![]() |
Polígono Fernando Durán Ayanegui | ferduraya@racsa.co.cr |
Espeso, mae
químico
Todo ocurrió en San Pedro de Montes de Oca. Tal vez no valga la pena repetir la historia, que es cierta, pero cuando la protagonista nos la contó los presentes éramos muy pocos y por esa razón no es posible saber si, a pesar de su trivialidad, podrá interesarle a alguien.
No hubo quien se riera o se echara a llorar después de escucharla, y se trata tan solo de una profesora que, regresando a pie desde la universidad, en el trayecto escuchó dos conversaciones: la primera cuando hacía fila ante un cajero automático y, la otra, cuando pasaba por la acera del jardín de juegos de un kindergarten público.
Detrás de ella, en la fila del cajero, se encontraba un joven al parecer estudiante, quien entabló el siguiente diálogo por medio del teléfono celular. Desde luego, a los oídos de la profesora no llegaba la voz del interlocutor del joven, pero, como veremos, eso no era necesario.
“Hola, mae, ¿cómo te va yendo?... Me contaron que te vas a buscar vida allá por el norte. ¿Es cierto, mae?... No me digás, won, ¿de veras?... Casi no te lo creo… ¿Y qué, pero es ya, mae, ya?... Qué torta, mae… Pues sí, si no hay más remedio… ¿Y por dónde vas a empezar, won?... ¿Por Nicaragua?... ¡Qué pacho, mano!... Sí, ¡qué pacho!… Bueno, a ver si nos vemos antes que te jalés… Diay, ¿paquiba ser, mae? Para despedirnos… Bueno, si no te veo, entonces, que te vaya bien… ¡Cuidate, won, buena suerte!.. Si, chao...”
Cuenta que no pudo contenerse y se volvió para mirar el rostro del joven y, como lo dice ella, “el chavalillo se veía muy triste y hasta se mordía con fuerza el labio inferior”.
Pocos minutos después, caminaba despaciosamente por la acera oeste del edificio de la Escuela Roosevelt, y del otro lado de la reja los chiquillos del ¨kínder” armaban barullo y corrían alrededor de sus juegos de jardín como ocurre siempre durante la hora del recreo.
Pero de todos los mocosillos de cuatro o cinco años, solo había uno que se mantenía quieto y, tratando de llamar la atención de alguno de los que indiferentes se agitaban a su alrededor, repetía cansosamente: “Es que mi papá no me quiere a mí, es que mi papá no me quiere a mí”.
No sé a usted, lector o lectora, pero a mí me pareció que los dos incidentes, contados uno detrás del otro, formaban una historia, digamos, tan espesa, que me dejó largo rato sin habla…
![]() |
EN VELA | ![]() |
EN GUARDIA | |
| JULIO RODRÍGUEZ | JORGE GUARDIA | |||
![]() |
LETRAS DE CAMBIO | ![]() |
OJO CRÍTICO | |
| LUIS MESALLES | RODOLFO CERDAS | |||
![]() |
ENFOQUE | ![]() |
POLÍGONO | |
| JORGEVARGAS | FERNANDO DURÁN | |||
![]() |
TAL CUAL | |||
| ALEJANDRO URBINA | ||||
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | | TARIFARIO DE LA NACIÓN | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS |
||||