LN OPINIÓN

Costa Rica, Domingo 21 de diciembre de 2008

/OPINIÓN

Bernardo Kliksberg

A Moshe le quitaron sus padres

 Un mundo donde cada uno sea guardián de su hermano

escritor

La más reciente obra del autor, escrita con el Nobel Amartya Sen, es el ‘best seller’ internacional “Primero la gente”

Asesinaron sin misericordia a más de 200 personas. Sus objetivos fueron, los dos hoteles más importantes de Mumbai, una estación de buses, un café muy popular, un hospital. Pero extrañamente en una ciudad de 19 millones de habitantes eligieron como blanco central Chabad Lubavitch, un pequeño centro judío, y exterminaron a todos los allí presentes. Solo se salvó gracias al heroísmo de Sandra Samuel su cuidadora hindú, Moshe, de dos años de edad. Sandra lo encontró llorando desesperado con sus pantaloncitos ensangrentados junto a los cadáveres de sus padres, los tenaces, luchadores, y entregados educadores que fundaron el centro, el rabino Gabriel Holtzberg (29 años), y su esposa, Rebeca (28). Como escribió ardiendo de indignación en el New York Times el catedrático hindú de New York University Suketu Mehta, hijo de Mumbai, “con el ataque a la casa de Jabad, por primera vez se ha convertido en un peligro ser judío en la India”.

El Wall Street Journal describe: “Con sus pequeños casi invisibles signos, la Casa de Jabad que servía como lugar de refugio y fuente de comida kosher para los muchos jóvenes israelíes mochileros que viajaban a la India, era tan difícil de encontrar, que la mayoría de los visitantes preguntaban donde hallarla en la estación de gasolina cercana. Un empleado de la gasolinera explicó: los terroristas sabían muy bien dónde quedaba. Tiraron una granada en la gasolinera y fueron recto a Jabad”. Los judíos de Mumbai representaban el 0,01% de la población de Mumbai, pero para los asesinos eran una meta prioritaria y estratégica.

Eran judíos… Quienes llegaron después encontraron la sinagoga hecha añicos, los libros sagrados con sangre en sus páginas, el cuerpo de la joven rabina cubierto por la ropa de oración. Junto a ella y su esposo, los cadáveres del rabino Leiibish Teitelbaum de Israel, de Benztion Chroman también israelí, de una mujer judía mexicana y otras víctimas judías. Los hechos hablaban solos, como alguien anotó: “Fueron asesinados pura y simplemente porque eran judíos”.

El Rabino Holtzberg se había destacado desde joven por su amor al judaísmo y a la educación. Había ganado una competición nacional en Estados Unidos de conocimientos de Talmud para estudiantes de secundaria, y después obtuvo el segundo puesto en el concurso internacional en Israel. Estaba muy orgulloso de haber fundado de la nada Jabad de Mumbai y de que hace poco había logrado construir un baño ritual para las familias judías de la ciudad. Acogía con calidez y total generosidad a los visitantes.

Un compañero de generación, el rabino Heller, dice que amaba enseñar y ayudar a la gente. Describe: “En una vida tan corta hizo cosas que la gente no hace en largas vidas”. El vocero de Jabad en New York Shmotkin dijo sobre él y su esposa, Rebeca: “Eran totalmente desprendidos. No tenían otra vida que diseminar más que el amor y la bondad”.

Los asesinos llevaron la inhumanidad terrorista y el antisemitismo a sus últimos extremos. Su encarnizamiento con Jabad es el mismo que estuvo tras la masacre de la AMIA. Todavía suena en Pasteur 633, y en todo el barrio donde perecieron 86 maestros, asistentes sociales, trabajadores, secretarias, niños, jóvenes y ancianos; la gran pregunta: ¿por qué?, al mismo tiempo que el reclamo por justicia que enarbolan con tanta dignidad, AMIA, DAIA, Familiares, Memoria Activa, acompañados por todo el pueblo argentino.

Raíces del odio. El antisemitismo genocida y el terrorismo en general tienen pasos previos. El terreno para que AMIA, con más de 100 años de servicio a la comunidad y la Argentina, y Jabad de Mumbai fueran objetivos de guerra, fue preparado por la demonización sistemática de Israel y el pueblo judío, que todos los sectores de la sociedad argentina han rechazado continuamente. Cuando el presidente de Irán, Ahmadinejad, llamó repetidamente a la destrucción de un Estado completo, Israel, cuando convocó en reunión inédita a los principales negadores del Holocausto en Teherán, cuando en la última asamblea e la ONU dijo que “la dignidad y los derechos de los pueblos americanos y europeos están siendo manipulados por un pequeño y estafador grupo de personas llamados sionistas” (septiembre, 2008) estaba cultivando las raíces del odio. Cuando periódicos de amplia circulación en Medio Oriente señalan que “los judíos son los principales sospechosos en la crisis financiera, o que el atentado contra las torres fue obra judía como lo mostraría, afirman sin ambages, que “miles de judíos no fueron a trabajar ese día a las Torres”, están creando el campo para nuevos holocaustos.

Todo ciudadano libre debe reaccionar frente al terrorismo por el que en Mumbai se asesinó entre otros a todos los jóvenes chefs del Taj Mahal, en el Hotel Oberoi a un padre y su hija miembros de una comunidad espiritual de Virginia en viaje de introspección a la India, al joven trabajador hindú de un call center, único sostén de su madre viuda que pasaba por la puerta de Jabad, y a muchos más. También debe condenar activamente el antisemitismo y las xenofobias.

Sin embargo, los asesinos y sus instigadores no entendieron algo muy importante. Podían destruir JABAD y matar a la joven pareja de rabinos, pero los valores que moraban en el recinto de esa sinagoga estaban más allá de toda posibilidad de destrucción, como los que había en la AMIA, en donde el atentado no dejó un ladrillo, pero es hoy nuevamente un potente emporio de educación, trabajo social y espiritualidad.

Trabajo educativo. JABAD realiza desde hace 250 años un trabajo educativo y espiritual respetado universalmente, ha abierto más de 350 centros en 74 países, su líder histórico, el rabino Menajem Mendel Schneerson, gigante espiritual, fue honrado ente otras con la máxima distinción del Congreso de los EE. UU. por su aporte a la educación. Su dirigente espiritual en la Argentina, el rabino Tzvi Grunblatt, forjador de una vasta red de protección social con instituciones modelo internacional como el hogar para niños en riesgo Ieladeinu, ha señalado que muy pronto Jabad reabrirá la sinagoga destruida, enviará una nueva pareja de jóvenes rabinos abnegados y abrirá otra más.

Hechos como los sucedidos, obligan a que nadie sea indiferente. Es necesario detener antisemitismos y racismos y seguir adelante con fuerza renovada en la pelea por crear un mundo donde cada uno sea guardián de su hermano.

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