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Página Quince Róger Churnside |
Deuda y economía
Una grave crisis se manifestará pronto en el resto del mundo, incluyendo Costa Rica
Economista
Los sistemas económicos capitalistas solamente crecen al aumentar el endeudamiento; y, en principio, las deudas deben ser pagadas. Pero, al ocurrir lo segundo en la economía como un todo, por lógica elemental, el crecimiento tiende a cesar y revertir.
Al respecto, surge una observación discordante junto con una pregunta desconcertante: la primera, es que las economías capitalistas han venido creciendo por mucho tiempo; y la segunda es, ¿cómo se ha logrado evitar la tendencia mencionada?
La lógica económica descrita, la observación mencionada y la pregunta correspondiente permiten entender la gravísima crisis que se vive actualmente en Estados Unidos y otra parecida que –temo– se manifestará pronto en el resto del mundo, incluyendo Costa Rica.
A continuación, intentaré describirlas de manera sencilla y comprensible para todos.
Grave crisis. Es cierto que las economías capitalistas han crecido a largo plazo. Pero ese crecimiento es interrumpido, intermitentemente, por “ciclos” y “fluctuaciones” de corto plazo, que suceden así:
kAl recibir inyecciones de endeudamiento, las empresas, las familias y los Gobiernos aumentan sus gastos, los cuales estimulan la producción, haciendo que la economía crezca.
kLos tenedores de deudas esperan su cancelación, conforme a los plazos contratados; y las renuevan, en la medida en que mantienen confianza en sus deudores. Sin embargo, negociarán sus derechos con otros prestamistas cuando les convenga o cobrarán las deudas al vencer los plazos.
kCuando los prestamistas primarios no hallan prestamistas de segundo grado (compradores de deudas) y todos los deudores primarios cancelan sus obligaciones en el plazo acordado, se frena y se revierte el crecimiento de la economía, como se mencionó arriba. Sin embargo, si aparecen prestamistas nuevos dispuestos a adquirir contratos no vencidos y, con los viejos, ofrecer préstamos adicionales a los deudores, ese peligro se evita y la economía continúa creciendo.
kAhora bien, esos contratos, traslados, vencimientos, renovaciones y ampliaciones periódicos de deuda, con sus consecuentes brincos, pausas, retrocesos y saltos en el crecimiento de la economía, pueden continuar por mucho tiempo, con relativa “normalidad”. Pero pueden verse complicados por circunstancias cambiantes y factores traumáticos, derivados del “exterior de la economía”, ya de la sociedad global, ya de las relaciones con otras economías y sociedades. En esta eventualidad, sobreviene lo que cabe llamar una pérdida de confianza, consistente en que los deudores enfrentan dificultades para pagar y bajan las expectativas de los prestamistas de poder cobrar. Y estos fenómenos se refuerzan y propagan, desembocando tarde o temprano en una crisis general.
kCon una crisis de confianza general, pueden ocurrir dos cosas: o alcanza un punto en que surge una “estampida” de prestamistas para recuperar lo que se les debe, cesa el crecimiento de la economía y decrece, con violencia cada vez mayor; o el Gobierno interviene en gran escala para ayudar a que los prestatarios paguen sus deudas, los prestamistas recuperen confianza y se vuelva a la “normalidad”.
En Estados Unidos, esa “estampida” se ha iniciado en los sectores relacionados con préstamos de vivienda. Sin embargo, la pérdida de confianza venía afectando la economía entera mucho antes; ha sido impactada contradictoriamente por la impetuosa entrada de China en las relaciones económicas internacionales; y se agravó con el espectro general del terrorismo, precipitándose por las presiones financieras de las guerras de Afganistán e Iraq.
Ya el Gobierno anunció que inyectará cientos de miles de millones de dólares de estímulo al sistema; suma que muchos economistas y políticos consideran que no es suficiente.
La gran contradicción es que, con esa medida, el Gobierno está aumentando sus propias deudas. Entonces, cabe preguntar, ¿qué ocurriría si quienes prestan al Gobierno le pierden la confianza?
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