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Costa Rica, Jueves 24 de julio de 2008

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Página Quince

Bernard Haykel

Osama bin Laden, poeta del terror

 La poesía de Al Qaeda es un medio de comunicación entre miembros del movimiento

Bernard Haykel es profesor de Estudios del Cercano Oriente en la Universidad de Princeton. Copyright: Project Syndicate, 2008. www.project-syndicate.org. Traducción de Claudia Martínez.

PRINCETON – En Riyadh en marzo pasado, el rey Abdullah de Arabia Saudita condecoró al vicepresidente norteamericano Dick Cheney con la Orden del Mérito del Reino. Este gesto generó cientos de comentarios en Internet de árabes que condenaban el premio como una traición y lamentaban el lamentable estado del liderazgo en el mundo árabe. Para citar solo un comentario, dirigido al rey: “Debería darle vergüenza decir que es el custodio de los Dos Santuarios Sagrados” en La Meca y Medina.

Al mismo tiempo, Osama bin Laden difundió dos declaraciones en audio condenando los ataques occidentales e israelíes a los musulmanes y reiterando la necesidad de una acción violenta para liberar los territorios musulmanes ocupados de manos de los infieles.

En términos de estrategia mediática, el contraste entre los líderes de los países árabes y Bin Laden no podría ser más extremo. Por un lado, los reyes y presidentes árabes carecen de carisma, parecen políticamente impotentes y rara vez, o tal vez nunca, están en sintonía con respecto a las “grandes cuestiones” que preocupan a los pueblos de Oriente Medio.

Poesía de Al Qaeda. Bin Laden, en cambio, es hipnotizante cuando encuadra las frustraciones aparentes de muchos árabes en el uso que hace del árabe clásico, que incluye el recitado de poesía de estilo medieval. Deliberadamente proyecta una imagen de sí mismo como un líder que habla francamente, que transmite una ideología muscular que articula la sensación de humillación que hoy sienten los musulmanes y ofrece un plan de acción para remediar la situación.

La cultura árabe le asigna un valor elevado a la expresión poética, de modo que no es accidental que aparezca repetidamente en la propaganda de Al Qaeda. Bin Laden suele recitar poesía para subrayar un punto y para asociarse con los guerreros hidalgos y cultos que estaban dispuestos a convertirse en mártires por el honor y la gloria del Islam. He aquí unas líneas del tipo de poesía que utiliza Al Qaeda:

No vendo nuestro honor como un proxeneta para tener que bajar los ojos, o rendirme./ Veo el Ejército de la Cruz en nuestra tierra, invadiendo Iraq y refregando nuestra cara en la tierra./ Ustedes que me piden abandonar nuestra jihad, y llevar una vida de confort y felicidad,no gasten su aliento. No abandonaré la jihad mientras nuestra comunidad sea desangrada con un cuchillo envenenado./ No, por cierto, no abandonaré la jihad mientras sus Cruces ataquen en la oscuridad de la noche, contaminen la Sagrada Arabia y proclamen el establecimiento de la “seguridad” mientras encadenan mis muñecas.

Es difícil saber qué hacer con este material literario, y por momentos entenderlo por su estilo arcaico, sus alusiones y sus metáforas. Pero la poesía de Al Qaeda merece una atención más atenta, porque es un medio de comunicación entre miembros del movimiento.

El eje del encanto. De hecho, a través de la poesía, Al Qaeda define lo que significa ser miembro del movimiento y conmemora los grandes episodios en la historia del grupo al glorificar las proezas de los mártires. Si bien gran parte de esta poesía no necesariamente es de buena calidad, de todos modos subraya la imagen que el liderazgo de Al Qaeda desea proyectar: particularmente, que el mensaje de Al Qaeda es auténtico y refleja el “verdadero Islam”.

Es más, Al Qaeda utiliza la poesía para encarar los desafíos que enfrenta. Al contrastar la valentía y el compromiso de sus combatientes con el “confort” de los espectadores musulmanes, Al Qaeda intenta sumar más luchadores a su causa en Iraq. Su dilema es extremo. Los chiitas del Ejército del Mahdi derrotaron a los sunitas de Iraq en el último combate y miles de sunitas iraquíes, bajo el llamado Movimiento de Despertar, se han plegado a las fuerzas de Estados Unidos y combatieron contra Al Qaeda.

Por otra parte, muchos académicos sunitas argumentaron que la ideología y las tácticas de Al Qaeda son ilegítimas, y que los musulmanes deberían abstenerse de lajihad y mantenerse obedientes a sus gobernantes.

El término para quienes no se sumaron a lajihad de Al Qaeda es “inmóviles” (qaaidun ). Bin Laden quiere que esta gente se sienta como pecadores. Poéticamente, ataca la masculinidad y el sentido del honor de los hombres musulmanes por no defender al Islam.

Este es el eje del encanto de Bin Laden: la capacidad de articular la profunda sensación de injusticia y humillación que hoy sienten muchos árabes y musulmanes. Pese a toda la violencia perpetrada por Al Qaeda, Bin Laden también se basa en el poder “blando”, apelando a argumentos sobre la injusticia que resuenan en su audiencia.

Debe encontrarse un camino entre los extremos de lajihad y la obediencia ciega a los gobernantes autoritarios de Oriente Medio antes de que el mensaje de Al Qaeda comience a perder parte de su lustre.

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