![]() |
Página QuinceJaime Gutiérrez Góngora | drjgutierrez@racsa.co.cr |
Médico
Escribo este artículo por tres razones. Las dos primeras son enteramente objetivas y de interés nacional. La tercera razón es subjetiva y de interés personal. La primera razón objetiva de agradecimiento es que usted, señor Presidente, ganó las últimas elecciones. Don Ottón Solís casi las gana, y este señor no es una buena persona; por eso, nunca será un buen gobernante. Y cito el siguiente hecho para demostrarlo.
Acusación. Los miembros de la Junta Directiva del BCCR fuimos acusados por él y otros diputados de negligencia en el período 90-94 a raíz del descalabro del Banco Anglo. El señor Solís sabía que nadie podía condenar por negligencia a quienes, por ley, no tenían ninguna responsabilidad sobre un acto. Sabía que la JD no contaba con una capacidad auditora. Además, la ley no le adjudicaba ninguna responsabilidad de auditoria externa ni tenía la Directiva una capacidad auditora para cumplir con esa función que se la confiaba, por ley, a la A.G.E.F. y no a la Directiva del Banco Central.
Conociendo esta verdad, don Ottón lideró a un grupo de diputados y convenció a una mayoría de ellos a condenarnos a no ejercer la función pública, derechos sagrados otorgados por la Constitución. En dos oportunidades salas penales desestimaron las denuncias contra nosotros y, finalmente, la Sala Cuarta condenó a la Asamblea Legislativa y al Estado por la iniciativa del señor Solís.
Gracias, porque evitó que este ser humano que le causó tanto mal a personas que sabía eran inocentes, fuera presidente de este país. Al final, al señor Solís le salió el tiro por la culata y Dios quiera que para siempre. En el siglo XVIII, Tomás de Iriarte escribió la fábula El burro flautista, que algo tiene que ver con todo esto: “Cerca de unos prados / que hay en mi lugar, / pasaba un borrico / por casualidad. / Una flauta en ellos / halló , que un zagal / se dejó olvidada, / por casualidad. /Acercose a olerla / el dicho animal / y dio un resoplido / por casualidad. En la flauta el aire / se hubo de colar, / y sonó la flauta / por casualidad. ‘¡Oh!’, dijo el borrico / ‘¡qué bien sé tocar, / y dirán que es mala / la música asnal!’. / Sin reglas del arte, / borriquitos hay / que una vez aciertan / por casualidad”. Pero, también, borriquitos hay que no aciertan, ni por casualidad. A don Ottón no le sonó la flauta, gracias a usted.
Aprobación del TLC. Gracias, también, señor Presidente, por liderar la lucha por la aprobación del TLC con EE. UU. Conceptualmente, era una idiotez congénita la de los dirigentes del NO, entre los cuales, y no por casualidad, estaba el señor Solís. Nos querían hacer creer que la liliputiense economía costarricense podía tener éxito en alterar las condiciones que las potencias económicas más poderosas imponían al resto del mundo, y en la práctica, si Costa Rica se autoexcluía del mundo, no contaba con ninguna “gracia” para que el mundo la resarciera de su error. Se autocondenaba a la miseria.
Advertencia. Todo esto es importante para el país y esta tierra, normalmente, le debería agradecer estos dos trascendentales logros. Sin embargo, en el plano personal le reclamo no haberme hecho caso. Le hice una advertencia antes de la pasada campaña electoral: “No se meta en la política, el país no es suyo”, le razoné. Me respondió que le debía mucho a este pueblo que le había deparado tanto honor; le argumenté que ya lo había puesto en el mapa con el Nobel de Paz. Que eso era suficiente. Que disfrutara de los anhelos culturales que me consta añora. Por décadas me ha tocado ser testigo de la honorabilidad de su familia, pero nuestra clase política y buena parte de nuestra sociedad se ha rebajado a un nivel mínimo de decencia. Aquí lo que triunfa es la banalidad del mal. Se practica la monstruosidad moral de que hay justificación para todas las vilezas porque “todos hacen lo mismo” y todo lo mueve la envidia como la que llevó al exilio a Paco Zúñiga y a Chavela Vargas. La misma envidia que motiva los intentos de desprestigiar su administración, el único gobierno que hay y en la mitad de su gestión. La democracia en Costa Rica se ha convertido en un pacto suicida.
FOTOS

![]() |
EN VELA | ![]() |
EN GUARDIA | |
| JULIO RODRÍGUEZ | JORGE GUARDIA | |||
![]() |
LETRAS DE CAMBIO | ![]() |
OJO CRÍTICO | |
| LUIS MESALLES | RODOLFO CERDAS | |||
![]() |
ENFOQUE | ![]() |
POLÍGONO | |
| JORGEVARGAS | FERNANDO DURÁN | |||
![]() |
TAL CUAL | |||
| ALEJANDRO URBINA | ||||
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| QUIENES SOMOS | | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS | | ANÚNCIESE | | TARIFARIO | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS |
|||||