Jerusalén. AFP. Al volante de una excavadora, un palestino dejó a su paso hoy una estampa de desolación y muerte en la calle Jaffa, la más concurrida de Jerusalén, con coches hundidos, una moto aplastada, y escombros por todas partes.
Con la cara ensangrentada, el pasajero de uno de los autobuses embestido salió por sí solo por una de las ventanas del vehículo. Totalmente confundido, rechazó la ayuda médica y lanzó acusador: "todo ésto es culpa de Olmert", el primer ministro Ehud Olmert, uno de los más impopulares de la historia.
La excavadora inició su carrera destructiva a mediodía, cerca de las obras del tranvía que unirá varios barrios de la ciudad, en la calle donde tiene su oficina la AFP.
Las huellas del atentado son claramente visibles: un autocar volcó, otro acabó empotrado en un poste y cuatro coches quedaron destrozados. Del maletero abierto de uno de ellos salen juguetes.
La excavadora acabó su carrera contra una moto que ahora parece un amasijo de hierros y cables.
La policía conocía al autor del atentado. Tenía 30 años, estaba casado y era padre de dos hijos, vivía en Sur Baher, en Jerusalén Este, y tenía antecedentes penales.
Un policía israelí de una unidad de élite lo mató de varios disparos a quemarropa cuando la maquina estaba en movimiento. La cabeza ensangrentada del conductor acabó reposando en el volante.
En la calzada y en las aceras, el personal sanitario trataba de calmar a los transeúntes, muertos de miedo, mientras evacuaba a toda prisa a las víctimas. El saldo fue de tres muertos y 45 heridos, tres de ellos graves.
Los bomberos trataban de sacar a una anciana atrapada en su coche, pero era demasiado tarde, estaba muerta.
Horrorizados, consiguieron sacar de otro vehículo a un bebé, que afortunadamente sufrió solo unos rasguños.
Shlomi Levy, de 56 años, es un comerciante de vinos del barrio y, como muchos, dio rienda suelta a su enfado.
"La solución es liquidar a todos los árabes, no dejarles trabajar con nosotros. Les damos de que vivir y mira lo que nos hacen", se quejó, proponiendo un escarmiento: "destruir su casa (la del autor del atentado) y enviar a su familia a Líbano".
Yaakov Cohen, un desempleado de 53 años, sostuvo que "es todo culpa del gobierno, bastaría con enviar a Gaza a todos los árabes que se quieran comportarse así y que se maten entre ellos".
"Es imposible luchar contra esa gente porque su valor supremo es la muerte", sostuvo Yaakov Dayan. "Poco importa si usan un destornillador, una excavadora o una bomba, lo que quieren es matarnos".
A modo de conclusión de su análisis, agregó: "hay que arrasar la franja de Gaza. La democracia no le sirve a esta región".
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AP.
En la calzada y en las aceras de la calle Jaffa, el personal sanitario trataba de calmar a los transeúntes, muertos de miedo, mientras evacuaba a toda prisa a las víctimas.
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