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Costa Rica, Miércoles 2 de julio de 2008

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Bush insiste a Irán que abandone sus planes nucleares

Laszlo Trankovits | |

Washington (DPA). Oficialmente, el tema de Irán ocupará un lugar marginal en la cumbre del G8 que abrirá la semana que viene en la localidad japonesa de Toyako.

Bush volverá a instar a Irán a que abandone sus planes nucleares. Para persuadir a Teherán propondrá diplomacia y sanciones a sus "amigos europeos", como llama al premier británico, Gordon Brown; su homólogo italiano, Silvio Berlusconi, o la canciller alemana, Angela Merkel.

Sin embargo, cada vez se apunta más a que, todavía durante su mandato, Irán podría ser bombardeado.

"Uno podría opinar (...) que la guerra entre Israel e Irán es inevitable", advirtió el ex ministro del Exterior israelí Sholomo Ben-Ami, en una contribución al Christian Science Monitor. Incluso en el Pentágono, según la cadena televisiva ABC, aumentan las preocupaciones por la "creciente probabilidad" de un ataque militar contra las instalaciones nucleares iraníes.

Entre las posibilidades figura un ataque aéreo israelí respaldado por Estados Unidos, que se llevaría a cabo todavía este año, antes de que Teherán emprenda pasos decisivos para desarrollar su propia bomba nuclear y de que obtenga el nuevo sistema antimisiles ruso SA-20. Las recientes maniobras de las fuerzas aéreas israelíes sobre el Mediterráneo podrían haber sido un ensayo del eventual ataque.

Entre la Casa Blanca y la cúpula del Ejército estadounidense, añade ABC, hay claras diferencias sobre la valoración de un ataque contra Irán. Muchos militares estadounidenses temen una respuesta de Irán contra Israel y Estados Unidos, además de la peligrosa e imprevisible reacción en cadena que podría desatarse en Cercano Oriente.

"Así crearemos generaciones de yihadistas y nuestros nietos combatirán a nuestros enemigos aquí en Estados Unidos", dijo incluso el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, citado por "The New York Times".

Ahora, la Casa Blanca tan rápido desmiente el informe de ABC como contradice las informaciones sobre que unidades estadounidenses operan en Irán. El periodista estrella norteamericano Seymour Hersch informó, citando documentos secretos estadounidenses, sobre un refuerzo de las actividades estadounidenses dirigidas sobre todo a desestabilizar a la cúpula iraní y otear posibles blancos de ataque.

Por un lado, es cierto que los neoconservadores exigen desde hace tiempo un ataque a Irán antes de que sea "demasiado tarde". Incluso el "peor escenario" que podría acontecer -estallido de la violencia en toda la región, explosión de los precios del crudo y crisis económica mundial- no sería tan malo "como las horribles consecuencias de una guerra nuclear entre Israel e Irán", escribe el líder neoconservador Norman Podhoretz.

Sin embargo, en Estados Unidos también hay enormes dudas sobre el sentido de un ataque de esta envergadura. Atacar a Irán no sería "lo suficientemente eficaz como para destrozar las instalaciones nucleares (...), pero desestabilizaría todo Cercano Oriente y elevaría drásticamente los precios del crudo", advierten el ex asesor de seguridad estadounidense Zbigniew Brzezinski y el ex teniente general William Odom en "The Washington Post".

Bush sabe que, a seis meses de que finalice su mandato, la gran mayoría de sus compatriotas lo considera un apenas un testigo político pasivo. Pero ni siquiera sus detractores dudan de que él no se ve como tal y que se mantendrá fiel a su visión conservadora hasta el final: aplicar las aspiraciones de poder estadounidenses, combatir el islamismo y evitar que Irán se convierta en una potencia nuclear. "La presidencia de Bush parece agotada e irrelevante, pero se trata de una peligrosa ilusión", escribe el columnista Eugene Robinson.

Para Bush, Irán es un "Estado fascista clerical", como lo formuló el publicista conservador Jeffrey Kuhner. El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, "es el Hitler de nuestro tiempo, un fanático ideológico que no se deja intimidar con la tradicional diplomacia del caramelo y el látigo", escribió, más drástico que Bush.

El ministro iraní del Exterior, Manuchehr Mottaki, opinó el martes en Nueva York que las perspectivas de un ataque contra Irán durante el mandato de Bush son "prácticamente nulas". "Incluso en el punto más álgido de una guerra psicológica, no creemos que se produzca tal agresión", señaló, citado por el "The Washington Post".

Mottaki argumenta sobre todo que los estadounidenses no tienen precisamente nostalgia de la guerra. Sin embargo, Bush apunta una y otra vez "que no deja que su política la dirijan los sondeos de opinión". En Washington, pocos dudan de la verdad que contienen estas palabras. Y muchos las temen.

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    AP

    El presidente de Estados Unidos George W. Bush durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca.

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