LN OPINIÓN

Costa Rica, Lunes 1 de diciembre de 2008

/OPINIÓN

Nacion.com

Julio Rodríguez | envela@nacion.com

En Vela

En un artículo en la revista Newsweek , del 24 de noviembre pasado, intitulado “El brillante grupo de cerebritos”, Jacobo Weisberg escribe: “Barack Obama debería elegir a la gente más inteligente que pueda hallar para su gabinete… Debe darles mayor peso a la sagacidad intelectual y al conocimiento de temas específicos que sus predecesores, tanto por los problemas que enfrenta como por su propio estilo de pensar y tomar decisiones”.

La capacidad intelectual, el dominio de la materia específica y el nivel cultural son condiciones necesarias, pero no suficientes. Con frecuencia el talento, en la política o en la función pública, se ha puesto al servicio de la corrupción y de la maldad. Los ejemplos están al alcance de la mano. Reiteramos, por ello, a tiempo y destiempo, una combinación de cuatro elementos básicos en la función pública o privada, sobre todo en el orden estratégico y directivo: integridad moral, capacidad intelectual, carácter y equilibrio mental. O sea, ni tontos (que no es lo mismo que ignorantes) ni pillos ni peleles ni desequilibrados (aunque no parezcan). Los problemas actuales son de tal magnitud o vastedad que una sola falla de estas lo compromete todo.

El artículo citado termina así: “Si Obama quiere realmente a Wash-ington, puede empezar poniendo un letrero en su ventana: no se aceptan politiquillos”. Palabra de Dios. Agrego: el primer acto de corrupción de un gobernante o de un dirigente político es nombrar gente mediocre o corrupta. No se debe identificar la corrupción política (el género) con el enriquecimiento ilícito (la especie). Aquella abarca, primeramente, la protección o exaltación del corrupto, del mediocre, del pelele, por amiguismo, clientelismo, miedo al talento o a la crítica, o un falso sentido de la lealtad. No hablen, pues, de honradez aquellos políticos o dirigentes que, en los nombramientos, incurren en esta aberración. Lo dicho supone, además, que la aceptación o pretensión de un cargo público, sin suficientes credenciales intelectuales o éticas, es también corrupción.

A la luz de estas consideraciones, repasemos nombramientos y precandidaturas, y saquemos las conclusiones. Preguntémonos también por qué ciertos personajes tienen un especial deleite por los “politiquillos” y por qué sobre estos pretenden montar su futuro. En otras palabras, dime a quién apoyas, a quién encubres, y te diré quién eres, a sabiendas de que, en esto, a veces se oculta, tras la mampara de personas intachables, a los cómplices y a los politiquillos…

En fin, los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz… Lo dijo el mayor experto en humanidad…

ADEMÁS EN OPINIÓN
ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA   EN GUARDIA
JULIO RODRÍGUEZ JORGE GUARDIA
LETRAS DE CAMBIO    OJO CRÍTICO
LUIS MESALLES RODOLFO CERDAS
ENFOQUE    POLÍGONO
JORGE
VARGAS
FERNANDO DURÁN
TAL CUAL
ALEJANDRO URBINA
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Noticias por email RSS Fax Horóscopo Cartelera de cine
QUIENES SOMOS | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS | ANÚNCIESE | TARIFARIO | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS