![]() |
Página QuinceJacques Sagot | jacsagot@gmail.com |
embajador de C. R., unesco
Y todo el mundo lo sabe, y todo el mundo juega el juego, y todo el mundo acepta formar parte del pacto tácito que así se establece entre universidades y estudiantes. Sí, en Costa Rica se regalan títulos, y estoy aquí para denunciarlo y sancionarlo públicamente. Después de todo, cuando la gente se hace la tonta, alguien tiene que animarse a decir: “¡Pero si el Emperador anda desnudo!”.
Costa Rica se ha llenado de universidades “de garaje”. Cualquier galerón vacío es hoy en día transformado, como por arte de birlibirloque, en universidad, con toda la escolástica dignidad que la palabra supone. Licenciaturas, maestrías, doctorados son expedidos como si de cédulas de identidad se tratase.
Engaño. ¿Quién engaña a quién? El estudiante cree engañar al sistema al colarse por el camino facilongo que la universidad le ofrece; la universidad cree engañar al estudiante al conferirle un diploma que no está respaldado por verdadera solidez curricular: ambos engañan a la sociedad, que a su vez entra en el juego cerrando los ojos a la realidad de las cosas. Aquí nadie es inocente. Es un círculo de la estafa académica en el que educando, educador, universidad y sociedad bailan por igual la ronda de la mediocridad y del encubrimiento recíproco.
Obtener un doctorado debe ser, por principio, un proceso difícil. Como diría Corneille: “Triunfar sin dificultad es triunfar sin gloria”. Dificultad gozosa, dificultad asumida, dificultad productiva. En la elaboración de una tesis doctoral debe irse un pedazo de vida sustancial. Se debe convivir con ella durante varios años.
Una tesis no es algo de lo que “hay que salir del paso”. No es únicamente un requisito o una mera formalidad con la que hay que cumplir cuanto antes a fin de integrarse al mercado laboral. Una tesis es un fin en sí mismo. Debe ser escrita con esmero, con unción, con la misma pasión que movilizaríamos al escribir un libro. Buscar en cada frase, en cada concepto, en cada punto de articulación del pensamiento, en cada elección de palabra, la perfección. Cincelarla, resobarla, dejarla madurar e integrarla a nuestra vida. Con menos que eso la habremos trivializado, degradado al estatus de simple trámite administrativo.
Escribir y defender una tesis doctoral es un rito de iniciación, y con esa solemnidad hay que asumirlo. La culminación de una serie de pruebas destinadas a templar el carácter y a convocar los dos agentes fundamentales en todo proceso académico: voluntad y disciplina. Querer una cosa, saber ir detrás de ella, diseñar un método para alcanzarla, ponerlo en práctica ritualmente: ese es el itinerario intelectual de quien elabora un documento de esta naturaleza.
Obra de una vida. He pasado por muchas universidades en mi vida, en calidad de educador y, sobre todo, de educando. He amado la academia y he hecho de ella uno de mis más entrañables ámbitos vitales. No soy, no he sido, no seré nunca otra cosa que un estudiante, y en este proceso nunca –repito– nunca he visto que nadie saque un doctorado en menos de cinco años de arduo trabajo. Frecuentes son los casos de alumnos a quienes tal empresa toma seis o siete años, y no pocos he conocido que han invertido una década de sus vidas en obtener su doctorado. La obra de una vida.
Para quienes han aceptado someterse a las pruebas iniciáticas del proceso, resulta ofensivo ver cómo ciertas universidades producen doctores cual fábricas de embutidos. Simplemente ofensivo. Las universidades deben poner la cuerda alta, muy alta, para forzar el salto del estudiante. Poniéndola bajito no hacemos más que engañarnos unos a otros.
¡Y si el problema se limitase a algunas instituciones “de mentirillas”! Pero no es así. Como fuentes bibliográficas en mis propios trabajos de investigación, he tenido en mis manos no pocas tesis de la Universidad de Costa Rica y de la Universidad Nacional. No lo hice con el espíritu de fiscalización propio de un inspector o de un superintendente general, lo hice porque los documentos en cuestión versaban sobre temas que me interesaban, por curiosidad, por genuino interés.
Y ¿qué vi? Al lado de trabajos magníficos, documentos absolutamente inanes. ¡Cuánta menesterosidad intelectual! Tesis que parecían haber sido expelidas en dos, o en tres, tal vez en cuatro semanas a lo sumo. ¿Cómo puede un comité aprobar semejantes mamarrachos? Bien conozco las iras y las urticarias que despierto al denunciarlas y las respuestas a que me expongo, pero callar ante la mediocridad es cosa que nunca –óigase bien– nunca haré. Universidades públicas, universidades privadas: en unas como en otras me he topado con casos de indigencia intelectual verdaderamente alarmantes.
No se pasa por la academia de la manera más rápida posible para correr a hacer plata. Se pasa por ella con amor, con respeto por ese milagro que es el proceso de la transmisión del conocimiento. Es una aventura, una de las más hermosas que habremos de vivir. Una travesía que no dejará de tener escollos, tempestades, uno que otro mal capitán, pero que debemos disfrutar. ¿Por qué? Por respeto a nosotros mismos, por dignidad, por amor.
![]() |
EN VELA | ![]() |
EN GUARDIA | |
| JULIO RODRÍGUEZ | JORGE GUARDIA | |||
![]() |
LETRAS DE CAMBIO | ![]() |
OJO CRÍTICO | |
| LUIS MESALLES | RODOLFO CERDAS | |||
![]() |
ENFOQUE | ![]() |
POLÍGONO | |
| JORGEVARGAS | FERNANDO DURÁN | |||
![]() |
TAL CUAL | |||
| ALEJANDRO URBINA | ||||
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| QUIENES SOMOS | | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS | | ANÚNCIESE | | TARIFARIO | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS |
|||||