LN OPINIÓN

Costa Rica, Miércoles 3 de diciembre de 2008

/OPINIÓN

Ivo Hernández | Ivo@arias.or.cr

Parodia triste de 1962

 Rusia trata de captar nuevos mercados y forjar nuevas alianzas

Politólogo

Entre los días 1 y 3 de diciembre del año en curso, una flota de guerra rusa realiza maniobras conjuntas con efectivos del Ejército venezolano en aguas del mar Caribe. Esos son los hechos. Paralelamente, el presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, toma su maletín y comienza una gira por varios países del hemisferio, en concreto: Perú, Brasil, Venezuela y Cuba. El canciller ruso, por su parte, se reúne con el presidente de Colombia. ¿Qué significa todo esto? ¿Adónde va Latinoamérica y qué rol quiere en el concierto internacional?

Nuevos actores. El primero de los eventos es histórico y extraordinario, aunque se le quiera minimizar en relevancia. Tiene que ver con el cambio de un mundo unipolar posmuro de Berlín al replanteamiento de fuerzas, económicas y políticas, a nivel global de parte de nuevos actores. Rusia, aunque golpeada por la caída de los precios del crudo, comparte con Venezuela y otros países exportadores de crudo la frágil bonanza que les brindó un barril de petróleo a $150. Saca sus armas de guerra a costos impresionantes y le muestra al mundo que, si la OTAN quiere ampliarse en lugares que antes eran de la Unión Soviética, ellos también pueden caminar donde antes se les prohibía.

El siglo XXI nos anuncia la pérdida progresiva de influencia de Estados Unidos en sus tradicionales áreas de influencia, económicas y militares. Puede ser que esto se deba en parte a las tangibles consecuencias de la catastrófica administración de G. W. Bush, o que los pernos de la historia giren hacia nuevos derroteros y nuevos escenarios.

Sin embargo, para quienes recuerden tiempos no tan lejanos, clara debe pervivir la historia de los días en que el mundo contuvo el aliento ante el abismo de su propia destrucción. Los misiles con potenciales ojivas nucleares que la URSS había colocado en la isla de Cuba llevaron al entonces presidente norteamericano a la amenaza final. La guerra nuclear no era un mito: era una posibilidad que se daría en 72 horas si el Kremlin no actuaba para evitarla. Se comentaba entonces, con duro realismo, la frase atribuida a Albert Einstein: “Si se da la tercera guerra mundial, la cuarta será con palos y piedras”. El siglo XX estaba por engendrar un tercer conflicto que prometía ser el último.

Visto en el tiempo, muchos dirán que la maniobra trazada fríamente por Krutschev no fue sino un gambito astuto para asegurar la supervivencia de Cuba como aliado intocable de la Unión Soviética a 90 millas náuticas de su peor enemigo. Esta potencia sacrificaba algo de su imagen política mundial, pero a cambio, de forma pragmática, certificaba un punto de avance. Los misiles se retiraron y EE. UU. nos pareció a todos ganador, pero ya no hubo más intentos de invasión ni otra edición de bahía de Cochinos.

Por cierto, y para quien lo recuerde, el papel de Castro en todo el capítulo fue muy menor y, en cierto modo, triste. No pudo ir mas allá de una de sus largas peroratas, pero, en este caso, de puro despecho protagónico. La historia lo colocaba al margen de los eventos y no en el centro como probablemente hubiese querido. Los elefantes se enfrentaban y no cabían otros animales.

Estrategia de Rusia. De vuelta a la actualidad, ahora Rusia pasea simultáneamente su flota y su diplomacia por nuestro continente para demostrar su versátil capacidad de maniobra en ambos terrenos, aunque ya sus misiles no cortan la respiración. Mientras el mundo espera ver qué clase de presidente –y de político– será Barack Obama, Rusia trata expresamente de captar nuevos mercados y forjar nuevas alianzas. China hace lo propio.

La exhibición militar rusa probablemente sea más efímera que la otra, la económica. En esa seguramente tratarán de promover nuevas posibilidades que aseguren acuerdos comerciales más duraderos. Lo importante es que Latinoamérica tenga conciencia de su enorme jerarquía como mercado y como productor, tanto para China como para Rusia. Lo lamentable sería que la sustancia de estos acuerdos se asiente principalmente en el comercio de armas que solo traerán mas pobreza a nuestras naciones. Para Rusia y para China la voz está clara: acuerdos comerciales, sí; venta de armas, no.

FOTOS

  • Nacion.com

ADEMÁS EN OPINIÓN
ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA   EN GUARDIA
JULIO RODRÍGUEZ JORGE GUARDIA
LETRAS DE CAMBIO    OJO CRÍTICO
LUIS MESALLES RODOLFO CERDAS
ENFOQUE    POLÍGONO
JORGE
VARGAS
FERNANDO DURÁN
TAL CUAL
ALEJANDRO URBINA
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Noticias por email RSS Fax Horóscopo Cartelera de cine
QUIENES SOMOS | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS | ANÚNCIESE | TARIFARIO | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS