El espíritu de JFK revive para apoyar a Obama
Washington (DPA). Fue una cita eminentemente política, algo inevitable estando el "clan Kennedy" de por medio. Pero el acto en el que la familia por excelencia en el imaginario de Estados Unidos apoyó hoy públicamente a Barack Obama en su carrera hacia la presidencia fue también un acto cargado de emoción, recuerdos e historia.
El espíritu de John Fitzgerald Kennedy, el presidente que ilusionó al país con su promesa de una "Nueva Frontera", sobrevoló los apasionados discursos de Patrick, Caroline y Edward "Ted" Kennedy, su sobrino, su hija y su hermano, respectivamente. Y también impregnó las palabras de Obama, desde hoy el heredero oficial del mandatario asesinado en 1963.
Obama aceptó con seriedad la antorcha simbólica de la que habló en su discurso, que según él Ted Kennedy recogió de su hermano John, y que dio a entender hoy le tocaba asumir a él.
"El sueño mo murió nunca", aseguró en tres ocasiones el senador de 46 años, como si se tratase de un salmo.
"Y vive en aquellos estadounidenses, jóvenes y viejos, ricos y pobres, negros y blancos, latinos y asiáticos y nativos estadounidenses, homosexuales y heterosexuales, que están cansados de una política que nos divide y quieren recapturar el sentido de un propósito común que teníamos cuando John Kennedy era presidente de los Estados Unidos de América".
Fue una electrizante hora y media a la que los alumnos de la American University en Washington contribuyeron con su entusiasmados aplausos y vítores, aunque para algunos de ellos, como resaltó el propio Obama, era "difícil" apreciar "plenamente" la entidad del momento, aunque sólo fuera por su corta edad.
No importaba que no estuviera toda la familia Kennedy, que Kathleen, Bobby y Kerry Kennedy, hijos del también asesinado Robert Kennedy, apoyen públicamente a Hillary Clinton. O que Ethel Kennedy, esposa del exfiscal general y candidato presidencial, no se haya manifestado aún públicamente, aunque según "The New York Times" hace dos años presentó en un acto a Obama como "el próximo presidente".
Lo principal tampoco era que el apoyo de los Kennedy le abre a Obama una enorme puerta al tan codiciado "establishment" del partido demócrata, a los sindicatos, a la comunidad irlandesa e incluso la latina, a quien el senador tanto defendió en el fracasado proyecto de reforma migratoria. Unos apoyos que pueden ser fundamentales en el "Supermartes" 5 de febrero, la decisiva cita en que 22 estados celebrarán sus primarias y "caucuses".
Eso eran hoy detalles casi menores, porque hasta el escenario estaba cargado de simbolismo. En la misma institución, el 10 de junio de 1963, el presidente Kennedy pronunció uno de sus más famosos discursos, en el que tendió la mano a la Unión Soviética para firmar un tratado contra las pruebas nucleares.
Por unos minutos pareció incluso que el acto se celebraba lejos del contexto de una feroz campaña electoral, sin contar que el apoyo de los Kennedy es probablemente el más codiciado por cualquier demócrata, o que, según la prensa, Hillary y Bill Clinton intentaron hasta el último instante que el clan de Massachusetts se mantuviese al menos neutral.
Casi 45 años más tarde, el senador Ted Kennedy habló desde la misma tribuna para apoyar a Obama rememorando a su hermano como en muy pocas veces en el medio siglo transcurrido desde su muerte en Dallas.
"Amigos míos, os pido que os unáis a este histórico viaje para tener el coraje de elegir el cambio. Es la hora, de nuevo, para una nueva generación de liderazgo. Es la hora de Barack Obama", afirmó.
El patriarca de la familia estuvo fresco, sonriente y muy activo, como lo es habitualmente en el Senado pese a sus 75 años. Bromeó con los estudiantes - "Puedo sentir el cambio en el ambiente", afirmó entre carcajadas en referencia al lema de campaña de Obama -, bordeó las emociones con meras referencias a "John Kennedy" y se deshizo en elogios hacia Obama, pero también estuvo inequívocamente político.
Una vez implicado en la lucha electoral, el "león del Senado", como lo llamó Obama, se lanzó de lleno. Y no faltaron las respuestas a las críticas a Obama emanadas desde el campamento Clinton, esos ataques que aseguran lo animaron a romper su neutralidad.
"Sé que está preparado para ser presidente desde el primer día", ao tantos otros estaban callados o simplemente se dejaron llevar, desde el principio él se opuso a la guerra en Irak. Y que nadie niegue esa verdad", agregó.
Mientras Kennedy hablaba Obama se mantuvo alejado de su contagiosa sonrisa. Agarrándose la cabeza, con un dedo en la boca como pidiendo silencio al público, simplemente miraba con extraordinaria atención al veterano político.
Cuando le llegó el turno de hablar, confesó sentir la responsabilidad. "Estoy aquí hoy con enorme humildad. Sé lo que su apoyo supone. Sé el apreciado lugar que la familia Kennedy tiene en el corazón de los estadounidenses".
Pero con su brillante oratoria, consiguió voltear el argumento y convertir el peso de un deber en una chispa de ilusión, el motor de su candidatura.
"Estoy aquí delante de ustedes inspirado por el pasado de Estados Unidos, llenó de esperanza por el futuro de Estados Unidos y determinado para cumplir con mi parte en escribir nuestro próximo gran capítulo".
FOTOS

AP
El candidato demócrata Barack Obama camino junto al senador de Massachusetts Edward "Ted" Kennedy al llegar al gimasio de American University en Washington D.C.
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