Costa Rica, Sábado 21 de junio de 2008

/OPINIÓN

Estadísticas Resultados Posiciones Calendario Jugadores
Nacion.com

Página Quince

Víctor J. Flury | marlowe@racsa.co.cr

Del error y otros demonios

 Errores que quedaron sellados en un recodo de la mente colectiva

Escritor

A uno le dan ganas, cada tanto, de corregir los gazapos de la realidad. Por ejemplo, la barbarie de atribuir a Einstein la afirmación de que “todo es relativo”, dicho que el propio Einstein impugnó porque iba contra su teoría.

También a Borges lo persiguió en sus últimos años el fantasma de un poema –Instantes – que él no escribió y el mundo entero le adjudicaba.

Newton, ya se sabe, pasó a la historia pública debido a la caída de una manzana que no cayó; a Cristóbal Colón le achacaron la anécdota de parar un huevo, cuando el que lo hizo se llamaba Filippo Brunelleschi, artista florentino que construyó la cúpula de la iglesia Santa María del Fiore; y el amor platónico, esa rara especie de sentimiento a distancia, poco y nada tiene que ver con las ideas de Platón.

Se trata de errores, amigo, que por la fuerza de la repetición quedaron sellados en un recodo de la mente colectiva y que salpican un día sí y el resto también los escritos y discursos contemporáneos.

Ser y estar. La gloria, convengamos, es equívoca. La expresión “pienso, luego existo” popularizó el nombre del filósofo Renato Descartes, pero él no quiso decir que pensar y existir fueran dos actos sucesivos (primero uno, después el otro), tal como lo entendieron muchos por una traducción poco afortunada del ergo latino, que significa por tanto en el contexto: “pienso; por tanto, existo”.

Este tipo de error es uno de los causantes de aquel adagio italianotraduttore, tradittore (traductor, traidor), que se puede aplicar a lo que plantea Mario Benedetti en el poemaSer y estar : Oh marine / oh boy/ una de las dificultades consiste en que no sabes / distinguir el ser del estar / para ti todo es to be.

Por eso, el marine no puede establecer una diferencia entre una mujer que es buena y una mujer que está buena.

De la misma sustancia Existe, asimismo, una añagaza destinada a los lectores ingenuos: señalar que una frase tal o cual se pronunció ante una catástrofe o una situación límite. Nos cuesta creer que al monje renacentista Juan Hus, condenado por hereje, se le haya ocurrido decir “¡Oh santa simplicidad!” al ver cómo una devota anciana agregaba un montoncito de leña a su hoguera; o que Goethe, en su lecho de muerte, pidiera a los suyos que abrieran las ventanas mientras exclamaba: “¡Luz, más luz!”.

El grito “¡la religión es el opio de los pueblos!”, de Karl Marx, puesto en su marco de referencia, no denigra a los fieles de ningún credo y menos a los cristianos. Veamos lo que antecede al grito: “La religión es el alma de una época sin alma, el espíritu de un tiempo sin espíritu: ¡la religión es el opio de los pueblos”!, sentencia tomada de una homóloga de Balzac: “la lotería es el opio de la miseria”.

Reiteraciones, equívocos, distracciones: esto es lo que uno halla en la falsa atribución, la fraseología célebre, la cita imposible.

A veces se presenta un demonio incalificable (ustedes juzgarán). Hacia el fin de la películaEl halcón maltés , alguien pregunta al detective de qué está hecho ese pajarraco por el que tantos hombres y mujeres se desvelan y matan; y el detective, con sonrisa de Bogart, contesta: “De la misma sustancia de que están hechos todos los sueños”. La respuesta, introducida por el director John Huston, pertenece a Shakespeare, quien no tiene créditos en la cinta.

ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA   EN GUARDIA
JULIO RODRÍGUEZ JORGE GUARDIA
LETRAS DE CAMBIO    OJO CRÍTICO
LUIS MESALLES RODOLFO CERDAS
ENFOQUE    POLÍGONO
JORGE
VARGAS
FERNANDO DURÁN
TAL CUAL
ALEJANDRO URBINA
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Fax Horóscopo Cartelera de cine
| GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | TARIFARIO DE LA NACIÓN | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS