En nuestro país, los hongos crecen por doquier y, a pesar de que algunos son tan ricos y nutritivos como los vegetales, y muchos tienen indiscutibles propiedades medicinales, la gran mayoría se desperdicia.
Para revertir esa situación, la Unidad Estratégica de Hongos del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) trabaja en un ambicioso proyecto de domesticación de hongos costarricenses.
La idea es que, para finales del 2010, algunas de las 125 especies de hongos silvestres que podrían aprovecharse se cultiven industrialmente y se vendan dentro y fuera del país.
Para lograrlo, los científicos ticos cuentan con el respaldo de Fundecooperación, organización para el desarrollo sostenible que, desde 1994, impulsa el Programa Sur-Sur.
Este proyecto de cooperación internacional, dotado con más de $1 millón, pretende que Bután (Asia), Benín (África) y Costa Rica compartan experiencias en áreas como turismo, conservación y uso de la biodiversidad.
El convenio tripartito para sacarle provecho a los recursos no maderables del bosque se firmó hace un año y en ese tiempo los investigadores nacionales han estudiado a fondo el potencial de decenas de cepas de hongos. Las han probado todas para catar su sabor y saber todo lo necesario sobre su taxonomía y crecimiento.
Ahora, se abocarán a hacerlas reproducirse y desarrollarse en “cautiverio”, dentro de un moderno y aséptico laboratorio que construirán dentro del INBioparque, en Santo Domingo, Heredia. La instalación será abierta al público en diciembre.
Y es que, además de estar equipado con el más sofisticado y novedoso instrumental científico, el laboratorio fue pensado para ser recorrido por los visitantes.
Cuatro finalistas. Sin embargo, los científicos no esperan de brazos cruzados a que el laboratorio esté listo. Mientras, se han enfocado a seleccionar las especies con mayores posibilidades comerciales, las han aislado, purificado y reproducido bajo condiciones controladas de laboratorio.
Posteriormente, las cultivarán para definir un método de producción comercial bajo condiciones controladas.
Ya tienen identificadas cuatro especies como candidatas a ser “domesticadas”. Dos de ellas son setas y las otras dos se conocen, popularmente, como orejas de palo.
Científicamente, se trata del Pycnoporus sanguineus, un macrohongo cuyos componentes poseen un gran potencial antiinflamatorio y que, tradicionalmente, en México se utilizaba para eliminar mezquinos y verrugas.
La otra especie muy atractiva para el proyecto, por sus propiedades curativas, se llama Ganoderma australe y, según consta en la literatura científica, la acción tónica de sus componentes inhibe el crecimiento de células tumorales.
Además, están las especies Leccinum monticola y Lentinula aciculospora, de extraordinarias cualidades culinarias. “Se cree que contienen un porcentaje alto de proteína, fibra y aminoácidos, y son relativamente bajas en grasas”, dijo la bióloga Milagro Mata, quien encabeza la investigación.
La reproducción asistida y el plan de industrialización de los hongos se encuentra en una fase experimental. Sin embargo, Mata y su equipo confían no solo en que dará resultado, sino que el proyecto le aportará al país beneficios económicos.
La certeza les viene del intercambio de conocimientos que, como parte del proyecto, han establecido con especialistas de Bután, con gran experiencia en la producción de hongos.
Una vez que todos los experimentos hayan dado resultados concretos, iniciará la última etapa del proyecto en la que los científicos capacitarán a los potenciales productores.
“La mejor manera de conservar la biodiversidad del país es usándola para mejorar la calidad de vida e involucrando diversos sectores de la sociedad. En los últimos años, el consumo mundial de hongos creció un 12%: Costa Rica debería aprovechar su inmensa riqueza”, expresó Mata .
Agregó: En alguna comunidad, donde encuentren líderes interesados y haya buenas condiciones climáticas, financiarán la construcción de una granja de cultivo y una procesadora.
FOTOS

Quienes han degustado setas de la especie Leccinum monticola, que crecen en Talamanca, aseguran que tienen muy buen sabor.

Hongos de la especie Ganoderma australe crecen durante todo el año en áreas templadas y en los trópicos.

Cuerpos fructíferos pulverizados de Pycnoporus sanguineus se aplican para cicatrizar heridas.

En otros países, hongos similares a los Lentinula aciculospora ya se comercializan. INBio para LN
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