONO
JORGE
VARGAS
FERNANDO DURÁN
TAL CUAL
ALEJANDRO URBINA
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Fax Horóscopo Cartelera de cine
| GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | TARIFARIO DE LA NACIÓN | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS